“En el futuro habrá más mayores, pero menos viejos”. Es lo que nos espera según la ciencia del envejecimiento y el cambio demográfico que vivimos, y según afirma el bioquímico y divulgador Pere Estupinyà (
Tortosa, 1974). En 2070 se calcula que habrá más de 220.000 centenarios en
España, contra los 16.000 que hay en la actualidad. En general, tendremos bastantes más años según nuestro DNI, pero no seremos tan dependientes -o durante tantos años- como nuestros padres o abuelos. “Y eso permite mirar el envejecimiento con optimismo”, afirma el divulgador.Estupinyà, conocido por sus programas en
Televisión Española, como El cazador de cerebros o autor también de libros como La ciencia del sexo, publica ahora ¿Qué quieres ser de mayor? (Debate), una obra sobre el escenario demográfico y social en el que nos encontramos, la revolución de la longevidad. Más del 20% de los españoles son mayores de 65 años, y entre ellos, los gerontolescentes que describe Estupinyà son personas activas y motivadas, que quieren vivir lo que les falta de vida al máximo, con propósito. El divulgador lo explica en
La Vanguardia, el día que se publica su libro.Ahora la mayoría de las personas de 60 o 70 años están bien y no se sienten viejas ni apartadas de la sociedad. Ese es el gran cambio socialPere EstupinyàBioquímico y divulgadorUn estudio preguntó a personas mayores si se sentían más jóvenes o más viejos de lo que correspondía a su edad, y casi el 70% dijo sentirse más joven, solo el 5% reconoció sentirse más viejo. ¿Cómo se construye esa percepción, por qué nos vemos siempre más jóvenes de lo que somos?Hay dos factores. Uno es la referencia cultural que tenemos de lo que significa ser mayor. Cuando pensamos en alguien de 60 años, muchas veces recordamos a nuestros padres o a generaciones anteriores, no a los de ahora. Ese cambio cultural cuesta, porque la imagen de la madurez o la vejez ha sido la misma durante mucho tiempo, durante gran parte de la historia, y ahora se está transformando. Es un cambio abismal, sobre todo a nivel social y psicológico, más que de salud. Personas de 80 o 90 años sanas siempre ha habido, pero tenían un rol social muy distinto: el de quedarse en casa, ser abuelos. Los que no lo hacían eran vistos como excepciones, eran modernos, eran estrafalarios, sorprendían. Ahora eso se está invirtiendo.Habla de la “gerontolescencia”, esa etapa nueva de exploración y de madurez vital, en torno a los 60. ¿Cómo la definiría?Es una etapa radicalmente diferente a la de antes. Quien se prepara mínimamente —y de eso va el libro— se percibe bien físicamente, psicológicamente y socialmente. Si te sientes bien, no tienes motivos para verte mayor. Te ves mayor cuando te duele algo. Empiezas a percibir el envejecimiento cuando aparecen pequeñas señales físicas: dolores, problemas de visión… Ahora la mayoría de las personas de 60 o 70 años están bien y no se sienten viejas ni apartadas de la sociedad, tienen mucho tanto para disfrutar como para aportar. Ese es el gran cambio social.Pere Estupinyà, en las oficinas del Grupo Godó, con su libro, que se publica el 9 de abril. Ignasi Vera / PropiasEsta gerontolescencia es una etapa de efervescencia, de volver a descubrir cosas, porque ya no tienes cargas laborales o familiares que tenías antes...Yo la veo más como una transición que como una etapa larga. La citó un especialista de la OMS por primera vez. Es comparable a la adolescencia: intensa, pero relativamente corta. Es un momento de liberación. Muchas personas ya no tienen las obligaciones laborales o familiares de antes, gozan de una situación económica razonablemente estable y están bien de salud. Es una etapa de decir: “Ahora puedo disfrutar”. Y no es ilusorio; todos los estudios demuestran que los índices de felicidad y bienestar aumentan a partir de los 55 años. Ser conscientes de esto nos debe forzar a rediseñar aspectos de nuestro plan de vida, y plantearnos qué queremos ser de mayores.Insiste mucho en la idea de diferenciar entre tercera y cuarta edad... ¿Cuál sería la cuarta, y por qué propone este cambio? Sí. Si introduces la cuarta edad, la tercera cambia completamente de significado. Ya no es el final, sino una etapa previa. La cuarta edad sería cuando aparecen la fragilidad y la dependencia. Mientras seas independiente y puedas hacer lo que quieras, estás en la tercera edad que te da libertad y autonomía. Hay una idea potente en el libro: “En el futuro habrá más mayores, pero menos viejos”. Estamos preocupados por el babyboom, pero no es lo mismo alguien que esté bien, que una persona dependiente. Con el concepto de compresión de la morbilidad vemos que la gente mantiene la autonomía durante más tiempo. Eso permite mirar el envejecimiento con más optimismo, también a nivel social.El envejecimiento activo entendido como hacer actividades para entretenerse, es un concepto antiguo. Ahora podemos pedirle más a esta etapa: tener un proyecto, un propósito
Pere EstupinyàBioquímico y divulgadorLas 6 reglas de orode la longevidadSegún varios estudios citados en el libro1. Salud física: adquirir hábitos saludables para mantener el cuerpo en el mejor estado posible.2. Salud psicológica: prepararse psicológicamente para seguir afrontando el crecimiento personal y la vida con sentido y satisfacción.3. Solvencia económica: calcular las necesidades económicas previstas y prepararse financieramente.4. Vivienda: planificar dónde se quiere vivir tras la jubilación y en qué tipo de hogar.5. Preparación social: disponer de una comunidad de amistades y de personas afines con la que tejer una red de conexiones estable y dinámica.6. Ocio: interesarse por aficiones, actividades o planes de futuro que ocupen con sentido el tiempo libre del que se dispondrá.¿Puede ser la tercera edad la etapa más feliz de la vida?Estadísticamente, sí. El análisis científico hace mirar patrones y tendencias. Los estudios muestran esa curva en forma de U: la felicidad baja en la mediana edad, cuando hay más presión laboral y familiar, y vuelve a subir después. Además, los datos recientes muestran que los jóvenes están peor que hace décadas. Incluso hay más soledad no deseada en jóvenes que en mayores.En esa etapa, el rol vital parece clave… ¿Encontrar el propósito vital lo cambia todo cuando nos jubilamos?Totalmente. No basta con el ocio, el envejecimiento activo entendido como hacer actividades para entretenerse. Está bien, pero es un concepto antiguo. Ahora podemos pedirle más a esta etapa. Tener un proyecto, un propósito, algo que te motive a levantarte cada día. Y, en muchos casos, ese sentido se encuentra cuando lo que haces tiene impacto en los demás: voluntariado, contribución social… Imagínate que tú siempre has estado muy comprometido medioambientalmente, y eres del Delta del Ebro, y crees que te gustaría contribuir a preservar este espacio natural. Te juntas con una brigada de gente mayor, y además de pasarlo bien, hacéis algo que tiene un sentido. No es solo ir en bicicleta por el Delta, admirarlo, y pasar el día a gusto, sino hacer algo que contribuya a mejorar ese entorno. Ese puede ser el rol vital de uno, y otro será dar la vuelta al mundo. Hay sueños que teníamos de jóvenes, y en algún momento de nuestras vidas parece que se nos hizo tarde y ya no estamos a tiempo. Pero de repente, de mayores, si estamos bien y tenemos mucho tiempo por delante, podemos pensar: “¿por qué no?”. Aunque yo insisto, creo que cuando los roles vitales generan algo positivo para los demás, es cuando tienen un impacto más positivo en uno mismo. La generosidad es un win-win. Ayudas a otros y tú también te sientes mejor.Lee tambiénSi hablamos de la ciencia del envejecimiento... Se midió usted los telómeros para uno de sus programas de televisión, y comprobó que su edad biológica es más joven que la que dice su DNI. ¿Cómo fue esto? Fue en un programa de El cazador de cerebros, donde hablábamos de la diferencia entre edad cronológica y biológica. La cronológica son los años que tienes; la biológica es el estado de tu cuerpo. Los telómeros son una de las formas de medirla, aunque no la mejor. Era la forma más fácil, hicimos tres pruebas, en tres personas, ¡y fui el único a quien le salieron unos telómeros de una persona más joven que mi edad real!¿Pero hoy en día son fiables estos test de edad biológica?Como indicadores aproximados, sí. Pero no son precisos ni determinantes. El problema es: ¿para qué sirve saberlo? Si no tienes una intervención clara, al final te dirán lo de siempre: haz ejercicio y come bien. Si tienes colesterol, pues te puedes tomar una estatina, pero si te dicen “los telómeros los tienes un poco más largos, un poco más cortos”… no puedes hacer nada. En el futuro, con la medicina personalizada, quizá sí tendrán más utilidad. Ahora es más un divertimento. En un congreso científico de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología me anticiparon que cuando los test para medir la edad biológica sean más precisos, podrá darse la situación de que alguien a quien se le quiera jubilar por superar cierta edad —por ejemplo— acuda a las autoridades alegando que está en plenas capacidades y que se le está discriminando por una edad cronológica que no es la real.Los tests de edad biológica son mediciones aproximadas, no determinantes ni precisas. GettyMetformirna, rapamicina… ¿Los fármacos antienvejecimiento como tales están a punto de llegar?Hay dos enfoques. Uno es frenar el envejecimiento, como los senolíticos o la metformina, que retrasan el proceso. Esto no está lejos. El otro, más futurista o más de ciencia ficción, es revertir el envejecimiento: reprogramación celular, terapia génica… Eso tardará mucho más. Cada día tenemos ejemplos de biohackers que se vuelven virales: Liz Parrish, Bryan Johnson y sus inyecciones del plasma de su hijo…Sí, pero es posible que tengan más riesgos que beneficios. El principio básico de la medicina es no hacer daño, y manipular estos procesos puede tener efectos secundarios. Si empiezas za tocar genes y programaciones epigenéticas y tal, es muy probable que te salgan problemas por otros lados.En cuanto a hábitos, el ejercicio es uno de los pilares… Pero ¿cardio, 10.000 pasos al día, ejercicio de fuerza... ? ¿O es suficiente con salir del sofá? El ejercicio de fuerza es clave para mantener la movilidad. Además, se ha visto que el músculo actúa como un órgano endocrino: libera sustancias que regulan muchos procesos, como la inflamación, el azúcar en sangre, la microbiota… El músculo tiene muchos beneficios. La conclusión es que la actividad física siempre es mejor que el sedentarismo, y el ejercicio intenso, mejor que la actividad ligera. El ejercicio puede ser más importante que la alimentación, es parte de la clave. Y no es solo fuerza o cardio, también a ciertas edades avanzadas, equilibrio, movimiento.Lee tambiénDespués de todas las entrevistas que ha hecho y estudios que ha revisado, ¿qué le parece la suplementación? La farmacia es un auténtico supermercado de suplementos que muchas personas compran a partir del consejo de un vecino o un amigo..Te puedes comprar los suplementos en la farmacia, ¡pero no sabes si los necesitas o no! Antes de tomar algo, tienes que saber si lo necesitas. Tomar suplementos por defecto no tiene sentido y puede ser incluso perjudicial en algunos casos. Por poner un ejemplo, la vitamina D puede ser problemática en exceso, la clave es medir y personalizar. Saber qué te falta y qué no. Hay un punto de negocio en todo esto que lo tergiversa, y que me recuerda a la homeopatía. La carencia que tenemos ahora es de mayor conocimiento individualizado sobre nuestro propio cuerpo y sobre cómo funcionamos. Poco a poco la medicina tendrá que ser más precisa en esto, en conocernos mejor a nivel fisiológico. Y a partir de ahí decir, te falta X e Y, pero no Z, y suplementarnos en lo que tenga sentido.El sueño y el estrés también son fundamentales, y todavía no se les da la importancia que merecen, en cuanto a salud y envejecimiento saludable. Sí, y están muy relacionados. La mayoría de problemas de insomnio tienen que ver con el estrés. Dormir bien y reducir el estrés es esencial para no acelerar el envejecimiento. Es uno de los grandes retos actuales. Manejar el estrés es muy complicado, porque no puedes dormir cuando te da la gana, como pasa con hacer ejercicio, que sí puede ser una decisión. Está claro que reducir el cortisol y el estrés es clave para no tener un envejecimiento acelerado.El ahorro es clave porque los sistemas de pensiones se diseñaron para otra esperanza de vidaPere EstupinyàBioquímico y divulgadorDice que es necesario hacer un plan a largo plazo para envejecer bien, y tener muy en cuenta las finanzas personales. Tal como está el sistema de pensiones en
España, ¿qué aconseja?El ahorro es fundamental. Es un punto clave y muy difícil porque los sueldos están como están, pero los expertos coinciden en que nos jubilaremos más tarde y que el poder adquisitivo será menor. El ahorro es importante porque los sistemas de pensiones se diseñaron para otra esperanza de vida. Por eso el ahorro aparece en todas las discusiones, y quien no pueda ahorrar, no podrá disfrutar al máximo -o tanto- de esa tercera edad llena de posibilidades.¿Será necesario trabajar a edades avanzadas? Para muchas personas es muy duro pensar que seguirán en activo hasta los 70 y más allá…En general, habrá que adaptarse. Probablemente no será una jubilación total, sino modelos más flexibles: jubilaciones parciales, compatibilidad con actividad, encontrar nuevas fuentes de ingresos por tareas que no sean una carga… La longevidad obliga a replantear todo el ciclo vital, no solo los últimos años de vida. A los 50 ya debes adquirir unos hábitos de salud y bienestar psicológico y social que son buenos para el futuro, pero también para el presente. En el libro los detallo, y cada uno identificará qué debe mejorar. Yo, por ejemplo, soy autónomo y vi que debía poner orden en mis finanzas. Con asesoramiento se puede jugar bastante con todo esto, aunque no tengas grandes ahorros.A los 50 ya tienes que prepararte para una etapa final tan potencialmente buena que podemos vislumbrar
Pere EstupinyàBioquímico y divulgadorEn su libro plantea la necesidad de crear un plan de vida, plantearse eso, “qué quiero ser de mayor”, como titula el libro. Es una especie de hoja de ruta, como plantea el Stanford Center for Longevity. ¿Cómo se hace eso?Debe abordar seis dimensiones: salud y bienestar, finanzas, hogar (decidir dónde y cómo quieres vivir), vida familiar, conexiones sociales, y también aficiones y crecimiento personal. ¿Cómo se hace? Hablo de algunos pasos. Debes evaluar tu situación actual (financiera, de salud, de condiciones de vida, de relaciones sociales) y calificar la satisfacción en cada área con una escala del 1 al 10 para identificar aquellas que necesitan una mayor atención. Después hay que definir objetivos (que sean específicos y medibles); por ejemplo, ahorrar una cierta cantidad al año para tu jubilación. Hay que priorizar áreas: concéntrate en las áreas de tu vida que para ti tienen una puntuación más baja en términos de satisfacción. A continuación, definir acciones: establecer qué pasos seguirás para alcanzar los objetivos. Y es bueno revisar el plan periódicamente, cada año o después de eventos importantes, para ajustarlo a los cambios inesperados o corregir lo que no funciona.Dice que para saber qué debemos ser de mayores, hay preguntas difíciles que debemos hacernos... ¿Por ejemplo? Cuánto tiempo es probable que viva, qué me ilusiona de envejecer, qué aspectos de mi salud debo mejorar y cómo, cómo puedo aprovechar la experiencia y sabiduría que he acumulado a lo largo de mi vida, si seré feliz con mi estado actual familiar y de pareja...Muchísimas personas se arrepienten de no haberse divorciado, mientras que poquísimas se lamentan de haberlo hechoPere EstupinyàBioquímico y divulgadorEn ese escenario de planificación de nuestra tercera y cuarta edad, es importante no arrepentirse de demasiadas cosas... “La cantidad e intensidad de los arrepentimientos está relacionada con menor salud física y bienestar”. ¿Nos arrepentimos mucho de muchas cosas, cuando nos hacemos mayores?Sobre todo de no haber pasado suficiente tiempo con los hijos y haberse perdido etapas determinadas o actividades importantes, no haber reparado peleas, sea con la pareja, familiares, amigos, compañeros y, desde luego, con los hijos; en las relaciones románticas y de pareja, las personas suelen arrepentirse de no haber cuidado suficientemente la relación ni expresado más amor. Muchísimas personas se arrepienten de no haberse divorciado, mientras que poquísimas se lamentan de haberlo hecho. También nos arrepentimos de haber trabajado demasiado, no haber cambiado de empleo, no haber tenido el coraje de perseguir una vocación o no haber sido fieles a sí mismos por miedo a la opinión de los demás.Dice que vamos hacia una nueva sociedad. ¿Qué es lo más rompedor de este nuevo escenario?Tendremos personas mayores más participativas. No solo disfrutando de la vida, sino activamente implicadas en la sociedad. Eso reducirá el edadismo y hará que la llamada silver economy sea un motor, no un coste. El gran cambio es que los mayores dejan de ser un colectivo pasivo para convertirse en un activo social. Y eso ya está empezando a ocurrir, aunque de forma lenta. En esta sociedad donde haya más mayores pero menos viejos, a estos mayores les tenemos que sacar mucho partido. Lo que pasa es que las inercias culturales son muy difíciles de cambiar, pero ya está pasando. Históricamente, los mayores eran abuelos que no tenían que molestar. Y ahora es muy diferente. ¿Cómo le ha afectado escribir este libro?Me ha dado mucha ilusión, reflexión, conocimiento y planificación. Ha sido una inmersión enorme y multidisciplinar sobre un tema apasionante. Empecé pensando en un libro para personas entre 45 y 65 que querían envejecer más sanas y disfrutonas, luego vi que servía también para las de 70 u 80, y justo ayer me dijeron que es un regalo perfecto de los jóvenes hacia sus padres o familiares. Creo que tiene mensajes muy positivos, y tengo muchas ganas de seguir divulgándolos.Responsable de Canales Verticales de Godó Nexus -
La Vanguardia. Coordinadora de Longevity. Licenciada en periodismo por la UAB. Especializada en salud, envejecimiento, psicología, educación, sexualidad, nutrición y estilo de vida.