Hay ciertas trayectorias que parecen destinadas a encontrarse, y la del joyero
Ignacio del Pilar y la diseñadora
Inés Domecq es una de ellas. Una historia que nace en
Jerez de la Frontera, crece entre admiraciones mutuas y termina consolidándose en una campaña que es, en realidad, un homenaje a una forma de entender la elegancia. “Nos conocemos desde pequeños”, recuerda él, como si en esa frase cupieran tantos años de anécdotas juntos. Su relación no responde a intereses, ni a una estrategia de marketing, sino a la consecuencia de pertenecer a un mismo universo cultural. Del Pilar, algunos años mayor, ya percibía desde la infancia el estilo de Domecq, al que observaba con una mezcla de fascinación y respeto. “Siempre la he admirado”, insiste. Esa conexión, latente durante décadas, se materializa ahora en A tu vera, la colección primavera-verano 2026 de
IQ Collection, la marca de
Inés Domecq. Un proyecto que une dos sensibilidades creativas y las sitúa en su territorio de origen.
Jerez de la Frontera aparece como telón de fondo y protagonista indiscutible de la campaña. El vino, el caballo, el flamenco, la tradición ecuestre y, sobrevolándolo todo, la sombra eterna de
Lola Flores, cuyo eco da nombre y sentido a la colección.
Ignacio del Pilar se formó en gemología y lleva años estudiando el coralÁlvaro MedinaLa guitarra de
Francisco Carrasco vestida con joyasÁlvaro MedinaPara
Ignacio del Pilar, vestir con sus joyas a las modelos de esta colección ha sido “un honor absoluto”. No es la primera vez que colabora con diseñadores de moda –ha trabajado con nombres como
José Hidalgo o
Rocío Peralta- ni que sus piezas encuentran un lugar en figuras públicas, desde
Niña Pastori hasta
Carmen Lomana. Pero hay algo que percibe distinto en esta ocasión, como más íntimo. Porque si algo define el trabajo de Ignacio es precisamente esa búsqueda de lo personal. Su taller funciona más como un estudio de alta costura que como una joyería convencional. No hay catálogo, ni producción en serie. Cada pieza nace del diálogo con quien lo llevará. “Me siento como una especie de sastre a medida”, explica. Y en esa filosofía se entiende mejor por qué sus clientas –muchas de ellas figuras de la aristocracia o el arte- buscan el relato que hay detrás de cada joya.Me siento como un sastre a medida”Ignacio del PilarIQ Collection es el proyecto más íntimo de
Inés DomecqÁlvaro MedinaSu historia con las gemas comenzó con una intuición. Tras un primer acercamiento al mundo de las antigüedades, encontró en la joyería su propio lenguaje. Formado como gemólogo, su aprendizaje nunca se detiene. Viaja, observa, estudia. “Aquí no te puedes quedar parado”, dice, consciente de que incluso el más talentoso necesita disciplina para evolucionar. Entre todos los materiales, hay uno que lo define: el coral. Con el que trabaja Ignacio procede de Italia –de enclaves como Palermo o Trapani-, y funciona como una narrativa en sí misma. Habla del crecimiento vital y de raíces. “Las ramas de coral significan vida”, explica, trazando un paralelismo casi poético entre la naturaleza y el ser humano.Esa misma idea de raíz atraviesa toda la conversación y nos devuelve a un mismo punto de partida: Jerez. “Tiene algo especial. Quizá sea su capacidad de integrar mundos aparentemente tan distintos como el flamenco y la aristocracia; la cultura gitana y el señorío; la tradición y la modernidad”, afirma. En esa mezcla reside, según él, la clave de la elegancia. Pero no una impostada o superficial. Una que proviene de cuna. Como recordaba Carolina Herrera, “el dinero no hace la elegancia”. Y ahí vuelve a aparecer la figura de
Inés Domecq, convertida casi en símbolo de esta tesis. “Se ponga lo que se ponga, siempre está perfecta”, dice él. Como si ese “don” –tan mencionado en el sur- fuera una forma de coherencia entre lo que se es y lo que se muestra.Moma Curra, bailaora y gitana de Jerez, posa en la campañaÁlvaro MedinaA tu vera no es, por tanto, una simple campaña de moda. Es una conversación entre tejidos y piedras preciosas, pasado y presente; entre dos creadores que hablan el mismo idioma sin necesidad de decir ninguna palabra. La guitarra de
Francisco Carrasco, vinculada al universo musical de Navajita Plateá, dialoga con la voz rota de Joselete de La Mayeta, ligada a Musho Gitano. El compás lo marca Curro Santos, cuya percusión sostiene el pulso emocional de la campaña. A su alrededor, las voces de La Filipa, La Tía Yoya y Moma Curra emergen como eco de una herencia que no se aprende, se transmite entre generaciones