Un día
Elton John entró en el 34 del
Boulevard Saint Germain de París y compró 1.000 velas de
Diptyque para iluminar una de sus espectaculares fiestas. Hasta el cambio de siglo, había que ir a la tienda parisina a comprarlas en persona, aunque luego ellos enviaran la compra a todo el mundo.
Christiane Gautrot,
Desmond Knox-Leet e
Yves Coueslant, los tres fundadores de la marca, siempre hacían las cosas a su manera curiosa, artística, refinada y un punto bohemia. En ese espacio, en su origen un concept store mitad bazar, mitad tienda de curiosidades, se concretó la pasión del trío por los aromas que han convertido a
Diptyque en una marca de culto. Y empezaron por las velas.
Christiane Gautrot,
Desmond Knox-Leet e
Yves Coueslant, los tres fundadores de DiptyqueEn 1963 lanzaron las tres primeras –Aubépine (espino), Cannelle (canela) y Thé (té)– creando la tendencia de las velas perfumadas que todavía hoy nos obsesiona. Las etiquetas, ovaladas e inspiradas en los escudos de la guardia pretoriana de la antigua Roma y los medallones portarretratos del siglo XVIII, estaban dibujadas a mano con ese guiño caligráfico de alfabeto en movimiento que apasionaba a Desmond. Las letras bailarinas estaban escribiendo una identidad y un legado que se ha mantenido en el tiempo.Han tenido que pasar más de 60 años para que la emblemática vela de
Diptyque se rediseñe sutil y eficazmente, sin romper sus códigos. Las paredes del vaso se afinan para ganar ligereza (ahora pesan un 10% menos) y una onda de vidrio realza la etiqueta y su contorno. La tipografía suma presencia con un delicado relieve y un gran cambio: 10 de las 50 composiciones que componen el herbario olfativo de la marca, que captura en cera los aromas de la naturaleza, estrenan un formato recargable. Los candeleros de borosilicato DiptyqueReducir el impacto ambiental de su fabricación está en sintonía con la filosofía de la firma de crear objetos bellos, deseables y duraderos. El mundo que envuelve a las velas es pura fantasía: los candeleros de vidrio borosilicato en forma de campana con un diseño acanalado que multiplica la luz son irresistibles.¿A qué huele lo nuevo?Sésame Noir (Sésamo Negro), Rhubarbe (Ruibarbo), Shiso, Café y Ortie (Ortiga) son las nuevas emociones encendidas de
Diptyque. Inesperadas e intrigantes. La perfumista
Alexandra Carlin, autora de las tres primeras, explica el difícil equilibrio entre aroma y cera: “La paleta olfativa es más restrictiva en velas que en alcohol. Cada vela arde diferente según los ingredientes, y hay que empezar probando cómo arden y en qué punto lo hace cada uno para evitar el humo negro. Hay que optar por fórmulas cortas, en las que cada ingrediente tenga su razón de ser, evitar los absolutos más volátiles y las resinas, que bloquean la mecha”.El reto de la perfumista se traslada también a la factoría de las velas, en la Provenza francesa, donde se trabaja con precisión y paciencia. En una vela hay de 6 a 8 ceras distintas. Un maestro de cera mezcla diferentes tipos de esta hasta lograr la fórmula exacta para expresar cada perfume. La mezcla cambia si el perfume es floral o amaderado, por ejemplo, y lleva de 3 a 6 semanas lograrla. La vela Café aporta calidez DiptyqueObservar el complejo arte de fabricación de una vela es fascinante. Durante el proceso, que empieza a las cinco de la mañana y dura un mínimo de 18 horas, la mecha se tuerce y hay que ponerla recta y en el centro exacto cuatro veces. Cada vela
Diptyque se vierte, se acaba y se inspecciona a mano. “Una vela perfecta se quema de manera uniforme, mantiene las notas del perfume y no hace humo”, comentan en la fábrica. Nuevos aromasLos nuevos aromas de velas: naturaleza vivaDiptyqueCómo sacar partido a las velasEl maestro de ceras de la manufactura MF Bougies, donde se fabrican las exquisitas velas de
Diptyque, comparte sus mejores tips:Dejar que la vela arda durante al menos una hora la primera vez que se utilice, para que las mechas se impregnen de parafina y ardan correctamente. Esto crea una capa uniforme de cera líquida y garantiza que la cera no se vacíe posteriormente.Es recomendable dejar que la vela arda durante 3 o 4 horas seguidas.Cortar las mechas después de cada encendido. La longitud ideal para que la vela no eche humo es de 3 a 5 milímetros. Los cortamechas son el mejor aliado para hacerlo.Apagar la vela soplando mueve la mecha y altera la cera fundida. Para eso están los apagavelas.No colocar una vela encendida en una corriente de aire o sobre una superficie de cristal, madera o mármol.Evitar mover una vela encendida o una vela apagada que aún esté caliente.A la cera se le puede quitar el polvo con un paño húmedo, pero no conviene dejar que se acumule.
Diptyque. Vela clásica, 65 euros. Recarga, 50 euros.