* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia Siempre me ha sorprendido cómo una misma realidad puede ser vista de maneras tan diferentes. Una misma mirada, a través de una ventana, puede ser interpretada de formas diversas y, en ocasiones, antagónicas; en otras, similares, pero nunca idénticas del todo. Es lo que puede dar lugar al contraste de pareceres. Pero, si hacemos un recorrido por las ventanas existentes en las calles de
Barcelona nos daremos cuenta que su diseño puede influir en nuestra forma de ver las cosas. Cada época ha tenido su ventana y las miradas que las han traspasado tienen una lectura muy diferente. Podemos empezar nuestro recorrido por la ventana que hay en la calle
Vidal i Valenciano del barrio marítimo del
Poblenou. Está tapiada y puede ser una mirada interior, que oculta más que trasparenta y que, además, acribillada por el salitre y la arena de la playa cercana. Ventana tapiada en la calle
Vidal i Valenciano.
Alberto Maluquer Sarrias También hay ventanas con una mirada opaca, a la defensiva, como esta de la medieval calle de
La Lleona, en la que dicen que vivía el encargado de dar de comer a las fieras, en el Zoo del
Antic Hort de la Reina. Ventana a la defensiva en la calle de
La Lleona.
Alberto Maluquer Sarrias A las ventanas menestrales de la calle
Llatzaret parece que les da miedo ver lo que hay fuera y ofrecen una mirada precavida. Ventanas de la calle
Llatzaret.
Alberto Maluquer Sarrias Hay ventanas industriales, reconvertidas en calidoscopios, como la de la calle
Doctor Trueta, en la que la realidad se puede ver en muchos colores. Ventana de la calle
Doctor Trueta.
Alberto Maluquer Sarrias Ventanas del moderno 22 @, como las de las calles
Pere IV, o
Almogàvers,
Pallars, en que la realidad se ve a través de un unificado color corporativo del cristal del edificio. Ventanas de la calle
Pere IV.
Alberto Maluquer Sarrias Ventanas de la calle
Almogàvers.
Alberto Maluquer Sarrias Ventanas de la calle
Pallars.
Alberto Maluquer Sarrias La ventana balcón del jardín vertical de la calle
Pallars, que nos sugiere una mirada más ecológica para un entorno urbano, que quisiera ser más verde. La ventana balcón del jardín vertical de la calle
Pallars.
Alberto Maluquer Sarrias Las ventanas normativas son la mirada neutra, impersonal, que no deja pasar las emociones y simplemente son testigo de acontecimientos. Como la del Ayuntamiento, en la plaza
Sant Jaume, o la del balcón de la calle del Clot o las de la fábrica de Ca l'Aranyó, en calle Tánger. Ventana del ayuntamiento, en la plaza
Sant Jaume.
Alberto Maluquer Sarrias Ventana del balcón de la calle del Clot.
Alberto Maluquer Sarrias Ventanas de la fábrica de Ca l'Aranyó, en calle Tánger.
Alberto Maluquer Sarrias Hay ventanas que nos hacen presagiar una visión ilustrada, arropadas en bellos esgrafiados murales, equilibrados y evocadores. Como las de la plaza George Orwell, o la de la calle n'Arai. Ventana de la plaza George Orwell
Alberto Maluquer Sarrias Ventana de la calle n'Arai.
Alberto Maluquer Sarrias Hay ventanas colectivas, que parece que estén hechas para que el mundo dirija a ellas su mirada, puesto que el interés parece estar en su interior. Como el gran ventanal del Círculo Ecuestre, en la Avenida Diagonal con la calle Balmes. Una obra soberbia del modernismo. El gran ventanal del Círculo Ecuestre.
Alberto Maluquer Sarrias Son, muchas ventanas, traspasadas, por muchas miradas y en consecuencia con muchas opiniones, por lo visto, a través de ellas. Después de este pequeño repaso, comprendo que tengamos miradas diferentes y opiniones distintas, afortunadamente, siempre, sobre las mismas cosas. Casi seguro que no estarán de acuerdo conmigo. ■ ¿CÓMO PUEDO PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD DE LA VANGUARDIA? ¡Participa! ¿Quieres compartir tu mirada?Los interesados en participar en La Mirada del Lector pueden enviar sus escritos (con o sin material gráfico) al correo de la sección de Participación (participacion@lavanguardia.es) adjuntando sus datos.