El acto de esta tarde en
Barcelona del líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y de la eurodiputada de
Podemos Irene Montero incomoda sobremanera a todo el arco independentista. No es sólo que el presidente de ERC,
Oriol Junqueras, no vaya a asistir. Es que el espacio del independentismo se siente profundamente molesto con el marco en que Rufián sitúa su propuesta, según explican fuentes de
Junts y de ERC: una especie de Frente Popular para rechazar un futuro gobierno del PP y
Vox que aparcaría de manera indefinida las reclamaciones nacionalistas en el conjunto de España. De todos, quien más incómodo se siente es Junqueras . El rol público que está ejerciendo Rufián desafía las pautas del grupo parlamentario de los republicanos en Madrid. Pero ERC no anda sobrada de activos electorales y, en este momento, el pulso en el seno de los republicanos es fuerte. ERC no quiere romper con Rufián . La prueba es que enviarán al acto representantes, a pesar de que de manera oficial ya han dejado claro por activa y por pasiva que están en contra de la confluencia de izquierdas que propone Rufián. La cúpula del partido se abstendrá , pero se enviará una delegación encabezada por el secretario general adjunto, Oriol López . La CUP no asistirá, según fuentes de los anticapitalistas . Tampoco lo harán representantes de la rama izquierda de
Junts, MEScat. Agustí Colomines, representante de MesCAT Independentistes d'Esquerres, lo explica así: “ Nosotros somos independentistas. MEScat-IE surgió de la escisión del PSC en el 2014 para abrazar el independentismo. Ahora no realizaremos el trayecto contrario. Si Rufián quiere hacerlo, es su opción”. Los Comunes han rechazado la lista conjunta para Cataluña en el Congreso que subyace en la propuesta de Rufián , pero ahora Montero da aire a la iniciativa, a pesar de la marginalidad del peso político de
Podemos en Cataluña. La idea tiene cierto tirón, como demuestra que ya no haya espacio en el aforo que ha ofrecido la UPF para celebrar el evento. Hay interés, aunque la mayoría de los partidos afectados rechacen la idea.
Podemos vira, lanza a Montero con Rufián y pone en un brete al resto de la izquierda Carlos Rocha La eurodiputada morada conversará con el portavoz de ERC en un acto en
Barcelona el 9 de abril. El entorno del dirigente republicano cierra la puerta a una coalición mientras Montero se deja querer tras el portazo de hace menos de un mes Además, está la figura de Xavier Doménech , el antiguo líder de los Comunes, que hará de moderador en el acto. Doménech encaja en ese tipo de representante del espacio de Ada Colau que asegura que defienden un referéndum en Cataluña, aunque no necesariamente para votar a favor de la separación del resto de España. Se definen como “soberanistas”, pero no como independentistas. En ese espacio jugó el independentismo en 2017 para intentar la secesión. Ahora Domènech se ha integrado en el Institut Sobiranies impulsado por Jaume Roures , el fundador de Mediapro, que explora posibilidades de convergencia de fuerzas políticas bajo esa idea. Colau, por cierto, tampoco asistirá.
Junts o el PNV no caben Otros damnificados son
Junts. En el marco mental de 'Frente Popular' que plantea Rufián , no hay espacio para el resto de fuerzas nacionalistas de derechas , que ahora son las que marcan las mayorías, como es el caso de
Junts o el PNV. Las fuerzas independentistas de derechas quedan desubicadas en el experimento Rufián.
Junts lamenta que Rufián centre sus críticas en ellos y busque la unidad con otros El mes pasado, el secretario general de
Junts, Jordi Turull , acusó a Rufián de atacar más a
Junts que al resto de formaciones políticas. Desde entonces, las críticas han arreciado y han ido a más. Gabriel Rufián deseó a
Junts en público y desde su escaño “años de ostracismo político por todo el daño que han hecho y que hacen". Unidades incompatibles Lo cierto es que el planteamiento de Rufián implica dos unidades incompatibles. Si se da la unidad de las izquierdas, periféricas y no periféricas, como propone Rufián para respaldar al PSOE, impidiendo así que gobierne el PP, es imposible trabajar en la unidad del independentismo , que desde 2012 han querido impulsar formalmente
Junts y ERC, aunque en realidad Junqueras y Carles Puigdemont se detesten.
Junts y ERC siempre juegan ante buena parte de su electorado a que esta unión entre el independentismo es factible, aunque eso no sea real, sino que responde a uno más de los muchos espejismos con que los partidos intentan ganarse a sus votantes. El problema de la operación Rufián es que, en clave catalana, deja en la cuneta esta alternativa y, por lo tanto, la posibilidad de que el procés pueda repetirse en un futuro inmediato .