SALUDSaludTras a�os de estudio, los residentes se enfrentan al v�rtigo de la pr�ctica cl�nica. De las guardias "p�simas" a la adrenalina del quir�fano, cinco m�dicos que hacen su especializaci�n en la Cl�nica Universidad de Navarra nos cuentan c�mo es su duro d�a a d�aLucas Sabatella, R5 de Cirug�a General (en primer plano), en el quir�fano en plena intervenci�n de una paciente.Actualizado Mi�rcoles, 8 abril 2026 - 22:51La ma�ana empieza fuerte. No son las 8.00 a�n y en el �rea quir�rgica, en una peque�a sala, se repasa el parte de ese d�a: para comenzar la jornada, una intervenci�n de c�ncer de p�ncreas, una de las cirug�as m�s complejas. Es una paciente desestimada en otro centro por alta complejidad, a la que har�n un Whipple (extirparle parte del p�ncreas, parte del duodeno y la ves�cula biliar). Hasta el final de la cirug�a no sabr�n c�mo ha ido. A las 8.15 ya hay en torno a 8-9 personas en el quir�fano preparando y anestesiando a la paciente, como en una coreograf�a ensayada. Una de esas personas es Pablo Mart�nez, residente de cuarto y �ltimo a�o (R4) de Anestesiolog�a en la Cl�nica Universidad de Navarra (CUN).Entre cables, monitores e instrumentos varios, va preparando la v�a a�rea y pensando en todas las posibles complicaciones. "De R1 no se espera de ti nada y todo es supervisado, pero ya de R4 vas a salir al campo en breve y te tienes que meter un poco en la situaci�n de '�c�mo ser�a si yo estuviera solo?'", explica. "Tienes que llegar al quir�fano pronto, prepararte muy bien al paciente y todas las complicaciones que puedas tener: 'Y si el cirujano corta lo que no hay que cortar, �d�nde tengo la sangre o un tubo o lo que sea r�pido?'. Lo tienes que tener todo muy pensado, la anestesia es ir por delante siempre. No puede llegar de repente un imprevisto porque ya vas por detr�s y lo pasas mal".Cuando los m�dicos acaban la carrera de Medicina, para trabajar en el sistema p�blico en Espa�a tienen que acceder al programa MIR (m�dico interno residente) a trav�s de un examen que les permite, en funci�n de la puntuaci�n que obtengan, elegir especialidad y el hospital donde realizarla. Los MIR tienen una relaci�n laboral especial (regulada por el RD 1146/2006), ya que combinan dos facetas inseparables: la formaci�n de posgrado y el trabajo asistencial con supervisi�n. Al cubrir una parte sustancial de la actividad, incluidas guardias, la labor de los 34.829 MIR que hay actualmente en Espa�a sostiene en gran parte el funcionamiento del sistema sanitario espa�ol. Y todo ello por un sueldo que no se corresponde para este nivel de exigencia y dedicaci�n. Los residentes est�n cobrando una media (var�a seg�n las CCAA) de 1.215 euros el R1 y 1.530 euros el R5, euros netos y sin contar guardias (c�lculos realizados con datos de marzo de 2026 por Vicente Matas del Centro de Estudios del Sindicato M�dico de Granada).Pablo, que estudi� en la Universidad Aut�noma de Madrid, es uno de esos residentes que a base de horas, guardias y vocaci�n mantiene el sistema 24/7. Lejos quedan ya los d�as de R1, cuando aterriz� sin tener "ni idea de nada", y aunque ha evolucionado mucho desde que lleg�, confiesa que con los ni�os lo pasa peor. "Son un poco m�s complicados de anestesiar, todo es inmaduro y peque�o, la v�a a�rea es mucho m�s sensible... y no puedes cometer ning�n error. Siempre tienes responsabilidad, pero mucho m�s en estos casos porque nadie entiende que un ni�o vaya al hospital y luego no vayan bien las cosas. Tu margen de error es cero". "Similar con las embarazadas", se�ala.�l es uno de los 160 MIR que tiene la CUN. Aunque se trata de un centro privado, desde 2023 funcionan como cualquier hospital p�blico en relaci�n con los MIR, ya que se elimin� la conformidad previa que le daba potestad a algunos centros privados para elegir a sus residentes. Su tama�o mediano y su car�cter "familiar", como lo definen muchos residentes, hace que estos se conozcan todos entre s� y formen una especie de comunidad. La Cl�nica ha abierto sus puertas a este peri�dico para acompa�ar a muchos de esos mires en una de sus jornadas.Apenas son las 9.00 y en quir�fano sigue el movimiento incesante de enfermeras, instrumentistas, residentes, alg�n alumno de grado que est� de observador y los adjuntos de Cirug�a General -al menos dos-, junto al residente de �ltimo a�o,
Lucas Sabatella, malague�o hijo de una argentina y un italiano. Estudi� en la CUN y empez� la carrera queriendo ser cardi�logo, aunque descubri� la cirug�a y supo que era lo suyo. "Estoy seguro de que haciendo otra cosa no ser�a feliz".Pablo Mart�nez, R4 de Anestesiolog�a, se encarga de la anestesia mientras el equipo prepara a la paciente para la intervenci�n.Otro aspecto que sum� para Lucas es el buen ambiente de este departamento. "Incluso intentamos cuadrar horarios para comer todos juntos". Adem�s de su rol cl�nico, este R5 es jefe de residentes y como R (residente) mayor tiene una labor de ense�anza y supervisi�n para los residentes peque�os. Les asigna un rol, teniendo en cuenta en qu� punto se encuentra cada uno y sus habilidades: "Hay que valorar las necesidades del departamento frente a la formaci�n, aunque suele primar la segunda". El R5 explica que si es necesario para que el residente se pueda ir a una cirug�a que le conviene, un adjunto se queda de ayudante en una intervenci�n. "No les importa bajarse al barro ni se les caen los anillos por tener que estar ayud�ndote y no operar. Te van ense�ando cada paso del camino y aprendes de los mejores desde el principio porque este departamento tiene algunos excelentes exponentes en su campo. Y, adem�s, aprendes en cirug�a programada, no en la Urgencia, que es todo corriendo y con nervios".Las conexiones internacionales de algunos de esos exponentes permiten que surjan oportunidades para los residentes. "Gracias a V�ctor Valent�, actual director m�dico de CUN Pamplona y mi director de tesis, rot� en el Imperial College de Londres tres meses durante mi R3 y ahora acabo la residencia y me voy all� a hacer un fellowship [una especializaci�n avanzada en unas habilidades concretas] de un a�o y medio".Los residentes son esponjasLucas cree que el primer a�o y medio de residencia "eres una esponja, todo es aprender. A m� me recomendaron 'qu�date las m�ximas horas posibles para aprender y estar m�s seguro el d�a que est�s solo'". Cuenta que empiezan con pared abdominal y, progresivamente, "te empiezan a dejar cosas peque�as y vas escalando responsabilidades, no solo a nivel quir�rgico, sino en manejo m�dico porque tenemos una planta de hospitalizaci�n con muchos pacientes a los que controlar orina, deposiciones, anal�ticas, complicaciones...". De esa parte destaca el contacto con el paciente, al que hay que "acompa�ar, sentarte y charlar". Recalca que todo m�dico tiene el componente humano, de cercan�a. "Pero aqu� te lo potencian. Lo ves en los adjuntos y te va calando, tienes que sentarte con el paciente y acompa�arlo". subraya.El malague�o ve la labor docente entre los residentes como cuando los hermanos mayores ense�an a los m�s peque�os. As� lo ve tambi�n Andr�s Calva, R4 de Urolog�a, que nos lleva a otro quir�fano, no operativo en este momento de la ma�ana (11:30), para ense�arnos c�mo manejar el robot Da Vinci Xi, la plataforma de cirug�a m�nimamente invasiva m�s evolucionada. "Cuando acabas de llegar al hospital est�s un poco perdido, pero siempre est�s supervisado por el R3, que ense�a c�mo se valoran los pacientes, en qu� hay que fijarse, c�mo manejar la parte cl�nica. El R5 es todo quir�fano; el R3 ve consulta, ayuda al R1 en la planta y hace peque�os procedimientos en la sala de litotricia (por ejemplo, tratamiento por piedras o alguna colocaci�n o recambio de cat�ter, etc.); el R2 est� en quir�fano de segundo ayudante con el R5, que est� de primer ayudante, y el R1 est� en la planta".Y el R4, c�mo �l, suele estar en quir�fano hasta que acaban el parte quir�rgico, aunque alg�n d�a le toca hacer consultas supervisado por un adjunto. Antes de eso, de ocho a nueve de la ma�ana, realizan una breve sesi�n de planta para repasar los casos que est�n ingresados en planta y su evoluci�n, y una sesi�n te�rica o un comit� de tumores donde se presentan distintos casos y hay diferentes especialistas.Andr�s Calva, R4 de Urolog�a, explica c�mo funciona el robot de cirug�a m�nimamente invasiva Da Vinci Xi.Andr�s es de Canc�n (M�xico). Su familia est� en EEUU, pero �l decidi� venir a Espa�a a estudiar Medicina, concretamente a la CUN. Le llam� la atenci�n desde ni�o, pero cuando fue operado a los 16 tuvo claro que quer�a estudiar Medicina y hacer algo quir�rgico. Durante la carrera se decidi� por Urolog�a porque es "vers�til y muy completa". "Es una gran desconocida. La gente cree que solo operamos pr�statas, pero hay cirug�a abierta, laparosc�pica, rob�tica, endosc�pica... tienes la consulta, puedes dedicarte solo a cirug�a renal o urolog�a funcional, reconstructiva, androlog�a y salud sexual", detalla.Aunque cree que en toda residencia hay altibajos, est� encantado con su elecci�n, incluso cuando a veces tiene unas "p�simas guardias, como me pas� de R1".-�Y en esos momentos no piensas 'qu� hago yo aqu�' o 'por qu� he escogido esto'?-No, porque, uno, yo ya sab�a d�nde me met�a; dos, independientemente de lo que elijas y d�nde lo elijas, el primer a�o es el m�s duro porque es un proceso de adaptaci�n: pasas de poner codos en el escritorio y meterle horas de estudio a enfrentarte al 'ya soy m�dico y estoy en el hospital'; y tres, hay una responsabilidad, tienes que exigirte a ti mismo y el hospital te exige porque ya no es un simulacro, son pacientes de verdad, la vida de una persona.Este MIR tiene claro que nadie le oblig� a ser m�dico "ni a elegir una especialidad quir�rgica, que tiene peor calidad de vida porque tienes el compromiso del quir�fano y sabes cu�ndo entras, pero no cu�ndo vas a salir". Y se toma la residencia como "una inversi�n": "Lo que no haga en estos cinco a�os, no lo voy a hacer despu�s. Es duro y cansado, pero tienes que aprovecharlo" porque ahora tiene el respaldo de un adjunto pero, cuando acabe la residencia, �l ser� el adjunto que tendr� que respaldar a otros residentes.El b�nker de la joya tecnol�gicaUn poco despu�s del mediod�a, a las 12.30, Elena Valdivielso, R2 de Oncolog�a Radioter�pica, nos lleva a ver la "joya de la corona: el MR Linac de Elekta, que se llama Unity". Se trata de un acelerador lineal de fotones con una resonancia magn�tica de 1,5 Teslas con el que se pueden reducir hasta cinco veces las sesiones de radioterapia. "Nos permite ver c�mo los movimientos internos del cuerpo desplazan el tumor durante el propio tratamiento. Incluso ves si responde a las sesiones anteriores y puedes redibujarlo en tu plan de contorneo para que la dosis que recibe el paciente se ajuste al tumor en el momento real, no al tumor que ten�a hace unos d�as".Elena es "muy de Madrid", una "supermadrile�a que echa de menos mi Gran V�a y mi Retiro". Estudi� en la Complutense y se fue a Pamplona porque, cuando descubri� la especialidad en una jornada postMIR (las jornadas que organizan las academias y algunos hospitales tras el examen) y entendi� que era la que m�s encajaba con sus gustos, vio que ten�an "todas las t�cnicas de radioterapia disponibles en un solo hospital, algo muy inusual. De hecho, creo que es el �nico centro". A pesar de la morri�a, cree que la residencia es una etapa formativa en la que "si tu situaci�n personal y familiar te lo permite, tienes que involucrarte todo lo que puedas" y echarle horas. Adem�s, al entrar a trabajar "con un mont�n de gente de tu edad, al final es como seguir en la universidad, entre comillas, y haces mucha pi�a. Y como es un sitio peque�o, conoces a los co-R de otras especialidades".Tiene muy claro que volver�a a escoger lo mismo y en este hospital, aunque est� agotada tras una guardia dura. Est� en la mitad de su formaci�n y a las 9.00 comienza su d�a con sesiones cl�nicas en las que junto a otros profesionales del departamento, como enfermeras, f�sicos y t�cnicos, comenta los casos de los pacientes a tratar, el tratamiento propuesto y el plan dosim�trico (el plan de radioterapia que se ajusta a la dosis prescrita por el m�dico). Los mi�rcoles comparten sesi�n con CUN Madrid y ven temas de actualidad de su especialidad. Despu�s, comienzan las consultas. "Los vemos nosotros, los valoramos y despu�s vemos todo con los adjuntos, que pasan a ver al paciente y te dan el feedback. Los adjuntos quieren que tomemos las riendas de la responsabilidad desde el primer momento y nos dejan mucha autonom�a, pero siempre hay alguien detr�s por si te columpias".Elena Valdivielso, R2 de Oncolog�a Radioter�pica, revisa con otros miembros del equipo el tumor de un paciente que est� en el acelerador Unity.Adem�s, est� la planificaci�n de los tratamientos que ofrecen, en la que participan t�cnicos de simulaci�n, f�sicos, dosimetristas. "La Medicina cada vez va m�s orientada a trabajar de la mano de otros gremios y especialidades para ofrecer algo m�s dirigido, pero en nuestro caso es el d�a a d�a".Pase de planta con fisioterapiaTras la peque�a pausa de la comida, en algunas especialidades hay consulta por la tarde. Tambi�n se hace un pase de planta visitando a pacientes ingresados. Marta Cabrera, R5 de COT (Cirug�a Ortop�dica y Traumatolog�a), junto a una enfermera y un fisioterapeuta, pasa a visitar a Jes�s Garrido, operado de pr�tesis de cadera. "�Voy bien peinado?", pregunta el paciente mirando a fot�grafo y redactora. A Jes�s le van a dar el alta al d�a siguiente, ha estado paseando con las muletas y haciendo algunos ejercicios que le han indicado en un papel, pero tiene algunas dudas de c�mo hacerlos y tambi�n le preocupa manejarse en casa, donde tiene escaleras. M�dica y fisioterapeuta responden todas sus preguntas.Traumatolog�a era una de las pocas especialidades que segu�a siendo feudo masculino en una profesi�n cada vez m�s feminizada. Era. Cada vez m�s mujeres se atreven con esta especialidad que, a pesar de los mitos, requiere m�s ma�a que fuerza, como defiende Marta. Ella es de Ceuta y estudi� en Santander. Mientras rotaba en la carrera en el Hospital Marqu�s de Valdecilla, le impact� el caso de una ni�a con un tumor de Ewing p�lvico. Ah� empez� su inter�s por la especialidad y, concretamente, por lo relacionado con los tumores. Adem�s, cree que es muy variada: "La mano y extremidad superior, que es m�s delicado; luego la parte prot�sica potente con cadera y rodilla; tienes columna, pie-tobillo, infantil... El abanico es amplio".Marta sab�a c�mo era la formaci�n en la CUN porque algunos amigos estudiaron ah�. "Tambi�n me gusta mucho el modelo que tienen, que es muy parecido al de la Cl�nica Mayo (EEUU). Creo que este modelo de formaci�n lo hay en pocos sitios, por no decir en ninguno". Otro de los puntos clave para ella es que, al estar tan ligados con la universidad, tiene "las tres esferas: docencia, investigaci�n y actividad asistencial, y nos dan muchas facilidades para hacerlo".En estos cinco a�os ha hecho rotaciones equitativas por las varias subespecialidades de Trauma. "En columna he estado de R1, R3 y R5. En rodilla, tambi�n. No es lo mismo ver una cirug�a prot�sica de R1, que igual te queda un poco grande, que verla como R5 cuando entiendes que no solo es poner la pr�tesis, sino planificarla, programarla y ponerla". Ahora est� rotando en cadera, donde operan lunes y mi�rcoles, y tienen consulta los martes y jueves (tambi�n por la tarde). Los viernes var�a entre ambas cosas: cuando toca quir�fano, suelen tener partes de cuatro o cinco cirug�as, hasta que acaban; los d�as de consulta, comienzan con un pase de guardia y un pase de planta, atienden pacientes hasta la hora de comer y por la tarde se hace otro pase de planta (como en la visita a Jes�s)."De 8.00 a 20.00 todos los d�as tengo cosas, pero creo que de R5 ya est�s viendo la adjuntez ah� y aprietas un poco m�s". Ya tiene programado incluso 2027: se ir� al Karolinska (Estocolmo) a hacer un minifellow de tres meses y a Lovaina (B�lgica) con una beca ESMO (de la Sociedad Europea de Oncolog�a), ambos programas relacionados con tumores.Tiempo para la formaci�nHacia las 16.00-17.00 el turno podr�a estar acabando para algunos de ellos, pero el MIR es una forma de vivir casi permanente. Comienza el tiempo para investigar, revisar art�culos, dedicarse a la tesis (en unos d�as la presenta Lucas, por ejemplo) o estudiar, porque la formaci�n corre a su cargo en el tiempo libre y adem�s ser� constante durante toda su carrera. "Es que eso es ser m�dico, es un poco duro pensarlo... pero tambi�n pasa en otras profesiones. Mis padres son abogados y mi madre no hay domingo que no est� conectada al ordenador", reflexiona Elena. Algunos, como Pablo, intentan dedicarle una hora diaria al estudio; Andr�s le suma el s�bado por la ma�ana.Marta Cabrera, R5 de Cirug�a Ortop�dica y Traumatolog�a, visita a Jes�s Garrido, paciente operado de pr�tesis de cadera, para ver su evoluci�n.Marta pasa muchas de sus tardes en el CIMA (Centro de Investigaci�n M�dica Aplicada, el centro de investigaci�n de la CUN) pipeteando con las muestras porque est� realizando una tesis sobre artrosis de rodilla y c�lulas madre. "Como R5 antes de las 17.00 o 18.00 no me marcho. Te pide ayuda un resi peque�o o quiere revisar una base de datos... el otro d�a me baj� al laboratorio de ratas porque la Cl�nica ofrece un curso de microcirug�a. Si no, alg�n curso online de la Secot [Sociedad Espa�ola de Cirug�a Ortop�dica y Traumatolog�a]. Y estoy con dos m�steres, uno de tumores porque me interesa mucho, y otro de investigaci�n cl�nica e inteligencia artificial".Aunque parezca mentira, a�n les queda tiempo para jugar al p�del (Lucas) o al golf en el caso de Andr�s (al que tambi�n le gusta cocinar) y de Pablo, que tambi�n hace crossfit y corre. Elena va a un curso de pintura y al gimnasio y a todos les gusta tomar algo con los amigos. A Marta le faltan horas al d�a, pero los fines de semana, si no tiene guardia, los dedica a descansar y hacer planes con su pareja y sus amigos."Poder dormir en casa es otra cosa"Uno de los aspectos m�s duros para cualquier m�dico es la guardia de 24 horas. Se discute cada vez m�s sobre si los facultativos est�n perdiendo la vocaci�n. Lo cierto es que todos saben d�nde se meten cuando estudian Medicina y no dejan de hacerlo, son conscientes de la dedicaci�n que implica durante la residencia y el resto de su carrera, y de que hasta los 55 (50 en Catalu�a) tienen la obligaci�n de hacer guardias de 24 horas.Dependiendo de la especialidad, puede ser m�s o menos dura. Lucas hace guardias mixtas. "Tenemos un busca y al terminar las cirug�as, si no se prolongan, el que est� de guardia se va y debe estar localizable en casa. Nos pueden llamar a cualquier hora de la planta de hospitalizaci�n, la urgencia... Hay guardias buenas, como en cualquier sitio, y guardias malas en las que acabas reventado, pero valoro mucho que sean localizables y poder dormir en casa con mi mujer".Andr�s tambi�n hace guardias localizadas. "Suelen ser guardias aceptables, aunque va por rachas y por suerte. En Urolog�a las reparten de forma equitativa en c�mputo anual, pero cada mes puede variar un poco". Marta hace cinco-seis guardias al mes (una-dos en fin de semana). Los fines de semana son 24 horas presenciales, mientras que entre semana est�n de ocho de la ma�ana a ocho de la tarde "y a partir de ah�, si no hay l�o, te puedes ir a casa con el busca, aunque en Trauma siempre hay l�o y nunca te vas, pero cada hora que pasas aqu� m�s all� de las 20:00 la remuneran".Elena tiene entre dos y cuatro guardias presenciales de 24 horas al mes, "bastante agotadoras", en Oncolog�a M�dica, no exactamente su especialidad. "Cada d�a de la semana hay un adjunto de Oncolog�a Radioter�pica localizado, pero no suele haber casos emergentes, hay pocas urgencias". Estas guardias incluyen a los pacientes ya ingresados en la planta de Oncolog�a que tienen complicaciones m�dicas de cualquier tipo (neumon�a en un paciente con c�ncer de colon, un s�ndrome oclusivo, etc.), tambi�n a los pacientes de hospital de d�a que "pueden tener una quimio-inmuno puesta que acaba a las siete de la tarde y ya no hay ning�n onc�logo en consulta. Si el paciente tiene una reacci�n a cualquiera de los f�rmacos o se pone malo por lo que sea, es el de guardia el que lo ve. Tambi�n vemos a los pacientes que llegan por la puerta de Urgencias que tienen un diagn�stico oncol�gico o que est�n en tratamiento activo de oncolog�a. Y luego tenemos los pacientes de ensayo cl�nico que ingresan para observaci�n o tienen reacciones complejas del sistema inmunitario".Pablo hace alrededor de cuatro guardias al mes presenciales. "Empezamos a las 8.30 y vamos directos a la UCI, nuestro campo base. Duermes en el hospital, tienes varios buscas (uno de parada cardiaca, si hay alguna tienes que ir t� a reanimar), uno de la unidad del dolor, de los ingresados en planta, y te ocupas de todo lo relacionado con la anestesia en el hospital: todo lo que sea quir�fano urgente, la UCI en s� que ya es compleja, y luego epidurales, ces�reas... son guardias ca�eras en las que dormir tres horas est� bien".Pablo confiesa que sab�a de entrada que las guardias de Anestesia eran malas y no las lleva mal -"no me cuesta dormirme despu�s de que me hayan llamado"-, pero reconoce que ha habido situaciones de madrugada, con casos m�s complejos, en los que "a veces entra un sudor fr�o que dices: Joder, d�nde me he metido... A m� esto me gusta, pero te vas a casa hecho polvo". No tira la toalla porque subraya que acepta "vivir con esto, con la responsabilidad, es lo que has elegido y tambi�n tiene muchas partes satisfactorias. No lo cambiar�a porque si me fuera a algo m�s tranquilo creo que me parecer�a aburrido. En quir�fano necesitas esa adrenalina porque si no, acaba contigo".