Puerto Banús busca socios para expandirse en el negocio de los puertos. La
Familia Vidiella, propietaria de la lujosa marina de
Marbella, se ha abierto a tener compañeros de viaje por primera vez en sus 56 años historia. La razón no es otra que ganar músculo financiero para dar un salto nacional e internacional en el sector de la consultoría portuaria. La sociedad se encuentra inmersa en distintos concursos para ejercer esa asesoría y, ante la posibilidad de ganarlos, está preparando el terreno junto a la consultora
EY de lo que, en principio, sería una ampliación de capital para dar entrada a nuevos asociados, aunque el control siga en manos de la familia. “Son solo conversaciones, es todo muy incipiente. Pero hay que prepararse por si es necesario dar ese paso”, aclaran fuentes de la compañía, que no descartan exportar la marca. “Aún no está definido”, subrayan. El recinto, ubicado a seis kilómetros al oeste del casco histórico de
Marbella, es un referente como puerto deportivo. Cuenta con 915 amarres para embarcaciones con esloras desde los ocho a los 50 metros —y precios anuales de hasta medio millón de euros—además de una zona de ocio que incluye numerosos restaurantes y tiendas de lujo como
Rolex,
Louis Vuitton o
Fendi. Fue inaugurado en agosto de 1970, con la presencia de la casa real española o Rainiero y Grace Kelly, además de un concierto de
Julio Iglesias. Fue uno de los epicentros de la jet set en la época dorada de
Marbella: uno de los primeros en disponer de atraque propio fue Aristóteles Onassis, pero por allí pasaron también desde Kirk Douglas y Brigitte Bardot a Lola Flores, Audrey Hepburn o Sean Connery, que adquirió una vivienda en las cercanías. Todo bajo iniciativa del empresario
José Banús, que urbanizó el litoral marbellí en los años 60 y tuvo aquí su gran proyecto turístico, en el que quiso replicar la imagen de un pueblo andaluz bajo la firma del arquitecto Noldi Scherck.Hoy, mientras intenta quitarse su relación con los narcotraficantes que frecuentan la zona, vive de esas rentas históricas, del ambiente que mantienen las fortunas de
Marbella y de sus más de 700.000 visitantes anuales, según los datos de su memoria. Un informe de la consultora
PwC refleja que en 2019 la actividad de
Puerto Banús generó un impacto total de 954 millones de euros. “Es el puerto deportivo más rentable de
España y tiene mucho prestigio”, afirman desde la compañía, donde sostienen que cuentan con un gran conocimiento acumulado a lo largo de los años que, ahora, prevén también poner al servicio de otros. De ahí que la sociedad lanzara en 2025 un servicio de consultoría portuaria que busca ofrecer este conocimiento “a operadores, administraciones públicas e inversores interesados en desarrollar, modernizar o reposicionar infraestructuras portuarias en todo el mundo”, según recoge su web, donde explican que ese apoyo abarca todas las fases de la vida de una infraestructura como esta: desde la planificación inicial hasta la operación y comercialización. “Queremos aportar nuestra experiencia a otros destinos que buscan alcanzar la excelencia en la gestión portuaria”, destaca en la página oficial de
Puerto Banús su consejero delegado desde 2017, Juan Núñez Insausti.A pesar del escaso tiempo de esta nueva división empresarial, la compañía ha empezado “de una manera muy agresiva” a pujar en concursos para ejercer como asesores en puertos deportivos nacionales e internacionales. Pero antes de conocer si conseguirán ganar los distintos procesos en los que están inmersos, en
Puerto Banús quieren tener todo listo por si finalmente ocurre, como esperan. En ese caso, necesitaran músculo financiero, equipo de profesionales y distintos recursos. “Estamos hablando de mucho volumen”, señalan desde la compañía. Por eso han empezado las gestiones para ver cuáles son sus opciones de crecimiento mediante la contratación de los servicios de
EY como asesoría financiera, como ha adelantado Expansión este jueves. A partir de ahí, están en contacto con un selecto grupo de inversores especializados en infraestructuras para conocer su interés en entrar en la sociedad. Lo más probable —al menos, de momento— es recurrir a una ampliación de capital. Sería la primera vez que la
Familia Vidiella, propietaria del 100% de la sociedad, se abra a tener compañeros de viaje. “Pero todo está muy verde, es todavía un paso muy previo”, añaden las mismas fuentes, que insisten que de momento son solo conversaciones para preparar el terreno y que éste aún no está definido; de ahí que tampoco esté claro si todo ello conllevará exportar la marca
Puerto Banús a otras marinas.
José Banús obtuvo una concesión de 99 años para explotar la marina deportiva en verano de 1967, otorgada por el Ministerio de Obras Públicas y ratificada en 2024 por la Junta de Andalucía —ahora con las competencias en la materia— hasta el año 2066 después de ciertas dudas generadas por un informe de Puertos del Estado. El espacio pasó a manos de la
Familia Vidiella tras el fallecimiento de
José Banús en 1984. Entonces, el marido de su sobrina, Alberto Vidiella, se puso al frente de la sociedad y revitalizó el espacio mientras, a su vez, luchó contra los planes de Jesús Gil, que cuando fue alcalde de
Marbella quiso controlar el recinto —sin éxito—. Tras la muerte de Alberto Vidiella en 2016, hoy los principales accionistas son su mujer y sus hijos, que cuentan con el cien por cien de la propiedad bajo la dirección de Juan Núñez como consejero delegado.