Unidos contra el racismo, Barça y Espanyol encaran un derbi catalán marcado por los insultos que recibió
Lamine Yamal, en
Cornellà-El Prat. Las consecuencias del ‘¡Musulmán el que no bote!’ se han comentado en un acto de
LaLiga frente al odio en
Barcelona, donde
Rafa Yuste, presidente en funciones del conjunto blaugrana, no ha querido centralizar el debate en lo ocurrido durante el partido de la selección porque “pasa en todos los estadios de España”.Pese al deseo de Yuste, el acto acabó girando en torno a los insultos que sufrió la estrella del Barça contra Egipto.
Jose Montero, director de asuntos públicos y relaciones institucionales de
LaLiga, se refirió al odio estructural en el acto conducido por Mundo Deportivo: “No es que un día determinado haya pasado un episodio. Hace 30 años escuchábamos ‘Boti, boti, boti, polaco que no bote’. Es una vulneración de la dignidad humana”.Por su parte,
Antonio Dávila, vicepresidente del
RCD Espanyol, mostró su voluntad de erradicar el discurso de odio y racismo “porque no es parte del deporte” y se centró en la necesidad de dialogar entre jugadores y niños. También con la afición: “Dentro de los partidos hacemos anuncios para recordar a los aficionados qué tipo de comportamientos no son permitidos. Tenemos muy buena relación con nuestra grada de animación para que el mensaje quede claro y no solo el racismo, también cualquier tipo de mensaje de odio”.Para Dávila, los partidos de fútbol deberían ser una fiesta “donde la gente va a disfrutar y no a descargar sus frustraciones”. Sin embargo, los insultos a Lamine en el campo blanquiazul reavivan la necesidad de actuar frente al racismo. Aún más, en plena semana de derbi.“Sería conseguir que la afición sea capaz de llegar al campo junto. Conociendo al Espanyol, no tienen problema, tienen amigos que son del Barça y son capaces de ir perfectamente al campo. Una minoría no. Pero la foto, si en vez de entre entrenadores fuese con aficionados tendría más impacto, aunque sería complicado”, afirmó el vicepresidente blanquiazul.En el acto también estuvo
Delfí Geli, presidente del Girona, quien fue más crítico con los insultos racistas que sufrió Lamine: “Cuando suceden estos hechos en el estadio, sientes vergüenza ajena. Esos aficionados no representan a tu club. Todos los clubs tenemos jugadores de diferentes culturas, países, religiones y hacen que un equipo gane por la suma de esfuerzos y ser compañero. Esto es un ejemplo para la sociedad”.Desde
LaLiga también pusieron el foco en la necesidad de actuar ante las conductas que se producen en los estadios: “Cuando el fútbol hace las cosas bien, educa. Cuando hay episodios de odio, propiciamos que se toleren estas conductas. Cuando el vestuario y la grada se alinean, la sociedad aprende más rápido. El trabajo está en que la gente perciba que hay consecuencias y son importantes, es una premisa fundamental”, añadió
Jose Montero.Berni Álvarez, conseller d'Esports:“Lo que pasó tiene que servir para tener ese punto de contundencia que no ha pasado anteriormente”Según el director de asuntos públicos y relaciones institucionales de
LaLiga, el tema del racismo tiene similitudes con el código de circulación. “Tiene muchas consecuencias, pero la gente todavía sigue tomando droga, bebiendo o con el móvil conduciendo. Es un trabajo estructural, continuado. Es como hacer un caldo, gota a gota cada día. Me saca de quicio el hecho de justificar que un país es racista cuando tiene la capacidad de actuar en contra de los procesos racistas”.En el acto también participó Berni Álvarez, conseller d'Esports de la Generalitat de Catalunya, quien hizo autocrítica de los últimos hechos producidos en los estadios de fútbol: “Lo que pasó la semana pasada nos tiene que servir para tener ese punto de contundencia que no ha pasado anteriormente. Hasta ahora el punto de tibieza no nos ha servido para erradicarlo y la bola se ha hecho más grande”.Cindy Lima, exjugadora de baloncesto:“Cualquier persona que crea que a Lamine no le ha pasado factura a nivel mental, está en Narnia”El ‘caso’ Lamine estuvo presente en las palabras de Cindy Lima, exjugadora profesional de baloncesto, que se centró en el dolor que producen los insultos a la víctima, indiferentemente del deporte en cuestión. “Cualquier persona que crea que a
Lamine Yamal no le ha pasado factura a nivel mental, está en Narnia. Por mucho dinero que tenga un jugador, fama, seguidores, o incluso ser el mejor jugador del mundo, te aseguro que es un sustrato que le costará una factura y a veces el rendimiento deportivo puede pasa factura a nivel mental.”Cindy se refirió al comunicado que hizo Lamine tras los insultos. “La persona pasa por ese trámite y los superhéroes somos los demás que le acompañaremos. Me hubiese gustado que los deportistas hubiesen hecho ellos el comunicado y no dejarlo solo. Eso tiene una contundencia más grande”, criticó la exjugadora en la jornada de debate y diálogo, donde participaron diferentes personalidades como la Consellera d’Igualtat i feminisme de la Generalitat de Catalunya, Eva Menor Cantador, o el regidor de Deportes de
Barcelona y presidente del Área de Deportes de la Diputació, David Escudé, entre otros.