Eran alrededor de las 10.00h de la mañana de este jueves cuando
Nathy Peluso avisaba por sus redes sociales de que daría un concierto sorpresa por la tarde en la plaza de Catalunya, en pleno centro de
Barcelona.
Misael, un joven de 25 años, estaba almorzando cuando lo vio por Instagram. “Me encanta Nathy y como vivo cerca, decidí venir. Pero no tengo ni idea de a qué viene esto. ¿Qué es lo del
Cupra Raval?“, pregunta horas más tarde, a pocos minutos de que empiece el show. Él, como buena parte de los asistentes a este concierto, la mayoría en la veintena, ha venido atraído por la cantante, sin haberse enterado mucho, o nada, de que se trataba de la primera acción de la campaña de marketing para vender los nuevos coches del fabricante español de coches
Seat. Pero si no conocía los coches o la marca, solo comenzar el concierto ya habrá quedado en su retina, porque
Nathy Peluso ha llegado conduciendo el nuevo
Cupra Raval, que ha estado durante todo el concierto sobre el escenario junto a la cantante y a su productora que le iba tirando las bases de sus temas del último disco en directo. En menos de una hora, la cantante de 31 años nacida en
Luján (
Argentina) pero criada en
España, especialmente en
Barcelona, ha desplegado algunas canciones de su último EP, Malportada, cargado de acentos latinos y caribeños en una reivindicación de la salsa que la sitúa en un plano distinto de sus álbumes anteriores.Todo ello lo ha hecho al lado —o encima, en la penúltima canción— del
Cupra Raval, un coche que, según han explicado en
Seat durante su presentación por la mañana, encarna en su diseño y sus prestaciones este estilo rebelde, atractivo y joven que tiene el público de
Nathy Peluso y el de los demás artistas que han participado en la presentación del nuevo vehículo. Ha sido simultánea en diversas ciudades europeas, con actuaciones de Guitarrica de la Fuente en la Puerta del Sol de
Madrid, Disiz en
París, Kim Petras en
Berlín, Chase & Status y Lancey Foux Projekts en Mánchester, y Mahmood en
Milán. Todos ellos conciertos sorpresa con los que la compañía ha querido dar un golpe de efecto que le acerque al público al que quiere llegar.Poco le importa a
Seat que la mayoría de gente que ha ido a los conciertos no conozca bien sus marcas, lo importante es que se llene el espacio y que alguno se lleve el recuerdo del coche. La compañía depende de ello para volver a tener una rentabilidad que ha perdido en los últimos años a causa de los vaivenes geopolíticos y del alza de costes en la transición que está atravesando la industria de la automoción hacia el coche eléctrico. El
Cupra Raval es el primer coche 100% eléctrico de
Seat, se fabricará íntegramente en la planta de Martorell, donde se ha llevado a cabo una millonaria inversión para adaptarla a la producción de vehículos eléctricos, y es la gran baza para que la compañía vuelva a ganar dinero. El motivo es que este coche, un vehículo urbano con una autonomía de baterías que, según el modelo, le puede llevar a entre 400 y 450 kilómetros antes de volver a recargar, tiene que ser el coche que democratice los coches eléctricos para la gente joven. Igual que lo fue el
Seat Ibiza en su momento, como ha recordado el alcalde de
Barcelona, Jaume Collboni, en la presentación. El problema es que, proporcionalmente al coste de la vida, lo que un joven se tiene que gastar ahora por un coche nuevo es mucho más de lo que se gastaba uno en los años en los que Collboni se compró su primer Ibiza. El precio del
Cupra Raval irá desde los 26.000 euros para el modelo más sencillo y con la menor autonomía, hasta los más de 30.000 para el modelo más completo, pero las ayudas del Gobierno para la compra de coches eléctricos pueden ayudar a bajar sustancialmente el precio. Entre los asistentes que estaban esperando a que empezase el concierto hay un grupo de amigos que están de visita en la ciudad. Ninguno de ellos sabía nada del evento promocional: “Somos de Castellón, estamos de paso y hemos visto lo del concierto”. Preguntados por si les parece que el coche es atractivo, ante las dudas de los demás, uno de ellos es tajante: “Pues sí, está de puta madre, 26.000 euros por un eléctrico está muy bien”.