El mundo al revés: la figura del especialista que se juega el físico mientras otro actor se lleva el crédito aparece en circunstancias opuestas en Els estunmen, la nueva ópera contemporánea del
Lliure sobre el peso de la figura del héroe en el imaginario colectivo. Ahí el stunt (especialista) ocupa el primer plano, mientras el cantante que lo dobla y sublima la emoción queda en la sombra.
Nao Albet y
Marcel Borràs, autores de ese espectáculo inclasificable, formado por capas de metateatro, dicen que no han visto nada igual en su vida. Y eso que son los autores, directores e intérpretes de esta, su primera ópera, a la que se refieren como un artefacto, un espectáculo “que promete ser memorable”, añade
Julio Manrique, director del
Lliure. Se verá tres semanas a partir del 15 de abril.El germen era la voluntad de Albet y Borràs de colaborar con artistas de cine, para recrear las caídas, explosiones y peleasEl germen fue la voluntad de Albet y Borràs de colaborar con esos artistas de cine, para recrear las caídas, explosiones y peleas. El
Teatro Real, el
Liceu y los
Teatros del Canal están detrás también de esta aventura escénica que ha unido a la atrevida pareja –surgida al calor del
Lliure de Àlex Rigola– con el compositor
Fernando Velázquez, conocido, entre otras cosas, por las bandas sonoras de
J. A. Bayona. Él mismo dirigirá la pieza con 19 músicos de la Orquestra del
Liceu en el foso y cinco cantantes en escena, fuera de foco:
Sandra Ferrández, Marifé Nogales, Gabriel Díaz, Vicenç Esteve, José Ansaldí y Josep Ferrer.Rodeada de auténticos especialistas que coordina Óscar Dorta y que recrean esa violencia asociada a la masculinidad del héroe arquetípico, la actriz Núria Lloansi interpreta a una madre ante su peor tragedia, la de la pérdida de un hijo en un accidente. Un papel que sirve de hilo conductor para la reflexión.Los stuns representan la visión contemporánea del héroe, porque en las películas ponen en riesgo su vida por una causa de la que ellos quedan en la sombra”
Marcel Borràs“Afrontando su tragedia, la madre hace un viaje que es característico del héroe y, al mismo tiempo, está acompañada de los stuns que representan la visión contemporánea del héroe, porque en las películas ponen en riesgo su vida por una causa de la que ellos quedan en la sombra, y al final es en estos films en los que nos reflejamos”, apunta Borràs. Eso lo afrontan construyendo capas y capas de metarrelatos y desde puntos de vista que incluyen el lado oscuro, pues “el carácter de héroe ha conformado la idea neoliberal de nuestra sociedad”, añade el artista.“Es una obra que habla de la transformación y la capacidad de reformular tu esencia cuando no eres feliz en el mundo que te ha tocado vivir o cuando, como aquí, has de superar una tragedia”, indica Albet, quien su vez advierte que la obra pasa constantemente de la risa y el sarcasmo al drama y la emoción.Buscamos conectar con la violencia y el héroe pero también con la propuesta de esperanza para la sociedad que viene detrás, y a la que les estamos dando una serie de contenidos”Nao AlbetSilvia Delagneau ha tenido mucho trabajo con el vestuario, pues se llegan a recrear medio centenar de personajes. Max Glaenzel firma una escenografía realista que sirve de recordatorio del accidente dramático inicial. “Y apela a esas reflexiones que buscan conectar la violencia y el héroe, y con la propuesta de esperanza para la sociedad que viene detrás, y a la que les estamos dando una serie de contenidos”, concluye Albet, quien ya se estrenó como director escénico en el Oh!pera del
Liceu, con Entre los árboles de Río Pareja.“Es una ópera de nueva creación que desde el
Lliure se dirige a un público que no sabe que le puede gustar la ópera”, dice Víctor García de Gomar, director artístico del
Liceu. Musicalmente, el héroe se resigue a través de la historia de la ópera, “desde los valores de nobleza del Orfeo de Monteverdi, pasando por Mozart, que los humaniza y los confronta a tener sus propias dudas, y evolucionando ya a Verdi y el siglo XX y XXI en el que el héroe se convierte en el antihéroe al que se le ven las miserias y la humanidad”.“Ciertamente, en esta música se podrán reconocer sonoridades que van del Orfeo de Monteverdi al Wozzeck de Alban Berg”, confirma Velázquez, que tiene una trayectoria reputada, capaz de paisajes sonoros con sutilezas y melodías expandidas y nobles, aquí con texturas de la contemporaneidad. Su reto ha sido hacer una partitura que se reconozca como una ópera. Y que esta “sirva de reflexión, porque todos hemos aprendido y aprendemos a través del teatro y el cine los estereotipos, y es necesario pensar sobre ellos”.Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York