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NSR-2026-0409-61125Analysis·ES·Economic Impact

Así ha cambiado Amazon la forma de leer y de escribir: "Por suerte, sigue mandando el gusto imprevisible del lector, no el algoritmo"

El artículo analiza el impacto de Amazon en la literatura, basándose en el ensayo de Mark McGurl, "La novela en la era de Amazon". McGurl argumenta que Amazon ha transformado la forma en que los libros se producen, circulan, clasifican, escriben y leen.

Andrés SeoaneEl MundoFiled 2026-04-09 · 20:42 GMTLean · Center-RightRead · 12 min
Así ha cambiado Amazon la forma de leer y de escribir: "Por suerte, sigue mandando el gusto imprevisible del lector, no el algoritmo"
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El artículo analiza el impacto de Amazon en la literatura, basándose en el ensayo de Mark McGurl, "La novela en la era de Amazon". McGurl argumenta que Amazon ha transformado la forma en que los libros se producen, circulan, clasifican, escriben y leen. El algoritmo de Amazon tiende a diluir la distinción entre literatura y género, segmentando los libros en categorías específicas para facilitar su venta. Si bien este modelo es dominante en Estados Unidos, donde Amazon controla gran parte de la distribución de libros, el artículo plantea la pregunta de su aplicabilidad en España, donde las librerías aún tienen un peso importante. El análisis se centra en cómo el ecosistema digital de Amazon condiciona tanto la escritura como la lectura, aunque el gusto del lector sigue siendo impredecible.

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Article analysis

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Economic Impact
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Online commerce represents nearly a quarter of the book market in Spain.

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Physical bookstores account for around 44% of book purchases in Spain.

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Amazon's algorithm has created ways to divide books to produce a generic format more easily found, reproduced, and sold.

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Amazon has infiltrated all dimensions of the collective experience of literature.

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In the US, Amazon controls approximately 80% of book distribution.

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LA LECTURAReportajeEl creciente impacto del modelo creado por el gigante tecnol�gico en el mundo del libro ya no es algo que se pueda ignorar, pero �c�mo afecta realmente a la literatura el universo del algoritmo y la inmediatez?Ilustraci�n deActualizado Jueves, 9 abril 2026 - 22:42Como ha ocurrido con Nertflix o Spotify, que cambiaron radicalmente sus campos, Amazon se ha infiltrado, poco a poco y de forma irreversible, en todas las dimensiones de la experiencia colectiva de la literatura�, sostiene con rotundidad el historiador, cr�tico literario y profesor de Literatura en la Universidad de Stanford Mark McGurl. No es una met�fora particularmente ret�rica, ni busca escandalizar, sino que es la tesis que sostiene su perspicaz, l�cido y divertido ensayo La novela en la era de Amazon (Shackleton Books), una investigaci�n sobre c�mo el capitalismo tecnol�gico y el ecosistema digital que abandera la empresa estadounidense han afectado a la literatura.Su an�lisis no intenta demostrar que la plataforma dicte lo que se escribe, �l mismo matiza que �nunca es tan simple�, sino algo m�s complejo: que ilumina el ecosistema en el que hoy se produce la literatura, y que ese ecosistema, por definici�n, condiciona tanto la lectura como la escritura. En contra de lo que se pueda pensar, la idea central de su ensayo es que el cambio no es �nicamente industrial, es decir, no se trata solo de c�mo se venden los libros, sino de c�mo circulan, c�mo se clasifican y, en �ltima instancia, c�mo se conciben, escriben y leen. �Desde la perspectiva de Amazon, toda la ficci�n es ficci�n de g�nero�, explica. �Su algoritmo ha creado un sinf�n de maneras de dividir los libros para producir un formato gen�rico m�s f�cilmente encontrable, reproducible y vendible�.As�, la cl�sica distinci�n m�s o menos estable entre libros literarios y libros de g�nero se diluye en una l�gica de segmentaci�n constante, donde cada libro encuentra su lugar en una categor�a espec�fica, por improbable que esta sea. La cuesti�n, sugiere McGurl, �no es est�tica, sino comercial. El g�nero es, ante todo, una herramienta de marketing�. Ese diagn�stico es v�lido en el contexto estadounidense -en el que Amazon controla aproximadamente el 80% de la distribuci�n de libros-, pero, �hasta qu� punto ese modelo es extrapolable a Espa�a, donde las librer�as siguen teniendo un peso considerable y donde el ecosistema editorial conserva todav�a una estructura relativamente reconocible?En nuestro pa�s, los datos dibujan un escenario intermedio. Las librer�as f�sicas, reunidas desde 2020 en torno a la plataforma Todostuslibros como forma de combatir el monopolio de la empresa, siguen siendo el principal canal de venta, concentrando en torno al 44% de las compras, y aproximadamente tres de cada cuatro libros se adquieren todav�a en tiendas. Pero, al mismo tiempo, el comercio online representa ya cerca de una cuarta parte del mercado, y en ese �mbito Amazon es el actor dominante. En el libro digital su peso alcanza, a trav�s de Kindle, cifras cercanas al 75% y algo similar ocurre con el audiolibro a trav�s de Audible. Pero m�s all� de las cifras exactas, lo que emerge es una convivencia entre dos modelos que no terminan de sustituirse, pero que tampoco pueden ignorarse mutuamente.Para saber m�s�Lo que ha provocado este modelo es un evidente cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selecci�n r�pida y disponibilidad constante, y eso ha obligado a toda la cadena del libro a adaptarse�, sostiene el editor de P�ginas de Espuma Juan Casamayor, cuyo diagn�stico no se formula en t�rminos alarmistas. En Espa�a esto se percibe en fen�menos como la creciente importancia de los rankings, las recomendaciones automatizadas o las categor�as de g�nero hipersegmentadas. �El lector ya no llega necesariamente a un libro por el escaparate de una librer�a o una cr�tica en prensa, sino por una cadena de sugerencias invisibles que responden a patrones de consumo�. La cuesti�n, a�ade, es si ese cambio en los h�bitos de consumo termina filtr�ndose tambi�n en la forma de escribir: �Si cambian los lectores, es posible que cierta escritura se haga a favor de eso. Pero no creo que sea algo autom�tico ni consciente y, desde luego, no afecta a las editoriales literarias�. En ese matiz, ese eterno debate entre libro literario y libro como producto, coinciden varios actores de la industria.La influencia de Amazon en la distribuci�n y la visibilidad de un libro es indiscutible, pero su impacto en la escritura, en cambio, resulta m�s dif�cil de aislar. �Yo no veo un auge de manuscritos que vengan ya amazonizados o que respondan a una f�rmula�, defiende Claudia Casanova, traductora y editora de �tico de los Libros. �Nosotros seguimos trabajando con autores, con agentes, con procesos editoriales que no tienen que ver directamente con el algoritmo�. Sin embargo, reconoce un aspecto en el que el entorno ha cambiado de manera profunda: �La autopublicaci�n cada vez m�s masiva y profesional ha abierto una puerta que antes no exist�a. Y eso, inevitablemente, transforma el conjunto del sistema�."Lo que ha provocado este modelo es un cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selecci�n r�pida y disponibilidad constante"Juan CasamayorEl resultado es un desplazamiento sutil pero profundo: la literatura deja de organizarse en torno a una conversaci�n cultural m�s o menos compartida y pasa a hacerlo dentro de m�ltiples burbujas de afinidad, donde cada lector recibe un men� distinto. En ese contexto, escribir ya no es solo proponer una obra, sino tambi�n, aunque sea indirectamente, posicionarse dentro de un sistema de descubrimiento. Un papel que cumple la autoedici�n, que siempre ha existido pero que el sistema KDP (Kindle Direct Publishing), la gran promesa democratizadora del ecosistema Amazon, ha llevado a l�mites insospechados.La posibilidad de publicar sin intermediarios, de acceder directamente a un mercado global y de obtener una remuneraci�n relativamente alta en el formato digital -hasta el 70% de las regal�as en ebooks- ha alterado la percepci�n misma de lo que significa ser escritor. McGurl utiliza un t�rmino preciso para describir esa figura, el �autor-emprendedor�. �En la era de Amazon, el trabajo de escribir ficci�n converge con el de comercializarla�, explica. Testigo privilegiado de esta tendencia es Fernando Paz, responsable de narrativa del grupo Anaya y editor de los sellos AdN o Contraluz, quien lo confirma desde la pr�ctica editorial. Si bien afirma que en lo literario todo sigue igual, �en g�neros como el romantasy o el new adult existen desde hace ya un tiempo autores que llegan con una comunidad ya creada, con lectores fieles, con experiencia en autopublicaci�n. Eso antes era impensable�, destaca. �El fen�meno del romantasy, por ejemplo, tiene mucho que ver con ese circuito. Autoras que empiezan en digital, que encuentran un p�blico y que luego dan el salto al papel con tiradas muy fuertes, como por ejemplo Annette Christie o Ali Hazelwood�.Ilustraci�n dePatricia BolinchesEse proceso de profesionalizaci�n no est� exento de tensiones. Por un lado, ampl�a el acceso, permite que voces que antes no habr�an pasado por el filtro editorial encuentren lectores, pero por otro, genera una saturaci�n dif�cil de gestionar. McGurl lo formula sin rodeos: �Hay much�sima basura por ah�. El problema del control de calidad es real�. Y a�ade una imagen que, pese a su tono ir�nico, resulta bastante gr�fica: �Es como un apocalipsis zombi, con tantos libros que nos atacan como una horda�. Paz, por su parte, defiende la coexistencia. �Si este tipo de autores se canalizan bien y se contribuye a dar salida comercial a sus creaciones, todo es positivo. Los editores tenemos que estar muy pendientes en el futuro de todo esto, cada vez m�s�."Quiz� todo es un malentendido. Estamos confundiendo literatura con contenido y llamamos lector a quien es un consumidor"Pilar Ad�nTambi�n en Espa�a la autopublicaci�n ha permitido que muchos autores encuentren lectores sin pasar por el filtro editorial tradicional, e incluso que algunos construyan carreras s�lidas fuera del circuito. Sin embargo, tambi�n existe la amenaza de la saturaci�n, y la visibilidad es el cuello de botella. �Ya no se trata de poder publicar�, resume Casanova, �sino de conseguir ser le�do. Y, por suerte, aunque s� que haya quien piensa en eso, escribir para el algoritmo no garantiza el �xito. Lo maravilloso de la literatura es que sigue mandando el gusto imprevisible del lector�.�Al final, aunque no lo busques, el algoritmo s� le est� diciendo a mucha gente qu� debe leer y qu� no. Ventas, posiciones, tendencias... todo eso forma parte del d�a a d�a cada vez m�s, y es dif�cil sustraerse a ello, tiene consecuiencias�, matiza Casamayor. �No necesariamente en la selecci�n editorial, yo no voy a publicar un libro porque crea que funcionar� bien en Amazon, pero s� en la circulaci�n posterior e incluso en qu� se escribe�, opina. �S� hay una tendencia a textos m�s breves, m�s fragmentados, con cap�tulos cortos y ritmo r�pido. Eso se ve�, dice, pero evita establecer una relaci�n directa: �No s� si eso se debe a Amazon, internet y las redes o es el mundo en general. Vivimos en una cultura de lo inmediato y lo fragmentario, y eso afecta a todo, tambi�n a la escritura�.�Y qu� opinan de esto los propios escritores? Pilar Ad�n, Premio Nacional de Narrativa, editora en Impedimenta y jurado de multitud de galardones, como el recientemente entregado Aena, niega vehementemente la mayor y plantea la cuesti�n en t�rminos m�s radicales. �Quiz� el problema parta de un enorme malentendido, de que usamos t�rminos inexactos para las cosas. Estamos confundiendo literatura con contenido, con un producto y llamamos lector a quien es un consumidor�, afirma rotunda. �Y eso tiene que ver con la velocidad, con la cantidad, con la idea de que todo se puede producir y consumir de forma inmediata�. Su cr�tica no se dirige �nicamente a Amazon, sino al conjunto del ecosistema digital, pero encuentra en la plataforma un s�ntoma claro: �Si puedes publicar tres libros al d�a, algo est� fallando en la definici�n misma de lo que es escribir�.Esta alusi�n hace referencia a la decisi�n tomada hace un par de a�os por Amazon de, ante el aluvi�n de t�tulos generados mediante inteligencia artificial, restringir a tres el n�mero de obras que un autor puede subir a su plataforma. �Es bastante delirante, casi como jugar a la loter�a. Es lanzar a la red algo que, evidentemente, ni t� mismo has podido leer a ver si a alguno le va bien y te haces millonario�, reflexiona ir�nico Paz. Un episodio grotesco reciente se dio el pasado enero, cuando apenas diez d�as despu�s de la detenci�n de Nicol�s Maduro ya circulaba en Amazon una novela basada en el suceso, 33 Minutos, de Alberto Pertejo-Barrena. M�s all� de la an�cdota, el caso ilustra un cambio de escala. La literatura, tradicionalmente asociada a procesos largos, aparece ahora como un producto susceptible de ser generado casi en tiempo real.Frente a esa aceleraci�n, algunos editores reivindican el valor del tiempo. �Nuestro trabajo es, en parte, proteger el espacio de la escritura�, se�ala Casanova. �Darle al autor el margen necesario para que el libro se construya sin esa presi�n constante�. Casamayor lo expresa en t�rminos m�s pragm�ticos: �Yo intento convertir mi gusto en algo rentable. Pero no le pido a un autor que escriba pensando en el mercado�. Esa tensi�n entre creaci�n y comercializaci�n no es nueva. McGurl recuerda que escribir para el mercado ha sido la norma durante siglos, y que la idea de una literatura completamente aut�noma es, en cierto modo, una anomal�a hist�rica asociada al modernismo. Lo que cambia ahora es la intensidad de esa relaci�n. El mercado no solo existe, es visible, cuantificable, inmediato.Esa visibilidad tiene efectos ambiguos. Por un lado, permite una conexi�n m�s directa entre autores y lectores. En ese punto, el debate se desplaza del terreno tecnol�gico al est�tico. �Qu� tipo de literatura favorece este ecosistema? �Una m�s accesible, m�s inmediata, m�s reconocible? �O, por el contrario, una m�s diversa, precisamente por la ausencia de filtros McGurl sugiere que ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. La segmentaci�n del mercado permite que existan nichos muy espec�ficos, pero tambi�n favorece la repetici�n de f�rmulas dentro de esos nichos. �El objetivo es encontrar un p�blico y seguir atendi�ndolo�, explica. Y establece un paralelismo hist�rico revelador. �Es, en cierto modo, el regreso del momento dickensiano de producci�n serial y relaci�n directa con el lector�."En un entorno dominado por lo digital el objeto f�sico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciaci�n"Claudia CasanovaEse modelo es visible en muchos de los fen�menos editoriales recientes, tambi�n en Espa�a. Series que se prolongan, sagas que se expanden, universos narrativos que crecen en funci�n de la demanda. Incluso en sellos que explotan g�neros muy populares como Esencia, dedicado a la literatura rom�ntica, e Istor�a, que publica novela hist�rica, ambos del grupo Planeta. Frente a esa din�mica, algunos elementos tradicionales adquieren parad�jicamente un nuevo valor. �Estamos viendo un cuidado creciente en las ediciones�, se�ala Casanova. �Cantos pintados, cubiertas elaboradas, ediciones de coleccionista... Hay una apuesta por lo material. En un entorno dominado por lo digital, el objeto f�sico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciaci�n�.Ilustraci�n dePatricia BolinchesOtra forma de diferenciaci�n, defiende Ad�n, siempre en el equipo de la literatura como arte, es lo diferente, lo original. �Esta tendencia a la uniformidad de temas y estilo favorece lo contrario, lo genuino, lo impredecible y sorprendente. Hay quien busca el �xito r�pido, el golpe, pero el verdadero �xito es mantenerse. Construir una obra, no un producto�, insiste. Y relata una an�cdota ilustrativa de que siempre ha habido, en mayor o menor medida, modas. �Yo siempre he escrito novelas donde la naturaleza y los personajes solitarios y aislados tienen mucho peso, y recuerdo que hace unos a�os, cuando se hizo viral la literatura rural y el nature writing me encasillaron ah�. No, mire usted, yo siempre he escrito de esto y lo seguir� haciendo cuando pase. Y as� ha sido�, cuenta divertida.Algo similar opina la escritora Marta Jim�nez Serrano, quien asegura no escribir �ni para Amazon ni siquiera para el lector, sino pensando en el texto, en lo que quiero hacer�. En su caso, la tendencia de moda a la que se le asocia es la autoficci�n. �Es lo que me gusta escribir, pero justo cuando estaba con Ox�geno, mi �ltimo libro, coincidieron en librer�as dos novedades de autores j�venes que eran novelas de ficci�n de m�s de 700 p�ginas�, dice en alusi�n a Los escorpiones, de Sara Barquinero, y a La pen�nsula de las casas vac�as, de David Ucl�s. �Entonces se empez� a hablar en prensa y en redes del fin de la autoficci�n y del auge de los tochos, y yo estaba escribiendo una experiencia personal m�a de unas 150 p�ginas�, comparte entre risas."Da igual lo que digan la prensa o el algoritmo, al final quien decide qu� se lee y se escribe son el lector y el escritor"Marta Jim�nez SerranoAdem�s de narradora, Jim�nez Serrano es profesora de un concurrido taller de escritura, y asegura que jam�s se ha encontrado con un alumno con ideas amazonianas, aunque s� percibe la influencia de lo mainstream. �Llegan con una idea muy clara de lo que funciona. De c�mo enganchar, de c�mo mantener la atenci�n y eso antes no era tan expl�cito�. Sin embargo, insiste en que esa conciencia no se traduce necesariamente en una uniformidad estil�stica. �Tambi�n hay mucha gente intentando encontrar su voz, salirse de lo que se espera y cuyas influencias no son los best sellers de turno sino, de pronto, Gald�s o Jane Austen�.En este sentido, la novelista apunta que en nuestra sociedad existe una especie de �moda de hacer modas, pero yo creo que el lector es m�s inteligente que todo eso. Yo lo que noto en compa�eros y alumnos son ganas de escribir de lo propio, de autenticidad. Y eso no lo controla nadie, da igual lo que diga la prensa o el algoritmo, al final quien decide qu� se lee y se escribe son el lector y el escritor�.Esa dimensi�n, dif�cil de cuantificar, que escapa a la l�gica algor�tmica y no se puede reducir a una categor�a o una puntuaci�n es quiz� el l�mite del modelo descrito por McGurl. Amazon puede reorganizar la distribuci�n, la visibilidad y, en cierta medida, las expectativas del p�blico, pero la escritura como pr�ctica creativa, mantiene zonas de resistencia dif�ciles de capturar. Al final, el panorama que emerge en Espa�a es el de una transici�n abierta. Amazon no ha sustituido al sistema anterior, pero lo ha alterado de forma irreversible y la industria editorial ya no puede pensarse al margen de ese entorno, no porque determine lo que se escribe, sino porque define el espacio en el que lo escrito circula y se lee. En ese equilibrio inestable, entre la abundancia y la atenci�n, entre la visibilidad y el ruido, se mueve hoy la literatura. Y, como siempre, ser�n el tiempo y los lectores, no el algoritmo, quienes acaben decidiendo qu� libros triunfan y permanecen.
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literatura
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§ 07

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