LA LECTURAReportajeEl creciente impacto del modelo creado por el gigante tecnol�gico en el mundo del libro ya no es algo que se pueda ignorar, pero �c�mo afecta realmente a la literatura el universo del algoritmo y la inmediatez?Ilustraci�n deActualizado Jueves, 9 abril 2026 - 22:42Como ha ocurrido con Nertflix o
Spotify, que cambiaron radicalmente sus campos,
Amazon se ha infiltrado, poco a poco y de forma irreversible, en todas las dimensiones de la experiencia colectiva de la literatura�, sostiene con rotundidad el historiador, cr�tico literario y profesor de Literatura en la
Universidad de Stanford Mark McGurl. No es una met�fora particularmente ret�rica, ni busca escandalizar, sino que es la tesis que sostiene su perspicaz, l�cido y divertido ensayo La novela en la era de
Amazon (
Shackleton Books), una investigaci�n sobre c�mo el capitalismo tecnol�gico y el ecosistema digital que abandera la empresa estadounidense han afectado a la literatura.Su an�lisis no intenta demostrar que la plataforma dicte lo que se escribe, �l mismo matiza que �nunca es tan simple�, sino algo m�s complejo: que ilumina el ecosistema en el que hoy se produce la literatura, y que ese ecosistema, por definici�n, condiciona tanto la lectura como la escritura. En contra de lo que se pueda pensar, la idea central de su ensayo es que el cambio no es �nicamente industrial, es decir, no se trata solo de c�mo se venden los libros, sino de c�mo circulan, c�mo se clasifican y, en �ltima instancia, c�mo se conciben, escriben y leen. �Desde la perspectiva de
Amazon, toda la ficci�n es ficci�n de g�nero�, explica. �Su algoritmo ha creado un sinf�n de maneras de dividir los libros para producir un formato gen�rico m�s f�cilmente encontrable, reproducible y vendible�.As�, la cl�sica distinci�n m�s o menos estable entre libros literarios y libros de g�nero se diluye en una l�gica de segmentaci�n constante, donde cada libro encuentra su lugar en una categor�a espec�fica, por improbable que esta sea. La cuesti�n, sugiere McGurl, �no es est�tica, sino comercial. El g�nero es, ante todo, una herramienta de marketing�. Ese diagn�stico es v�lido en el contexto estadounidense -en el que
Amazon controla aproximadamente el 80% de la distribuci�n de libros-, pero, �hasta qu� punto ese modelo es extrapolable a Espa�a, donde las librer�as siguen teniendo un peso considerable y donde el ecosistema editorial conserva todav�a una estructura relativamente reconocible?En nuestro pa�s, los datos dibujan un escenario intermedio. Las librer�as f�sicas, reunidas desde 2020 en torno a la plataforma Todostuslibros como forma de combatir el monopolio de la empresa, siguen siendo el principal canal de venta, concentrando en torno al 44% de las compras, y aproximadamente tres de cada cuatro libros se adquieren todav�a en tiendas. Pero, al mismo tiempo, el comercio online representa ya cerca de una cuarta parte del mercado, y en ese �mbito
Amazon es el actor dominante. En el libro digital su peso alcanza, a trav�s de Kindle, cifras cercanas al 75% y algo similar ocurre con el audiolibro a trav�s de Audible. Pero m�s all� de las cifras exactas, lo que emerge es una convivencia entre dos modelos que no terminan de sustituirse, pero que tampoco pueden ignorarse mutuamente.Para saber m�s�Lo que ha provocado este modelo es un evidente cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selecci�n r�pida y disponibilidad constante, y eso ha obligado a toda la cadena del libro a adaptarse�, sostiene el editor de P�ginas de Espuma Juan Casamayor, cuyo diagn�stico no se formula en t�rminos alarmistas. En Espa�a esto se percibe en fen�menos como la creciente importancia de los rankings, las recomendaciones automatizadas o las categor�as de g�nero hipersegmentadas. �El lector ya no llega necesariamente a un libro por el escaparate de una librer�a o una cr�tica en prensa, sino por una cadena de sugerencias invisibles que responden a patrones de consumo�. La cuesti�n, a�ade, es si ese cambio en los h�bitos de consumo termina filtr�ndose tambi�n en la forma de escribir: �Si cambian los lectores, es posible que cierta escritura se haga a favor de eso. Pero no creo que sea algo autom�tico ni consciente y, desde luego, no afecta a las editoriales literarias�. En ese matiz, ese eterno debate entre libro literario y libro como producto, coinciden varios actores de la industria.La influencia de
Amazon en la distribuci�n y la visibilidad de un libro es indiscutible, pero su impacto en la escritura, en cambio, resulta m�s dif�cil de aislar. �Yo no veo un auge de manuscritos que vengan ya amazonizados o que respondan a una f�rmula�, defiende Claudia Casanova, traductora y editora de �tico de los Libros. �Nosotros seguimos trabajando con autores, con agentes, con procesos editoriales que no tienen que ver directamente con el algoritmo�. Sin embargo, reconoce un aspecto en el que el entorno ha cambiado de manera profunda: �La autopublicaci�n cada vez m�s masiva y profesional ha abierto una puerta que antes no exist�a. Y eso, inevitablemente, transforma el conjunto del sistema�."Lo que ha provocado este modelo es un cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selecci�n r�pida y disponibilidad constante"Juan CasamayorEl resultado es un desplazamiento sutil pero profundo: la literatura deja de organizarse en torno a una conversaci�n cultural m�s o menos compartida y pasa a hacerlo dentro de m�ltiples burbujas de afinidad, donde cada lector recibe un men� distinto. En ese contexto, escribir ya no es solo proponer una obra, sino tambi�n, aunque sea indirectamente, posicionarse dentro de un sistema de descubrimiento. Un papel que cumple la autoedici�n, que siempre ha existido pero que el sistema KDP (Kindle Direct Publishing), la gran promesa democratizadora del ecosistema
Amazon, ha llevado a l�mites insospechados.La posibilidad de publicar sin intermediarios, de acceder directamente a un mercado global y de obtener una remuneraci�n relativamente alta en el formato digital -hasta el 70% de las regal�as en ebooks- ha alterado la percepci�n misma de lo que significa ser escritor. McGurl utiliza un t�rmino preciso para describir esa figura, el �autor-emprendedor�. �En la era de
Amazon, el trabajo de escribir ficci�n converge con el de comercializarla�, explica. Testigo privilegiado de esta tendencia es Fernando Paz, responsable de narrativa del grupo Anaya y editor de los sellos AdN o Contraluz, quien lo confirma desde la pr�ctica editorial. Si bien afirma que en lo literario todo sigue igual, �en g�neros como el romantasy o el new adult existen desde hace ya un tiempo autores que llegan con una comunidad ya creada, con lectores fieles, con experiencia en autopublicaci�n. Eso antes era impensable�, destaca. �El fen�meno del romantasy, por ejemplo, tiene mucho que ver con ese circuito. Autoras que empiezan en digital, que encuentran un p�blico y que luego dan el salto al papel con tiradas muy fuertes, como por ejemplo Annette Christie o Ali Hazelwood�.Ilustraci�n dePatricia BolinchesEse proceso de profesionalizaci�n no est� exento de tensiones. Por un lado, ampl�a el acceso, permite que voces que antes no habr�an pasado por el filtro editorial encuentren lectores, pero por otro, genera una saturaci�n dif�cil de gestionar. McGurl lo formula sin rodeos: �Hay much�sima basura por ah�. El problema del control de calidad es real�. Y a�ade una imagen que, pese a su tono ir�nico, resulta bastante gr�fica: �Es como un apocalipsis zombi, con tantos libros que nos atacan como una horda�. Paz, por su parte, defiende la coexistencia. �Si este tipo de autores se canalizan bien y se contribuye a dar salida comercial a sus creaciones, todo es positivo. Los editores tenemos que estar muy pendientes en el futuro de todo esto, cada vez m�s�."Quiz� todo es un malentendido. Estamos confundiendo literatura con contenido y llamamos lector a quien es un consumidor"Pilar Ad�nTambi�n en Espa�a la autopublicaci�n ha permitido que muchos autores encuentren lectores sin pasar por el filtro editorial tradicional, e incluso que algunos construyan carreras s�lidas fuera del circuito. Sin embargo, tambi�n existe la amenaza de la saturaci�n, y la visibilidad es el cuello de botella. �Ya no se trata de poder publicar�, resume Casanova, �sino de conseguir ser le�do. Y, por suerte, aunque s� que haya quien piensa en eso, escribir para el algoritmo no garantiza el �xito. Lo maravilloso de la literatura es que sigue mandando el gusto imprevisible del lector�.�Al final, aunque no lo busques, el algoritmo s� le est� diciendo a mucha gente qu� debe leer y qu� no. Ventas, posiciones, tendencias... todo eso forma parte del d�a a d�a cada vez m�s, y es dif�cil sustraerse a ello, tiene consecuiencias�, matiza Casamayor. �No necesariamente en la selecci�n editorial, yo no voy a publicar un libro porque crea que funcionar� bien en
Amazon, pero s� en la circulaci�n posterior e incluso en qu� se escribe�, opina. �S� hay una tendencia a textos m�s breves, m�s fragmentados, con cap�tulos cortos y ritmo r�pido. Eso se ve�, dice, pero evita establecer una relaci�n directa: �No s� si eso se debe a
Amazon, internet y las redes o es el mundo en general. Vivimos en una cultura de lo inmediato y lo fragmentario, y eso afecta a todo, tambi�n a la escritura�.�Y qu� opinan de esto los propios escritores? Pilar Ad�n, Premio Nacional de Narrativa, editora en Impedimenta y jurado de multitud de galardones, como el recientemente entregado Aena, niega vehementemente la mayor y plantea la cuesti�n en t�rminos m�s radicales. �Quiz� el problema parta de un enorme malentendido, de que usamos t�rminos inexactos para las cosas. Estamos confundiendo literatura con contenido, con un producto y llamamos lector a quien es un consumidor�, afirma rotunda. �Y eso tiene que ver con la velocidad, con la cantidad, con la idea de que todo se puede producir y consumir de forma inmediata�. Su cr�tica no se dirige �nicamente a
Amazon, sino al conjunto del ecosistema digital, pero encuentra en la plataforma un s�ntoma claro: �Si puedes publicar tres libros al d�a, algo est� fallando en la definici�n misma de lo que es escribir�.Esta alusi�n hace referencia a la decisi�n tomada hace un par de a�os por
Amazon de, ante el aluvi�n de t�tulos generados mediante inteligencia artificial, restringir a tres el n�mero de obras que un autor puede subir a su plataforma. �Es bastante delirante, casi como jugar a la loter�a. Es lanzar a la red algo que, evidentemente, ni t� mismo has podido leer a ver si a alguno le va bien y te haces millonario�, reflexiona ir�nico Paz. Un episodio grotesco reciente se dio el pasado enero, cuando apenas diez d�as despu�s de la detenci�n de Nicol�s Maduro ya circulaba en
Amazon una novela basada en el suceso, 33 Minutos, de Alberto Pertejo-Barrena. M�s all� de la an�cdota, el caso ilustra un cambio de escala. La literatura, tradicionalmente asociada a procesos largos, aparece ahora como un producto susceptible de ser generado casi en tiempo real.Frente a esa aceleraci�n, algunos editores reivindican el valor del tiempo. �Nuestro trabajo es, en parte, proteger el espacio de la escritura�, se�ala Casanova. �Darle al autor el margen necesario para que el libro se construya sin esa presi�n constante�. Casamayor lo expresa en t�rminos m�s pragm�ticos: �Yo intento convertir mi gusto en algo rentable. Pero no le pido a un autor que escriba pensando en el mercado�. Esa tensi�n entre creaci�n y comercializaci�n no es nueva. McGurl recuerda que escribir para el mercado ha sido la norma durante siglos, y que la idea de una literatura completamente aut�noma es, en cierto modo, una anomal�a hist�rica asociada al modernismo. Lo que cambia ahora es la intensidad de esa relaci�n. El mercado no solo existe, es visible, cuantificable, inmediato.Esa visibilidad tiene efectos ambiguos. Por un lado, permite una conexi�n m�s directa entre autores y lectores. En ese punto, el debate se desplaza del terreno tecnol�gico al est�tico. �Qu� tipo de literatura favorece este ecosistema? �Una m�s accesible, m�s inmediata, m�s reconocible? �O, por el contrario, una m�s diversa, precisamente por la ausencia de filtros McGurl sugiere que ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. La segmentaci�n del mercado permite que existan nichos muy espec�ficos, pero tambi�n favorece la repetici�n de f�rmulas dentro de esos nichos. �El objetivo es encontrar un p�blico y seguir atendi�ndolo�, explica. Y establece un paralelismo hist�rico revelador. �Es, en cierto modo, el regreso del momento dickensiano de producci�n serial y relaci�n directa con el lector�."En un entorno dominado por lo digital el objeto f�sico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciaci�n"Claudia CasanovaEse modelo es visible en muchos de los fen�menos editoriales recientes, tambi�n en Espa�a. Series que se prolongan, sagas que se expanden, universos narrativos que crecen en funci�n de la demanda. Incluso en sellos que explotan g�neros muy populares como Esencia, dedicado a la literatura rom�ntica, e Istor�a, que publica novela hist�rica, ambos del grupo Planeta. Frente a esa din�mica, algunos elementos tradicionales adquieren parad�jicamente un nuevo valor. �Estamos viendo un cuidado creciente en las ediciones�, se�ala Casanova. �Cantos pintados, cubiertas elaboradas, ediciones de coleccionista... Hay una apuesta por lo material. En un entorno dominado por lo digital, el objeto f�sico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciaci�n�.Ilustraci�n dePatricia BolinchesOtra forma de diferenciaci�n, defiende Ad�n, siempre en el equipo de la literatura como arte, es lo diferente, lo original. �Esta tendencia a la uniformidad de temas y estilo favorece lo contrario, lo genuino, lo impredecible y sorprendente. Hay quien busca el �xito r�pido, el golpe, pero el verdadero �xito es mantenerse. Construir una obra, no un producto�, insiste. Y relata una an�cdota ilustrativa de que siempre ha habido, en mayor o menor medida, modas. �Yo siempre he escrito novelas donde la naturaleza y los personajes solitarios y aislados tienen mucho peso, y recuerdo que hace unos a�os, cuando se hizo viral la literatura rural y el nature writing me encasillaron ah�. No, mire usted, yo siempre he escrito de esto y lo seguir� haciendo cuando pase. Y as� ha sido�, cuenta divertida.Algo similar opina la escritora Marta Jim�nez Serrano, quien asegura no escribir �ni para
Amazon ni siquiera para el lector, sino pensando en el texto, en lo que quiero hacer�. En su caso, la tendencia de moda a la que se le asocia es la autoficci�n. �Es lo que me gusta escribir, pero justo cuando estaba con Ox�geno, mi �ltimo libro, coincidieron en librer�as dos novedades de autores j�venes que eran novelas de ficci�n de m�s de 700 p�ginas�, dice en alusi�n a Los escorpiones, de Sara Barquinero, y a La pen�nsula de las casas vac�as, de David Ucl�s. �Entonces se empez� a hablar en prensa y en redes del fin de la autoficci�n y del auge de los tochos, y yo estaba escribiendo una experiencia personal m�a de unas 150 p�ginas�, comparte entre risas."Da igual lo que digan la prensa o el algoritmo, al final quien decide qu� se lee y se escribe son el lector y el escritor"Marta Jim�nez SerranoAdem�s de narradora, Jim�nez Serrano es profesora de un concurrido taller de escritura, y asegura que jam�s se ha encontrado con un alumno con ideas amazonianas, aunque s� percibe la influencia de lo mainstream. �Llegan con una idea muy clara de lo que funciona. De c�mo enganchar, de c�mo mantener la atenci�n y eso antes no era tan expl�cito�. Sin embargo, insiste en que esa conciencia no se traduce necesariamente en una uniformidad estil�stica. �Tambi�n hay mucha gente intentando encontrar su voz, salirse de lo que se espera y cuyas influencias no son los best sellers de turno sino, de pronto, Gald�s o Jane Austen�.En este sentido, la novelista apunta que en nuestra sociedad existe una especie de �moda de hacer modas, pero yo creo que el lector es m�s inteligente que todo eso. Yo lo que noto en compa�eros y alumnos son ganas de escribir de lo propio, de autenticidad. Y eso no lo controla nadie, da igual lo que diga la prensa o el algoritmo, al final quien decide qu� se lee y se escribe son el lector y el escritor�.Esa dimensi�n, dif�cil de cuantificar, que escapa a la l�gica algor�tmica y no se puede reducir a una categor�a o una puntuaci�n es quiz� el l�mite del modelo descrito por McGurl.
Amazon puede reorganizar la distribuci�n, la visibilidad y, en cierta medida, las expectativas del p�blico, pero la escritura como pr�ctica creativa, mantiene zonas de resistencia dif�ciles de capturar. Al final, el panorama que emerge en Espa�a es el de una transici�n abierta.
Amazon no ha sustituido al sistema anterior, pero lo ha alterado de forma irreversible y la industria editorial ya no puede pensarse al margen de ese entorno, no porque determine lo que se escribe, sino porque define el espacio en el que lo escrito circula y se lee. En ese equilibrio inestable, entre la abundancia y la atenci�n, entre la visibilidad y el ruido, se mueve hoy la literatura. Y, como siempre, ser�n el tiempo y los lectores, no el algoritmo, quienes acaben decidiendo qu� libros triunfan y permanecen.