Cr�nicas de PaganiniLos Gonzalos se empe�an en invitarnos en la marisquer�a m�s tradicional del barrio de
Salamanca. Y, claro, no hacemos prisionerosActualizado Viernes, 10 abril 2026 - 00:04Nos citan
Los Gonzalos en
La Trainera (Lagasca, 60) para celebrar una entrevista en la que me preguntaron sobre escribir, comer y beber que, parad�jicamente, son para m� actividades complementarias, pues una me permite las otras dos. Y no, no es que beber me permita escribir y comer. O s�...Como invitaban ellos -y ten�an de presupuesto la cena de Navidad que no hab�an podido celebrar-, nos permitieron que
Moni y yo pidi�ramos como las putillas:fij�ndonos en lo m�s caro. Cay� de todo y de lo mejor, como siempre en
La Trainera, de los pocos lugares de siempre que van quedando por el barrio y que a�n no han sucumbido a las vulgaridades.Empezamos por el salpic�n (32 euros), capricho y empe�o personal de la que suscribe estas l�neas. Ten�a gamba, cigala y estaba perfectamente ali�ado para los calores de la �poca. Lo tomamos con fino, la �nica bebida que uno de
Los Gonzalos tolera, y como ni el tocayo ni las dos putillas �bamos a protestar, nos trajeron dos botellas de T�o Pepe helado, que entraban con esa alegr�a de vivir que solo da el jerez (aunque al d�a siguiente el optimismo torne en una actitud cenicienta que dura hasta la pr�xima copa).Se empe�aron despu�s en las almejas (180 euros el kilo), que deglutimos con la avidez del primer despunte de la primavera. Era lo natural. El invierno parece haberse disuelto en los reflejos de los rayos de sol, dorados como la luz del T�o Pepe. "Sol de Andaluc�a embotellado".
Moni y yo nos hicimos un poco las estrechas —"chicos, de verdad que no hace falta"— cuando nos quisieron agasajar con un cerro de percebes (80 euros los 250 gramos) de tama�o pulgar del rey
Carlos. "�Os he contado que una vez un ex invit� a mi madre a comer percebes y, para hacerle la pelota, se los pel�?". Y a todos nos divirti� mucho pensarlo, porque las ordinarieces con marisco son una cosa muy seria y rigurosa.Para terminar, antes del segundo,
Los Gonzalos se empe�aron en que nos tom�semos un carabinero (12,50 los 100 gramos) cada uno. No voy a hablar de las carnes delicadas, sino que me centrar� en la cabeza, que succion� con la delectaci�n de una Lecter de los dec�podos (me suena a dodecaf�nico), hasta que me chorrearon los jugos por la barbilla.De segundo compartimos unas delicias de merluza (33 euros) que nos parecieron lo que hubieran tomado nuestros abuelos antes de dirigirse a por el copazo de Balmoral, ya extinto para la causa contempor�nea.De postre pedimos medio de queso gallego y una filloa singularmente orgullosa. Despu�s nos trajeron la cuenta y
Moni y yo miramos al suelo, queriendo fingirnos culpables ante la invitaci�n. Ellos le restaron importancia. Era lo acordado. Ya no hay hombres as�.Les correspond� con un whisky en Simposium.Arcadi, �ves qu� bien se me dan las matem�ticas? Si hasta parezco una catalana con el cupo.