Entre la distancia de una estrella y la cercanía de una vecina,
Rosalía, catalana tanto de cuna como de educación, ha tejido una carrera artística que ha alcanzado su clímax con Lux, cuarto álbum y declaración de intenciones de la artista. Unos orígenes que llevan a preguntarse cómo la de
Sant Esteve Sesrovires concibió su originalidad musical comenzando por la atracción hacia el flamenco, género que mezcló libremente para darse a conocer por todo el planeta. A partir de estas preguntas, la periodista
Maricel Chavarría tira del hilo en
Rosalía, por ahí por
Barcelona... (Libros de Vanguardia) para conocer el sustrato con el que se alimentó la que probablemente es la artista catalana más internacional a nivel musical, a la altura de
Pau Casals. Un viaje de la Ona Laietana a las jams del Raval que a partir de mañana podrá comprarse en quioscos, y próximamente en librerías.¿
Rosalía habría sido posible sin
Barcelona?Esta es la gran pregunta del libro, y para responderla aparece gente que la conoció desde muchos ámbitos, como el fundador del Taller de Músics, que era casi una figura paternal en materia de arte, o gente que se hizo colega y la llevó a ver conciertos, del de
James Blake en la Sala Apolo al de
Luz Casal en el Liceu, algo que no era previsible pero que también le encantaba. Y después compañeros de estudio, colegas de garitos de jams como
Marco Mezquida. A todos se les plantea esta duda, y algunos dicen que
Barcelona no es ningún factor. Pero este libro pretende poner negro sobre blanco que
Barcelona es un gran factor porque en ningún otro punto de la geografía tienes esta entrada y mezcla tan concreta del flamenco y mediterraneidad dentro del espacio de las músicas dignificadas. Desde que la Ona Laietana dignifica la rumba del Pescaílla a través del Gato Pérez en los 70 todo empieza a cambiar. Es un sello de aquí que no encontrarías en otros lugares, donde por supuesto también pasaban cosas.Cosas como Pata Negra o
Enrique Morente.Morente tiene una doble vida, y la mitad de esta vida está en
Barcelona, una ciudad que le permite todo. Aquí experimenta como él quería, desde un concepto muy incorporado y trabajado de la verdad artística, una verdad sin purismos. Esto era muy osado en aquel momento, más en el flamenco. Eran gente que se la jugaba porque estaban muy vinculados a un mundo que, en el fondo quería ser muy cerrado, guardián de sus esencias. Para ellos, la posibilidad de que sus propios miembros salieran de esta cueva de las esencias era un peligro.Es un debate que también afecta a
Rosalía, la acusaban de no hacer flamenco.Este es el gran salto, que alguien entra desde fuera a hacer flamenco sin pretender llamarlo de esta manera, y no pasa nada.
Rosalía estaba convencida de que quería comenzar su trayectoria discográfica haciendo un disco con el guitarrista Chicuelo, pero él le dice que no haga flamenco puro porque la criticarán, pues no está en la liga de los grandes, que hacer este disco a la manera clásica no tiene sentido, y le propone que busque una tercera vía, que añada algo más. Es entonces cuando ella conoce a Raül Refree, que es quien aporta esta cosa más.La periodista
Maricel Chavarría, autora de '
Rosalía, por ahí por
Barcelona...'Xavi JurioChicuelo ha aplicado esta tercera vía con
Marco Mezquida y el jazz.Él ve muy natural esta salida, que existe todo un mundo en el flamenco abrazando otros estilos, y que tenemos derecho a explorarlo ¿por qué no? Con Refree,
Rosalía encuentra justamente este tótem de la nueva
Barcelona musical que tiene una gracia especial actualizando las raíces sin necesidad de grandes electrónicas, y le permite cantar de forma purista en Los Ángeles.Un purista diría que este disco no es flamenco.Eso quizá habría pasado hace diez años y todo el mundo habría callado. Pero ahora sería diferente. ¿Porque el flamenco qué es? Quizás también es flamenco todo aquello que abraza otras cosas, pero manteniendo la esencia flamenca.Es dudoso que convenciera a un purista, es un debate similar al de Berghain con la música clásica.Los crossovers pueden ser muy malos y pueden ser brillantes, y en el caso de
Rosalía es un crossover maravilloso. La ópera es ópera porque está compuesta pensando en un espacio acústico donde la voz sonará acústica, impostadísima, y para llegar a una gran audiencia. Es un género musical y escénico muy concreto, que se basa en una técnica vocal específica y en una escritura musical pensada para espacios acústicos, donde habrá una dramaturgia musical continua. En cambio, cuando ella da sus golpes de voz lo hace la mayoría de las veces con voz natural, no lo está impostando como una cantante de ópera que necesita narrar toda una historia y llegar a un espacio sin amplificar. Luego también hay que destacar que en sus incursiones en la clásica,
Rosalía no engaña, no ha tenido nunca un ayudante en la sombra, ella ficha a la gente, artistas de primera, siempre se ha hecho con un mar de colaboraciones.En el libro destaca la música mestiza que apareció durante las Olimpiadas de 1992 como otro elemento determinanteEn aquellos años y especialmente en los postolímpicos,
Barcelona crea un sonido propio, en el que el flamenco deja de ser una música de tercera para el público joven y empieza a aparecer en los ámbitos del baile, de pasarlo bien, del mainstream. Además están los ritmos que vienen del resto del mundo, especialmente los africanos, hindúes, antillanos, que eclosionan aquí con una naturalidad total. Incluso un grupo heavy metal de Colombia te viene a
Barcelona y se imbuye de todo esto y se adscribe al sonido
Barcelona, que de manera oficiosa sí que dio mucho que hablar.Es la ciudad del Raval, el 08001, donde se está gestando una manera de funcionar que Ojos de Brujo lleva a las últimas consecuencias porque reúne muchos requisitos: La voz franca de Marina, toda la flamencura auténtica de El Brujo..., o Sergio Ramos con la batería y las percusiones. Y aquella necesidad de utilizar este sonido de buen rollo para hacer denuncia social, que les hace ser muy protagonistas y musicalmente incontestables.¿Esta música mestiza también es precedente de
Rosalía?Ojos de Brujo contribuyen a que el flamenco deje de ser de polígono. De hecho cuando
Rosalía coge este concepto del polígono para adentrarse en toda la imaginería del flamenco ya no se esconde de nada ni tiene que pedir permiso. El flamenco está por derecho propio, aunque después haya muchas discusiones sobre por qué la Mercè no tiene la rumba catalana como himno barcelonés. Institucionalmente, siempre ha gustado más el rock català, sobre todo por el tema de la lengua. Por la razón que sea,
Barcelona no reivindica a Ojos de Brujo como sello sónico de la ciudad, ni le interesa, justamente porque son un grupo protesta, que molesta.O porque cantan en castellano.También puede haber esta razón, aunque no tanto en
Barcelona. Pero es que además llegaron a actuar en un festival independentista. Esto pasó porque la gente quería bailar, había salido de los Juegos Olímpicos en una oleada de fiesta y se nos venía encima el gran mestizaje barcelonés con aquello que se denominaba World Music.
Rosalía no ha cogido esta música en particular para mezclarla, pero sí esta manera de entender el mundo musical en que todo se marida, y eso se lo ha dado
Barcelona. Además lo mezcla con un criterio porque, a parte de sus años de jazz y flamenco en el Taller, tiene una escuela, la Esmuc, que le permite rodearse de todas las músicas. Una de las cosas que más me ha sorprendido es que ella tenía clarísimo desde el principio que no se detendría en El mal querer, donde se entrega al trap y flamenco. Aspiraba a no repetirse. Por eso después llega un Motomami, en el que se la acusa de abandonar la flamencura, y ahora Lux.¿
Barcelona perdió la oportunidad de reivindicar aquel sonido mestizo de los 90?De entrada se tiene que tener la valentía de reconocer un sonido, tampoco ahora podemos decidir que
Rosalía es el sonido
Barcelona, pero si ella lo tenía todo para hacer la música que hace es porque se maceró, se crio y se fogueó en un lugar como
Barcelona.Enric Palau, exdirector del Sónar, dice que
Barcelona no es una buena ciudad para crecer culturalmente.Desde el punto de vista del consumidor, pues no hay una buena apreciación de la cultura. Fuimos los reyes de la piratería, la cultura la damos por supuesta, incluso desde las instituciones. Por eso no supimos valorar el sonido
Barcelona como se hizo con el sonido Manchester o el de Bristol en los años noventa. Vamos demasiado sobrados con la arquitectura y el mar y no valoramos la personalidad musical que tenemos, este sonido tan peculiar de la mediterraneidad pasado por la guitarra flamenca y las inquietudes anglosajonas de todos los ritmos. ¿Por qué, si no, tenemos a un Toti soler, que estudia en Londres la guitarra española y después se va a Andalucía a estudiar la guitarra flamenca? Y después te hará pop y te hará rock, de todo. Es una forma de pensar que siempre ha defendido, por ejemplo, el Taller de Músics.Julian Argüelles,
Rosalía, Meïa (Mireia Izquierdo) y José Carrasco Vazquez, en el 31è Seminari Internacional de Jazz,
Barcelona, 2011Taller de MúsicsLa escuela de Lluís Cabrera es otra de las protagonistas.Es esencial. Tal vez se han sentido un poco obligados a homologarse como escuela superior y a ellos les gustaría ser más libres y no tener que estar con las orejeras del tema académico puestas. Habrían preferido ser escuela incívica, escuela caótica, porque del caos es de donde sale la creación brillante.¿Hay alguna explicación para que salgan tantos artistas del Baix Llobregat?Chiqui de la Línea lo explica muy bien cuando dice que el Llobregat es parte del cinturón rojo, el cinturón de los inmigrantes. Y los inmigrantes venían de Andalucía y de Extremadura, y llevaban el flamenco en las alforjas culturales. Esta manera de vivir la música en la calle es la que ponen en práctica, todos somos hijos de dónde somos. ¿Por qué no tenían que salir unos Estopa de allí? O Chicuelo, que era flamenco pero de niño flipaba viendo el Thriller de Michael Jackson en la tele gigante del bar de la esquina, al que hoy les impedirían entrar. ¿Por qué no tenían que maridar todas estas cosas? ¿Y por qué no tenía que salir de allí La banda trapera del río? Al final no tenían nada que ver con el género flamenco, pero sí con la actitud de desafío.Y una catalana como
Rosalía se engancha al flamenco.Es de las cosas más emocionantes de su biografía, una necesidad idéntica a la que mucha gente ha sentido por la música negra. A ella le pasó con el flamenco y con la voz de Camarón, y tuvo a su alrededor todos los mimbres para llegar a buen puerto, para aprender “el descaro”, como dice en la canción. Después habrá toda una tarea de marketing inimaginable, seguro, para llegar donde ha llegado, pero ella no se olvida nunca de lo que artísticamente quiere hacer.Estos días
Rosalía ha sido criticada para vetar el acceso de fotógrafos a los conciertos. ¿Esto puede perjudicarla?Ojalá la perjudique mucho, tanto a ella, como a Beyoncé y a todas las que se doblegan ante estas exigencias de la imagen que les impone su agencia o quien sea. Al final salen fotos mucho peores, incluso videos terribles que no les hacen justicia pero que circulan por todas las redes. ¿Por qué
Rosalía no juega a incorporar tres o cuatro fotoperiodistas de la ciudad en la que actúa en, digamos, la tercera canción, como si fueran parte del show? Al menos la gente podría tener una foto digna al día siguiente con la crónica de su concierto, que ha sido lo más esperado de la semana.¿Por qué se ha abierto este debate precisamente con ella?Porque es de aquí, de casa nuestra, es la vecina, aunque sus intereses y contratos tengan sede internacional. Pero al final al público todo eso le da igual, solo quiere disfrutar del producto, del artista. Hemos asumido que es el juego al que juega todo el mundo.