La tercera temporada de Euphoria ha tardado más de cuatro años en ser desarrollada, producida y emitida. El descanso convierte en natural un paso que era necesario: dejar el instituto.
Jacob Elordi,
Zendaya o
Sydney Sweeney necesitaban desvincularse de la etiqueta adolescente tanto por una cuestión de verosimilitud (ya tienen casi 30 años) como por conveniencia profesional, habiéndose forjado carreras de éxito en paralelo.Se dice en la industria, además, que durante el parón se complicó la relación entre
Zendaya y
Sam Levinson tanto por la deriva creativa de la serie y los retrasos como por la atención que el creador dedicó a la fallida The idol. ¿Qué ideas se quedaron en el escritorio de Levinson? Rue como detective privada o como madre de alquiler. ¿Y qué se encontrará el espectador a partir del próximo lunes cuando
HBO Max estrene la tercera temporada?
Jacob Elordi, tras ser nominado al Oscar por 'Frankenstein', se adentra en una fantasía kitsch en la tercera temporada de 'Euphoria'.HBO MaxRue (
Zendaya) ahora ha crecido, no está en el instituto pero es, por supuesto, caótica. Vuelve de México. Transporta mercancía para
Laurie, la traficante de voz monótona y amenazas escalofriantes. El tono es de western y, al encontrarse con el muro construido por
Donald Trump, la serie automáticamente encuentra el sentido del humor para después guiar a
Zendaya en una búsqueda espiritual. Esta búsqueda pasa, cómo no, por conocer al excéntrico dueño (
Adewale Akinnuoye-Agbaje) de clubs de striptease.En paralelo, se reintroducen los secundarios. Cassie (una
Sydney Sweeney brillante) se sexualiza en redes sociales para monetizar su físico y así poder pagarse las flores de su boda con Nate, endeudado ahora que es promotor inmobiliario. Maddy (
Alexa Demie) es representante de actores y Lexi (
Maude Apatow) trabaja en una sala de guionistas de una serie generalista a las órdenes de Sharon Stone. De Jules (
Hunter Schafer) se rumorea que tiene un sugar daddy para poder vivir a todo trapo mientras intenta ser artista.Jules (
Hunter Schafer) tiene un sugar daddy para pagarle su apartamento minimalista de artista.HBO MaxEn esta nueva toma de contacto, marcada por la ausencia del actor
Angus Cloud que falleció en 2023, Euphoria provoca una abrumadora sensación de libertad. Levinson, con su mirada extremadamente masculina, no es de los que creen en pisar los frenos. Y sobre todo afianza una visión creativa: en este epílogo no hay ideas buenas o malas sino simplemente ideas, a menudo cuestionables o irrisorias, que
Sam Levinson justifica con una estética definida y unos diálogos entre afilados y directamente alocados.O sea, las tramas no son verosímiles. De repente, la sobriedad de Rue es algo sin importancia. Tampoco conectan los distintos hilos que representan los personajes. Pero la verosimilitud no tenía importancia con la extraordinaria obra de teatro de Lexi en la segunda temporada. La clave aquí es que Levinson consigue dar peso a cada escena. Es interesante, por ejemplo, la creación de escenarios: del homenaje kitsch ochentero en el que viven Cassie y Nate al minimalista, cristalino y frío apartamento de Jules.
Adewale Akinnuoye-Agbaje es Alamo, un mafioso con clubs de striptease.HBO MaxY, entre el vestuario, los guiños al western (¡o al noir!), la mirada intermitente a la industria del espectáculo, los momentos que se dan a secundarias como Faye (Chloe Cherry) o las estripers de Alamo (aquí hay que buscar a Rosalía) y la búsqueda de la belleza literal (la potencia que tiene un ramo de flores si está rodado por Levinson) o de la belleza en la fealdad, se puede sentir un respeto monumental por Euphoria y su creador.A este hombre le dieron tiempo, le dieron un cheque en blanco y él decidió, en vez de concebir una tercera temporada, escribir una fantasía de epílogo que tiene más de juego que de conclusión dramática, por lo menos en los tres episodios facilitados a los medios de comunicación. Él ha venido a divertirse y los fans se sentirán o bien estafados o como cerdos revolcándose en el barro.