Las mansiones, los viajes o los coches de alta gama eran signos de lujo, y ahora también lo es el culto a la salud. La longevidad es la nueva piedra filosofal. Cada vez hay más famosos que reconocen abiertamente someterse a tratamientos para vivir más y mejor, incluso hay los que persiguen la inmortalidad. Quizás les suene el nombre de
Bryan Johnson, el empresario multimillonario que destina la mayor parte de sus recursos al proyecto
Blueprint, que busca revertir el envejecimiento biológico con un régimen vegano extremo guiado por un equipo de 30 médicos (pueden ver su historia en el documental No te mueras. El hombre que quiere vivir para siempre).La longevidad se ha colado en las noticias, y la salud invade un montón de sectores y canales, sin ir más lejos, en la pasada
Super Bowl, se pudieron ver más anuncios que nunca sobre temas de salud, y ya saben que este evento deportivo tuvo una audiencia de casi 130 millones de espectadores en todo el mundo. Y ese público pudo ver a
Serena Williams promocionando el uso de fármacos GLP1. Estar delgado se asocia a tener salud, y ya hemos apuntado que la salud y el culto al cuerpo son el nuevo lujo. “Vivimos en la sociedad del cansancio, del estrés, de las recompensas a corto plazo y nos olvidamos de algo que dijo el biólogo italiano
Valter Longo, si cambias lo que comes y le sumas el ayuno puedes llegar a vivir 20 años más. Pero en estos tiempos de confusión brutal, llega la kriptonita: el ozempic, wegovy y munjaro, ¡los GLP1!. Por primera vez un fármaco ha sido sensación en las redes sociales. En breve se universalizará su consumo, las patentes finalizan y se incrementarán los usuarios”, argumenta
Marius Robles, experto en proyectos de longevidad, salud predictiva y potencia cognitiva. Hablamos con Robles tras su charla en
Alimentaria sobre la conexión entre lujo y salud, un vínculo que tiene a los fármacos de moda como protagonistas.Actualmente el 6% de los españoles utiliza los citados fármacos para la pérdida de peso, y la proyección es que la cifra llegue al 15 o 20% en dos años con la democratización del acceso a los GLP1. El tema es que este culto por la salud afecta al sector de la alimentación ya que la inhibición del apetito de estos medicamentos altera los hábitos alimenticios de las personas que los toman.La inhibición del apetito de estos medicamentos altera los hábitos alimenticios de las personas que los tomanSobre si estamos ante el fin de la comida tal y como la conocemos hoy en día, la respuesta de Robles es contundente: “Sí, son tiempos convulsos para la alimentación y el sector se verá afectado. La falta de apetito se ha convertido en un enemigo para el sector. La industria, aunque está empezando a analizar el impacto, por el momento lo consideran una moda”. En opinión de Robles la obsesión por el culto al cuerpo nunca había existido como hasta ahora, y la considera imparable. Apenas se ha hecho balance de la última edición de
Alimentaria y ya empiezan a brotar ideas de cómo será la próxima: “en un par de años en
Alimentaria muchos showcookings se adaptarán a las nuevas tendencias de consumo”.El sector del ocio ya se está adaptando y no paran de surgir iniciativas relacionadas con el ocio saludable. Los lugares de moda son las saunas y las fiestas para hacer ejercicio ganan adeptos (la que se organizó en la discoteca Sutton de Barcelona fue un éxito de asistentes).Alimentación reprogramableLa nutrigenómica es la ciencia que estudia cómo los alimentos pueden activar o silenciar material genético, y la nutrición algorítmica es ya una realidad. Hay varios estudios y libros sobre qué comer para tener un cerebro saludable, un tema que interesa a Robles. “Ya existe la categoría de alimentación funcional, pero no una categoría exclusivamente pensada para aumentar nuestro funcionamiento cerebral, que va más allá de la salud mental. Lamentablemente estamos en una sociedad de podredumbre cerebral, la intoxicación que estamos recibiendo con la digitalización, de apoyar parte de nuestra mente en una IA, ya empezamos a ser ciborgs… y todo esto, está va en detrimento de nuestra reserva cognitiva”, expone este emprendedor y divulgador.
Marius Robles que lleva años estudiando la relación del cerebro y la alimentación, ahora está enfocado con la alimentación reprogramable. “Cada vez conocemos mejor las neuronas de nuestro organismo, podemos conectar con los marcadores de nuestro cerebro y saber lo que deberíamos comer. En la próxima edición de
Alimentaria estoy convencido de que se hablará de ello”. La tecnología y la ciencia son fundamentales para ir avanzando en este terreno. En este sentido, el CEO de Apple, Tim Cook, ha afirmado en más de una ocasión que la mayor contribución de la compañía a la humanidad será en el sector de la salud. La nutrición ya se ha puesto al servicio del algoritmo.