AgenciasParís 10/04/2026 16:24 Actualizado a 10/04/2026 17:43 La Fiscalía francesa pidió este viernes una pena de cinco años de cárcel, exentos de cumplimiento, para el histórico etarra José Antonio Urrutikoetxea,
Josu Ternera, en el último juicio que tiene pendiente en Francia.La fiscal del Tribunal de Apelación de París,
Naïma Rudloff, también reclamó para Urrutikoetxea (75 años) su expulsión definitiva de Francia, junto a esa pena de cárcel por pertenencia a una organización terrorista que solo tendría que cumplir en caso de reincidencia.Rudloff insistió en su requisitoria en que no hay que ver a esta figura histórica de
ETA como “un negociador de paz”, que es como ha querido presentarse durante este juicio de dos días, sino como alguien que, si bien “participó en negociaciones”, estaba “implicado en una organización con la que estaba en total adhesión con su modo de acción”, es decir, “con los atentados”.Recordó que en su trayectoria ya hubo otra condena en Francia a diez años de cárcel por terrorismo tras su detención en Bayona en enero de 1989 con una pistola y una granada, y que la justicia española lo reclama sobre todo para juzgarlo por su implicación en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de
Zaragoza en 1989, en la que fueron asesinadas once personas, incluidos cinco niños.No obstante, la representante del Ministerio Público reconoció que “el tribunal debe relativizar su responsabilidad”, teniendo en cuenta los elementos que se le reprochan en este sumario y que desde que ocurrieron no ha vuelto a estar vinculado a hechos terroristas, lo que justificaría que no ingrese en prisión.En este juicio,
Josu Ternera está inculpado por su acción en
ETA en Francia entre diciembre de 2002, después de huir de España para escapar a las acusaciones de haber estado implicado en el atentado en
Zaragoza, y mayo de 2005.Los principales elementos en su contra son las pruebas (trazas de ADN y huellas) de su paso por dos pisos francos de
ETA, en Lourdes y en Villeneuve-sur-Lot en los que vivieron el que era el entonces jefe militar,
Peio Eskisabel, y su lugarteniente,
José Manuel Ugartemendía, que fueron capturados a finales de abril de 2005.La Fiscalía se opone a que la exjefa de
ETA Anboto salga de lunes a viernes de prisiónLa Fiscalía se ha opuesto ante el juzgado ventral de vigilancia penitenciaria a que la exdirigente de
ETA Soledad Iparraguirre, Anboto, salga de prisión de lunes a viernes en aplicación del régimen de semilibertad del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario que le concedió el Gobierno vasco.El fiscal coordinador de Vigilancia Penitenciaria de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, Carlos García-Berro, ha presentado en la mañana de este viernes el correspondiente informe ante dicho juzgado, en el que denuncia que la aplicación del artículo 100.2 que se ha hecho a Anboto es en realidad un tercer grado encubierto, según anuncia la Fiscalía en una nota de prensa.Esto es así, a juicio del fiscal, porque la resolución de la administración le permite a la exjefa de
ETA salidas diarias, con doble actividad externa (mañana y tarde), de contenido estrictamente propio del tercer grado, “sin que la penada haya accedido a dicho grado” penitenciario por no haber cumplido las tres cuartas partes de su condena efectiva.El 100.2, explica, no está diseñado para habilitar actividades ordinarias de reinserción social externas, sino como mecanismo excepcional y puntual para actividades concretas incompatibles con el régimen ordinario, y siempre dentro del itinerario progresivo. Por ello, entiende que, en este caso, la resolución del Gobierno vasco desnaturaliza esta concreta medida.Gracias a la concesión de este régimen de semilibertad, Iparraguirre, que está interna en la prisión donostiarra de Martutene, puede de salir de la cárcel desde el pasado 23 de marzo de lunes a viernes y regresar esos días solo para pernoctar.Est mismo régimen de semilibertad le fue concedido también recientemente, en febrero, al exjefe de
ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, lo que provocó las críticas de varias asociaciones de víctimas del terrorismo, como ha sucedido con Anboto.Esas trazas estaban esencialmente en documentos de carácter político, muchos de los cuales estaban en un garaje que miembros de la banda habían alquilado junto a la vivienda de Villeneuve-sur-Lot.Durante su interrogatorio este viernes,
Josu Ternera reconoció haber estado en esos pisos, pero dijo que no se acordaba de las fechas exactas y señaló que “en tanto que militante” se reunía “con mucha gente”.La fiscal hizo hincapié en que, más allá de que esos textos se refirieran a negociaciones, esos pisos ponen en evidencia que había “una actividad terrorista”.“Hay una personalidad, la de Urrutikoetxea, vinculada a la negociación, pero que tiene un pie en el terrorismo”, señaló, después de haber echado en cara al encausado que se hubiera quejado por la mañana de que aunque en el País Vasco desde hace 15 años ya no hay violencia por el fin de los atentados de
ETA, “no se puede hablar de paz” porque “no hay justicia” y “no hay verdad” sobre lo sucedido.“La paz -puntualizó Rudloff- pasa también por la reparación de las víctimas de
ETA” y “no hemos escuchado una sola palabra de Urrutikoetxea” para esa reparación, subrayó.