El Girona en su versión desacomplejada de matagigantes pudo dejar la Liga vista para sentencia con su empate en el Bernabéu. Si el Barça vence este sábado al Espanyol (18.30 h), los blancos quedarán descolgados a 9 puntos del liderato. Prácticamente, adiós a la Liga, el día que más pensaban en la Champions.No podía esperar menos un equipo blanco reservón, que salió con una versión B, con solo cuatro titulares del último partido contra el Bayern (Mbappé, Vinícius, Valverde y Lunin). Así que Arbeloa se tomaba el partido como un furúnculo en la parte baja de la espalda, pero de paso ensayaba el teórico mediocampo para el miércoles en la Champions con Bellingham acelerando su lenta puesta a punto, con Valverde, con Camavinga de mediocentro y Brahim por la izquierda. El técnico se dejaba en el banquillo a Tchouaméni (pese a que estaba sancionado para
Munich) y en defensa reservaba a los cuatro de la Champions (Rüdiger, Huijsen, Trent y Carreras) para alinear a Asencio, Militão, Carvajal y Fran García.Con estos mimbres, el equipo blanco tiró de piernas y de orgullo para adelantarse, como si quisiera satisfacer el cántico de la grada, el “Madrid, échale huevos”. Era un conjunto que mordía, que presionaba muy arriba y no dejaba construir al Girona, con evidentes dificultades para sacudirse el agobio. El primer aviso serio fue de Mbappé, que remató escorado un centro al segundo palo de Brahim y la sacó bajo palos Álex Moreno (m .12).El Girona no se dejó intimidar. Superaba la línea de presión blanca y se plantaba con facilidad en el área de Lunin. Echeverri entregó para Ounahi, que en posición de extremo izquierdo recortó hacia dentro y golpeó con dureza obligando a lucirse al meta ucraniano (m. 14), que salvó el 0-1.El Madrid intentaba imponer su pegada –lo intentó Valverde, que se encontró con un paradón de Gazzaniga (m. 28), lo probó Bellingham y Vinícius–, y el Girona se aferraba al toque, a mover el balón de lado a lado buscando el hueco, como en un remate de Arnau desde fuera del área ajustado al palo (m. 24) o un buen disparo de Echeverri tras recortar a Camavinga que se fue fuera (m. 44).Dos propuestas de fútbol dispares; el estilo más directo madridista gozaba de más ocasiones, pero el Girona inquietaba por igual, con peligro similar.Tras pasar por los vestuarios, el Madrid salió con más una velocidad más y encontró el gol en un zambombazo de Valverde. El uruguayo recibió solo de marca un pase de Brahim desde la izquierda, tuvo tiempo de pararla y conectar un tiro durísimo a baja altura que se comió Gazzaniga.Sin embargo, el 1-0 no cambió el guión. El Girona siguió fiel a su estilo, tocando y acercándose, y en una aproximación de Lemar, perfilándose hacia el centro, soltó un potente zapatazo desde la frontal que sorprendió a Lunin y al Bernabéu: 1-1. La alegría blanca apenas había durado 10 minutos.Movió ficha Arbeloa buscando la reacción de su equipo. Dio entrada a dos teóricos titulares, Huijsen por Militão y Güler por Bellingham. Y Míchel replicó: Abel Ruiz por Echeverri, y Bryan Gil por Ounahi, y Rincón por Lemar.No se sentía cómodo el Madrid; le faltaban piernas para seguir presionando y se quedaba sin balón, sin saber cómo recuperarlo ante un Girona que disfruta adueñándose del juego y que sabe esconder la bola. Arbeloa volvió a agitar el árbol, sin demasiado sentido, dando entrada al defensivo Mendy y a Tchouaméni con el que no contaba. Pero en lo esencial todo seguía igual: Vinícius perdía controles y desperdiciaba regates, Mbappé estaba en la sombra, Brahim ni se veía… y el Bernabéu se impacientaba.Quemaba sus últimas naves con sus viejas artes. En el 89 Mbappé reclamó penalti por un supuesto manotazo de Vitor Reis después de recortarle en una incursión en el área. Desde Las Rozas indicaron a Alberola Rojas que no era una acción punible. Se calentó el partido, rugió el Bernabéu, pero el Girona había vuelto a hurgar en la herida blanca: dos puntos de seis le ha arañado este curso. El Madrid todavía no ha ganado en abril: se le va la temporada.