La insistencia de
Gabriel Rufián en liderar un espacio de izquierdas en toda España está colocando a ERC cada vez en una situación más complicada. La pregunta que se hacen en medios políticos en Cataluña, tanto en sectores independentistas como constitucionalistas, es: ¿Cuánto tardará
Oriol Junqueras en decapitar a
Gabriel Rufián? No tiene sentido que el líder del grupo parlamentario de los republicanos en el Congreso no coincida con la estrategia de dicho grupo. Tampoco hay precedentes de un pulso de este tipo en el seno de un partido. El viernes, la respuesta de ERC a la súplica pública de
Gabriel Rufián al lado de la eurodiputada de
Unidas Podemos Irene Montero fue muy contundente: se aspira a todo el espacio de izquierdas, no solo a migajas, según fuentes de los republicanos. Su partido se niega a participar en la operación de confluencia de formaciones a la izquierda del PSOE para frenar un posible gobierno del PP y
Vox. La negativa tiene más peso porque la presidenta de
Unidas Podemos,
Ione Belarra, visitó la sede de ERC en la calle Calabria. Pero no tuvo éxito. Otra cosa quedó clara esta semana. Rufián no va a parar. En el acto en la UPF ya anunció que estaba preparando otro evento similar en Valencia junto con la líder de
Compromís.
Mònica Oltra. En la Comunidad Valenciana, ERC tiene representación política. La incomodidad seguirá siendo la constante. El lleno en la UPF, con mucha gente joven ajena a la vida de los partidos y sus cargos públicos, respalda a Rufián. También que ahora cuenta con el apoyo de
Unidas Podemos, de los Comunes –aunque con la boca pequeña– y hasta en Sumar están contemplando la operación. Rufián ya no está tan solo como hace un mes. Pero Junqueras y la cúpula de ERC no están por la labor. El propio Rufián reconoció en la UPF que está en el alero al asegurar que “si me cuesta el cargo... me iré para casa”. A la larga no tiene sentido tener de banderín electoral para las generales a una persona que no comparte la estrategia de fondo del partido. Fuentes cercanas a ERC aseguran que Junqueras no prescindirá de Rufián “mientras ambas partes puedan beneficiarse mutuamente”. Pero que
Gabriel Rufián insista en ello coloca a Junqueras y a la dirección de la formación independentista en un brete. El eje nacional ERC no quiere diluir el eje nacional de su ideología en una confluencia con la izquierda española. La historia del partido no se resume en que
Lluís Companys, presidente de ERC, fue fusilado por los franquistas, como recordó Rufián en su acto con
Irene Montero. ERC siempre mantuvo como prioridad su preocupación por Cataluña.
Oriol Junqueras y la dirección intentan ignorar lo que está pasando, pero en cada evento que se haga por España, la situación se volverá peor y más incómoda para el partido. Habría que preguntarse qué otro tipo de formación aguantaría un pulso como este y por cuánto tiempo. Activo electoral Rufián, como activo electoral para los republicanos, no tiene precio. Tampoco recambio. En comparación con él, el resto del grupo parlamentario en el Congreso es un pan sin sal. Prescindir de él tampoco es una solución fácil para Junqueras y la cúpula de la formación, a dos años de unas nuevas generales. Rufián: "No quiero que le vaya bien a ERC a cambio de que le vaya mal a la gente" Rufián asegura que no está perjudicando a su partido. Pero la dirección de la formación es otra cosa. La contradicción entre ambas estrategias es evidente. Rufián aseguró que él no quería que a su partido le fuese bien a costa de que a los votantes les fuese mal. Fue casi una descripción y un buen resumen de lo que estuvo pasando en Cataluña en los años del procés.
Gabriel Rufián pone a ERC ante el espejo. Y ahora, además, cuenta con una corriente interna organizada dentro del partido que lidera Joan Tardà, Àgora Republicana, y que le respalda. La posición de la dirección será cada vez más complicada a medida que vayan pasando los meses, e imposible después de las municipales, cuando las subidas de concejales de
Vox y Aliança Catalana respalden la estrategia de la confluencia. Como dijo esta semana el propio Rufián en el acto en Barcelona: “Estoy harto de tener razón”. La insistencia de
Gabriel Rufián en liderar un espacio de izquierdas en toda España está colocando a ERC cada vez en una situación más complicada. La pregunta que se hacen en medios políticos en Cataluña, tanto en sectores independentistas como constitucionalistas, es: ¿Cuánto tardará
Oriol Junqueras en decapitar a
Gabriel Rufián? No tiene sentido que el líder del grupo parlamentario de los republicanos en el Congreso no coincida con la estrategia de dicho grupo. Tampoco hay precedentes de un pulso de este tipo en el seno de un partido.