Casi la mitad de los centros de datos que tenían previsto abrir este año sufrirán un retraso o su construcción será cancelada. Es lo que se desprende de un estudio de Sightline Climate, citado por la agencia Bloomberg esta semana. No es que falte dinero para poner en marcha estos proyectos. Los grandes gigantes tecnológicos Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft tienen comprometidos casi 600.000 millones de euros para gastar solo este año.Sin embargo, tener capital es condición necesaria, pero insuficientes para obtener todos los componentes necesarios para estos ordenadores que consumen mucha energía. Una de las principales razones de este parón en la construcción de estas infraestructuras claves para la IA, consideradas como los ferrocarriles digitales del siglo XXI, es la escasez de equipos eléctricos.Hay que importar equipos eléctricos de China ante el boom de la demanda: 600.000 millones están en juegoHablamos de transformadores, equipos de conmutación y baterías. Estos componentes no solo son necesarios para alimentar estas instalaciones, sino también para ampliar la red eléctrica destinada a sostener su funcionamiento, que está registrando un consumo creciente debido a los coches eléctricos y las bombas de calor.La investigación descubrió que para 2026 se preveían al menos 16 gigavatios de capacidad a nivel mundial, casi el triple de lo construido el año anterior. Sin embargo, un cuarto de los 140 proyectos no ha desvelado de qué manera prevé alimentarse, y tan solo 5 GW ya están en construcción, principalmente en Estados Unidos. “Muchos anuncios de proyectos son especulativos, ya que los propietarios de terrenos intentan atraer la atención hacia sus emplazamientos (potencialmente dotados de suministro eléctrico) y encontrar un inquilino de primer nivel antes de comenzar la construcción. Se espera que entre el 30% y el 50% de los proyectos previstos para 2026 se retrasen, impulsados por las limitaciones en la alimentación (el 25% de los proyectos no ha desvelado su estrategia al respecto), la oposición social cada vez más efectiva y posibles otras carencias de equipos de red. Unos 11 GW de la capacidad prevista para 2026 siguen en fase de anuncio, sin indicios de que se haya iniciado la construcción pese a unos plazos de construcción habituales de 12 a 18 meses”, se lee en el informe.Lee tambiénLas empresas que más gastan son estadounidenses pero la capacidad manufacturera de EE.UU. para estas instalaciones no puede seguir el ritmo de la demanda. Además, se estima que hay un déficit de casi 440.000 trabajadores cualificados en el sector eléctrico.La escasez ha obligado a los constructores de centros de datos norteamericanos a depender de importaciones. ¿De dónde? Pues de su gran rival, China, país que domina toda la cadena productiva de las baterías. Las empresas eléctricas de EE. UU. importaron más de 8.000 transformadores de alta potencia desde China en 2025 hasta octubre, frente a los menos de 1.500 importados en todo 2022, según WoodMacKenzie. La participación china en el volumen de importaciones estadounidenses de baterías sigue del 40%.En bolsa, las grandes tecnológicas (“las magníficas siete”), tras alcanzar valoraciones estratosféricas, acumulan este año pérdidas en promedio del 11%. Pero la dependencia del exterior y la escasez de componentes ponen en tela de juicio sus inversiones.En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.