Actualizado Viernes, 10 abril 2026 - 22:43En la Biblioteca Ram�n P�rez de Ayala nadie recuerda a
Claudia Montes. No les suena de nada, salvo por el rosario de portadas que estos d�as han repetido su imagen y la catarata de mensajes y gifs sarc�sticos que reciben los trabajadores desde grupos familiares y de amigos. Desde luego, no identifican a ninguna usuaria con la supuesta voracidad lectora de quien habr�a devorado de forma sistem�tica la bibliograf�a ferroviaria de la sala.Y eso que la Miss Asturias 2017, ex amiga �virtual� de Jos� Luis �balos y colocada en la filial p�blica de
Renfe,
Logirail, asegur� este mi�rcoles ante el
Tribunal Supremo que �en ning�n momento� fue enchufada y que su jornada laboral inclu�a acudir a la biblioteca de
Oviedo. No precis� m�s, pero s�lo pod�a referirse a la Ram�n P�rez de Ayala, por la cercan�a a su trabajo y por sus dimensiones. Si iba a buscar libros �para leer de trenes� debi� de ser ah�. Lo hac�a, seg�n relat�, con una disciplina casi coreogr�fica: madrugaba a las cuatro o cinco de la ma�ana, desayunaba, sub�a un 'story' a redes sociales y se dirig�a a �culturizarse� entre estanter�as de manera sostenida entre diciembre de 2019 y febrero de 2022.�No la hemos visto en la vida�, resume uno de los trabajadores. �Aqu� pasa mucha gente, claro, pero cuando alguien viene todos los d�as terminas conoci�ndolo. Sabes d�nde se sienta, a qu� hora llega, qu� hace�. Esa memoria cotidiana se activa incluso con estancias mucho m�s breves. Cada verano, por ejemplo, los propios trabajadores acaban reconociendo con facilidad a los opositores del MIR. Con ese mismo criterio, una presencia como la que describe Montes deber�a reconocerse f�cilmente. Sin embargo, ninguno de los empleados consultados por EL MUNDO -incluidos varios que trabajaban all� en aquel periodo y hoy est�n destinados en otras bibliotecas- logra ubicarla.�La primera vez que o�mos hablar de ella fue despu�s de que testificara en el juicio. Nos hizo gracia salir en prensa por nuestro flamante cat�logo de trenes�, ironiza otro trabajador mientras se�ala el cartel plastificado de la secci�n �629.4 Trenes�. En la balda, apenas cinco vol�menes envejecidos condensan toda la informaci�n disponible: Cuando el hierro se hace camino: historia del ferrocarril en Espa�a; Trenes y tranv�as en el este de Espa�a; Gu�a Hist�rica del Ferrocarril; un ejemplar de unas 200 p�ginas tan desgastado que no es legible el t�tulo y El gran libro de los trenes, un volumen ilustrado de gran formato. A ese fondo se suman otros dos t�tulos m�s t�cnicos que no est�n en libre acceso y requieren autorizaci�n para su consulta. Total: 7 libros. La horquilla de publicaci�n es 1992-2012. �No es una secci�n que se renueve con asiduidad ni tampoco parece el tipo de lectura que alguien necesitar�a para ese puesto�, explican.
Claudia Montes, este mi�rcoles a su llegada al Supremo.J. BARBANCHOAunque admiten que quiz� deban empezar a replante�rselo ya que el inter�s por los trenes ha experimentado un auge repentino. ��Hay mucha demanda?�, se le plantea a una empleada. �Desde lo de Miss Asturias, m�s que nunca�, sonr�e. Desde el mi�rcoles, reconocen que los tel�fonos no han dejado de vibrar con enlaces, capturas y mensajes de familiares. La biblioteca, habituada a opositores, estudiantes y jubilados, se ha visto convertida de repente en decorado involuntario de una de las estampas m�s comentadas del juicio y el ferrocarril ha terminado por instalarse como chiste privado entre el personal.M�s all� de esos escuetos vol�menes, y aun rastreando el cat�logo completo, la escena no mejora. Introducir �trenes� en el buscador arroja m�s de 400 resultados, una cifra que aparenta riqueza hasta que se examina con algo de detenimiento. �Basta con que la palabra aparezca mencionada para que el sistema la incluya�, explica una bibliotecaria. �Mira, si afinas un poco, aqu� aparece hasta La Regenta�. El propio cat�logo deja variantes como La ni�a que miraba trenes partir,Asesinato en el Canadian Express; Panzerz�ge: trenes blindados alemanes 1914-1945... Y tambi�n Teo en tren y Viaje en tren con Peppa Pig. Nadie se detiene demasiado en las bromas.Eliminado ese ruido, el fondo especializado queda en lo que realmente es: un conjunto limitado, de car�cter hist�rico o divulgativo, sin actualizaci�n reciente y perfectamente asumible en el tiempo que Montes dice haber dedicado a su formaci�n. Su magisterio se resumir�a en 7 libros en 3 a�os, ninguno especialmente t�cnico ni extenso, todos por debajo de 450 p�ginas. �Si de verdad ven�a, dudo que se pasara el tiempo leyendo una y otra vez lo mismo. Bueno, salvo que se los aprendiera de memoria�, rematan los trabajadores.
Claudia Montes nunca lleg� a precisar en el juicio el nombre exacto del centro y se limit� a hablar de �la biblioteca de
Oviedo�. Entre los propios trabajadores no hay demasiadas dudas de que se trata de esta, la que mejor encaja con su relato porque �es la de referencia� en la ciudad. Adem�s, es la �nica de titularidad estatal y la m�s pr�xima al entorno donde ten�a asignado su puesto en
Logirail, a apenas 600 metros de la estaci�n. El resto de bibliotecas de la zona quedan m�s desdibujadas. La biblioteca infantil de La Granja, en un parque, dif�cilmente encaja con una supuesta formaci�n t�cnica, y la de la Universidad de
Oviedo ofrece un cat�logo ferroviario todav�a m�s reducido.El �nico que accede a hablar con nombre y apellidos es el director del centro, Juan Miguel Men�ndez Llana, que se niega a valorar la veracidad del testimonio de Montes. �Supongo que habr�a constancia si hubiera venido realmente como dice, pero impera la ley de protecci�n de datos y la defensa de su privacidad�. La biblioteca no ha realizado verificaciones internas ni ha tratado de reconstruir la supuesta rutina. �No ha habido voluntad de investigar si este relato se sostiene o no�. Y a�ade que, �si las autoridades judiciales lo solicitaran, se facilitar�a la informaci�n�. Mientras tanto, se limita a subrayar que est�n �encantados� de que se utilicen las bibliotecas.Fuera, la plaza del Font�n abre cada ma�ana con su mercado de fruta, ropa y verdura, tan lejos del Supremo. Dentro, la biblioteca mantiene su ritmo de siempre con mesas ocupadas, p�ginas que pasan, rutinas que se repiten. De la que describi� Miss Asturias, sin embargo, no hay rastro.