CR�NICACR�NICATras ganar en los tribunales, Arag�n exige la restituci�n de su patrimonio en la localidad de
Huesca. Mientras, el MNAC advierte de que trasladarlas podr�a causar da�os "irremediables" por su fragilidadLas pinturas rom�nicas de
Sijena expuestas en el Museo Nacional de Arte de Catalu�a (MNAC).Araba PressAng�lica Reinosa Villanueva de
Sijena (
Huesca) - BarcelonaActualizado S�bado, 11 abril 2026 - 22:44El Real Monasterio de Santa Mar�a de
Sijena (
Huesca) se prepara para recibir de vuelta sus pinturas murales del siglo XIII. Por ahora, la sobria Sala Capitular cuenta con sus gruesos muros de piedra y cinco arcos dispuestos paralelamente a lo largo del espacio rectangular. La estancia est� climatizada, con absoluto control de luz, temperatura y humedad. La decoraci�n est� reservada para esas obras de arte religiosas y de influencia rom�nica que, durante 700 a�os, llenaron de color y belleza el lugar. En el futuro, all� se pretende ofrecer �una experiencia gourmet, de s�lo 10 o 15 personas cada 15 minutos�, seg�n vaticina
Pedro Olloqui, director general de Cultura del Gobierno de Arag�n.A 230 kil�metros, en
Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Catalu�a (MNAC), se exhiben en la sala 16 las pinturas que tanto espera
Sijena. Forman parte de la colecci�n permanente de arte medieval rom�nico. All� tambi�n cuentan con las condiciones id�neas para su conservaci�n. Tal y como especifica
Carme Ramell, jefa del �rea de Restauraci�n del MNAC, �estamos en una parte del museo que no da al exterior. Adem�s, se encuentra en una estructura que no tiene contacto con el muro original del recinto�, lo cual �da mucha estabilidad clim�tica�. Asegura que se hacen revisiones peri�dicas y el mantenimiento justo para evitar (m�s) da�os.Catalu�a y Arag�n se disputan estas obras de arte desde hace, al menos, 70 a�os. En 2025, el
Tribunal Supremo dictamin� en una sentencia firme que los 132 metros cuadrados de pinturas murales deben volver a su lugar original y que el MNAC debe encargarse del traslado y de los costes econ�micos. El fallo desestim� los recursos de casaci�n presentados por el museo catal�n y por la
Generalitat y ratificaron las resoluciones anteriores. Por tanto, tras ganar en los tribunales, Arag�n exige su restituci�n como patrimonio propio. Mientras, el MNAC advierte de que trasladarlas podr�a causar da�os �irremediables� por su fragilidad.LA �LTIMA QUERELLALa �ltima batalla de esta larga guerra judicial se inici� desde Catalu�a a finales del pasado marzo. Cinco ex consejeros, independentistas, de Cultura de la
Generalitat —entre ellos, Llu�s Puig, huido de la justicia por el caso del proc�s— interpusieron una querella contra la jueza de
Huesca, los responsables del Gobierno de Arag�n y el propio Ayuntamiento de
Sijena. Los querellantes sostienen que trasladar las obras ser�a un �delito contra el patrimonio hist�rico� y desde Arag�n esperan que esta reclamaci�n judicial sea inadmitida. Entretanto, la jueza aconsej� crear un comit� de expertos que establezca c�mo debe ejecutarse la sentencia.Cr�nica se desplaza al origen del conflicto, al monasterio de
Sijena, y tambi�n a
Barcelona, para viajar en el tiempo y conocer c�mo se desat� esta contienda cultural, pol�tica y judicial entre dos comunidades aut�nomas.La reina Sancha de Castilla fund� en 1188 el Real Monasterio de Santa Mar�a de
Sijena, el mismo que m�s tarde se convertir�a en el m�s importante de la Corona de Arag�n. El lugar fue el refugio de destacados elementos art�sticos de la Edad Media. En 1923 fue declarado Bien de Inter�s Cultural, una designaci�n que en 2016 se extendi� al m�s valioso de sus tesoros: el que se encontraba en la Sala Capitular. En una acuarela pintada en 1848 por el artista Valent�n Carderera se evidencia la intensa decoraci�n del lugar, con una policrom�a suntuosa, reflejo de la riqueza del monasterio.Entrada del Real Monasterio de Santa Mar�a de
Sijena.Toni Gal�nLos murales constaban de distintas escenas del antiguo testamento, representadas en las enjutas de los arcos: Ad�n y Eva en el Para�so, la tentaci�n y la expulsi�n de ambos, el arca de No�, los hermanos Ca�n y Abel, el sacrificio de Isaac,, Mois�s y Aaron, la adoraci�n al cordero de oro, las tablas de Mois�s y la unci�n de Samuel a David. Tambi�n se escenificaron episodios del nuevo testamento, como la crucifixi�n, en el muro meridional, al sur de la sala.Tanto los murales como el resto de los tesoros art�sticos del monasterio se dispersaron entre guerras y saqueos. En 1936 el infortunio lleg� a los artesones de la Sala Capitular. En plena Guerra Civil, el monasterio fue incendiado por los anarquistas. El 1 de octubre de ese mismo a�o, el arquitecto Josep Gudiol, que formaba parte del Servicio de Salvamento de Patrimonio de la
Generalitat, acudi� al monasterio, que, en ese entonces, pertenec�a a la di�cesis de Lleida. Su misi�n era rescatar lo que se pudiera de aquellos murales, quemados y destruidos en un alto porcentaje.Mediante la t�cnica del strappo —un m�todo de extracci�n que permite separar solo la capa pict�rica de los muros—, Gudiol arranc� las obras. Para ello, aplic� una tela de algod�n encolada sobre la superficie pintada y, una vez seca, tir� con cuidado de ella para desprender la capa pict�rica. Por �ltimo, la transfiri� a un nuevo soporte. As�, gracias al que era el m�todo m�s eficaz de la �poca, sali� con los fragmentos hacia su taller. En 1940 se trasladaron al MNAC.�Expolio o rescate?Sobre aquel momento hist�rico comienzan las discrepancias entre Arag�n y Catalu�a. Mientras que para los primeros la acci�n de Gudiol fue un �expolio�, para los segundos fue una �operaci�n de salvamento�. El director general de Cultura de Arag�n considera que �el �nimo del arrancamiento de las pinturas no fue con intenci�n de conservaci�n o de salvamento: fue apropiatorio�. Para sustentar su premisa, alega que �aun con sentencia firme, las instituciones catalanas las siguen reteniendo ileg�timamente�. No obstante, desde el MNAC defienden la labor de Gudiol. �Por eso las pinturas se han salvado; de lo contrario, hoy no estar�an. La �nica alternativa hubiese sido la intemperie�, razonan.Arriba, Ildefonso Salillas,
Pedro Olloqui y Jos� Jaime Castell�n ense�an la belleza del monasterio, en
Sijena. Abajo, las pinturas aragonesas en la sala 16 del MNAC, en
Barcelona.Toni Gal�n / Gorka LoinazAraba PressAmbos lados coinciden s�lo en un aspecto: las obras pertenecen a la administraci�n aragonesa. Para ser exactos, a la localidad oscense de Villanueva de
Sijena. Sin embargo, desde el Gobierno de Arag�n consideran que los motivos para no haber entregado todav�a las obras trascienden los aspectos t�cnicos y se debe a razones pol�ticas. �La pol�tica independentista trata de apropiarse las se�as de identidad que construyen la espa�olidad�, critica Olloqui, y remata: �La cuesti�n donde coinciden
Sijena y el Guernica es en la apropiaci�n por los nacionalismos de patrimonio y s�mbolos que no les pertenecen�.la sentencia, a�n por cumplirEl gobierno aragon�s asevera que �hay una voluntad por parte del MNAC de alejarse del cumplimiento de la sentencia�. No obstante, desde el MNAC se defienden y niegan que est�n evitando la entrega de las pinturas. �Nosotros queremos acatar lo que dice la sentencia, pero no sabemos c�mo hacerlo sin da�ar�, reconoce la jefa del �rea de Restauraci�n del museo. Ramell y Cristina Mart�, restauradora de pintura mural del MNAC, esgrimen los argumentos t�cnicos para explicar por qu� mover este arte rom�nico es complicado.En primer lugar, recuerdan que los frescos sufrieron da�os y p�rdidas durante el incendio, donde se alcanzaron temperaturas de m�s de 800 grados. Tal y como se evidencia en los informes t�cnicos, aportados a este suplemento y hechos por t�cnicos del MNAC y del Centro Internacional de Estudios para la Conservaci�n y la Restauraci�n de los Bienes Culturales (ICCROM), el fuego produjo una reacci�n qu�mica que no s�lo alter� sus pigmentos sino sus propios componentes. Esto ocasiona que la ya de por s� fina capa pict�rica sea m�s porosa y susceptible a grietas. Por tanto, se produjeron �levantamientos de capa pict�rica�.La pol�tica independentista trata de apropiarse las se�as de identidad que construyen la espa�olidad. Es un menosprecio intolerable que digan que no vamos a saber cuidar las obras.La posici�n aragonesa, desde una sala vac�a a la espera.�Aqu� tenemos gruesos de pintura que van de las tres a las seis micras, es decir, alrededor de tan solo medio mil�metro de pintura quemada con restos de cola del arranque�, seg�n detalla la jefa de Restauraci�n,
Carme Ramell. A ello se suman los materiales que se usaron para fijar las pinturas a un nuevo soporte y para realizar las reintegraciones con las que Gudiol complet� algunas de las partes que se perdieron en el incendio.UNA posible "Reacci�n qu�mica"En definitiva, un c�ctel de qu�micos: �Tenemos un conjunto de estratos en el que el m�s fino es el de pintura original. Por detr�s, esa cola de leche y calcio, la estructura de yeso y las telas de algod�n; por delante, restos de cola del arranque�, ahonda Ramell, que asegura que �todos esos materiales reaccionan de forma distinta a cambios ambientales, vibraciones y movimiento�. Los informes concluyen que el estado de las obras es �fr�gil� y est� condicionado por �la t�cnica pict�rica original, los efectos del incendio de 1936, los materiales a�adidos, en la intervenci�n de arranque y traspaso y las intervenciones de restauraci�n y mantenimiento posteriores�.Las restauradoras Cristina Mart� y
Carme Ramell, del MNAC, muestran los da�os en las pinturas de
Sijena.Gorka LoinazAraba PressPara resumir, desde el MNAC indican que han detectado �700 puntos donde hay levantamientos de pintura y grietas�. Por tanto, alegan que �el traslado es una operaci�n de conservaci�n de una gran envergadura que requiere de personal muy especializado con conocimientos de distintos �mbitos: ingenier�a, conservaci�n, restauraci�n, qu�mica y f�sica�.El Gobierno de Arag�n, por su parte, tambi�n dispone de estudios t�cnicos que avalan el traslado de las obras y que, seg�n indican, podr�an demostrar que no ha recibido todos los cuidados adecuados en el museo de
Barcelona. Al solicitar dichos informes, indican a este suplemento que est�n en manos del juzgado. Seg�n Olloqui, esos documentos reconocen ciertos da�os, pero, a su vez �aclaran perfectamente la viabilidad del traslado�, especialmente �si tienes unos t�cnicos que son colaborativos y que entienden que todo es viable con los medios t�cnicos que existen en la actualidad�.Dispuestos a asumir el "riesgo"�Conocemos totalmente la situaci�n qu�mica de las pinturas: es estable. Siempre hay riesgo, y cuando se hizo el traslado en el 36, m�s�, insiste el director aragon�s. Para ejecutar el cambio de comunidad, proponen dividirlos en 72 fragmentos. �Es obvio que es una superficie enorme y que no se puede trasladar en su totalidad, igual que no se pudieron instalar. As� que el desmontaje es el mismo que se produjo para estar ah�, pero eso no afecta a ning�n fragmento de pintura original�. Desde Arag�n, adem�s, le reprochan a la parte catalana que no se hayan opuesto, en la vista oral que se celebr� en el
Tribunal Supremo, a la mudanza de las obras. De hecho, la sentencia recoge este episodio: �El traslado de las pinturas y su integraci�n en la Sala Capitular es posible, siempre que se adopten las medidas y precauciones necesarias para ello, y siempre que no se separe la pintura de la tela y la tela de la madera, tal como afirm� la perito Rosa Mar�a Gasol Fargas [entonces restauradora del MNAC], extremo �ste que no ha resultado contradicho por ninguna prueba�.Nosotros queremos acatar lo que dice la sentencia, pero no sabemos c�mo hacerlo sin da�ar. Tenemos identificados 700 puntos con grietas y levantamientos de pinturas.La posici�n catalana, desde el Museo Nacional de Arte de Catalu�a (MNAC).Desde el museo consideran que esas declaraciones de la vista oral fueron �manipuladas�. �Se dijo que [las pinturas] se pod�an trasladar, pero con da�os, pero omiten esa �ltima parte y se quedan con la primera... Hubo una interpretaci�n interesada del tema y tampoco hubo margen para defenderlo�, lamentan.BENEFICIOS A FUTURO PARA EL PUEBLOJos� Jaime Castell�n, alcalde de
Sijena por el PSOE, se�ala que el disponer de los murales en el monasterio multiplicar�a las visitas al pueblo. �Sin duda es un activo tur�stico important�simo. Es un factor econ�mico que supone la dinamizaci�n de empresas o actividades econ�micas que puedan surgir en torno al monasterio�, manifiesta. Asimismo, indica que avivar�a el sentido de pertenencia y de identidad de sus casi 400 habitantes. �Permitir�a conocer nuestra historia y divulgarla�, justifica.Ildefonso Salillas, quien estuvo al frente de la alcald�a durante 24 a�os, es uno de esos sijenenses que se ha preocupado por reivindicar la historia de la localidad. �l fue uno de los primeros en liderar la lucha por recuperar las obras del monasterio. Su padre, recuerda, trabaj� como cantero en ese lugar. El propio Ildefonso tiene recuerdos de las piezas art�sticas que estuvieron presentes en su infancia, como �unos camellos de plata, de 30 cent�metros, que formaban parte de un Bel�n� y del que hoy s�lo se conserva una cuna con una figura del Ni�o Jes�s.La sala de los monasterios del monasterio, habilitada como museo con algunas de las obras que forman parte del patrimonio de
Sijena.Toni Gal�nM�s all� de la respetable legitimidad de una comunidad de reivindicar su patrimonio, desde el MNAC afirman que su misi�n es preservar ese tesoro para el futuro. De tal manera que defienden que el mejor lugar para las obras es exactamente el sitio en el que est�n. �Nuestra obligaci�n es cuidar y proteger el patrimonio para que el que venga despu�s de nosotros lo encuentre exactamente igual... Debe primar siempre la conservaci�n de la obra por encima de cualquier otra cosa�, esgrimen.Y Arag�n replica. �Es un menosprecio intolerable que digan que no vamos a saber cuidarlas�, expresa
Pedro Olloqui, y presume de contar con �los mejores t�cnicos en conservaci�n de patrimonio�. �Las pinturas no se entienden bien en el MNAC, s�lo se entender� el conjunto aqu��, asevera.Los otros tesoros del monasterioDe hecho, parte del monasterio se ha convertido en un museo. En la sala de los antiguos dormitorios se exponen varias de las piezas que han podido recuperar de subastas privadas o de otros museos. �No s�lo hemos tenido la lucha contra Catalu�a. El patrimonio de
Sijena se ha inventariado, se sabe lo que hay y que hay muchas cosas que podemos conseguir, pero que a�n no est�n aqu��, detalla el alcalde. Esta galer�a se acondicion� para recuperar, poco a poco, sus tesoros. �Estamos muy orgullosos de esta rehabilitaci�n. Ha sido una inversi�n important�sima de m�s de seis millones de euros�, comparte Olloqui.Las pinturas profanas de
Sijena, expuestas en el MNAC y pr�ximas a ser devueltas a
Sijena.Gorka LoinazAraba PressOtros de los tesoros que pronto volver�n al monasterio son las pinturas profanas, que tambi�n est�n depositadas en el MNAC. �Se oponen a las obras de la Sala Capitular y no a las profanas porque el valor de las primeras es mayor: es el valor simb�lico de la corona de Arag�n�, dice el director de Cultura aragon�s. Desde el museo barcelon�s defienden que, simplemente, su traslado es m�s viable porque el riesgo es menor.Ahora el debate se centra en c�mo y cu�ndo se ejecutar� la sentencia para determinar la mejor v�a para la protecci�n y cuidado del patrimonio. Queda pendiente que se organice una comisi�n con t�cnicos de ambas comunidades aut�nomas, del Ministerio de Cultura y otros organismos independientes para realizar una evaluaci�n de los riesgos del traslado que, como informa el MNAC, se realiza siempre que se ve a mover una obra de cualquier tipo. Algo que, por cierto, desde el museo catal�n lamentan que no se haya hecho antes de dictar sentencia firme.El alcalde apuesta por que su pueblo deje de ser el epicentro de una disputa. �
Sijena forma parte de dos comunidades hermanas, que entonces se entend�an como la Corona de Arag�n, de la que tambi�n form� parte Catalu�a. La idea no es rivalizar entre nosotros. �Qu� tenemos en com�n con los catalanes? Eso: la historia. Vamos a forzar eso�, concluye. Mientras tanto, la Sala Capitular sigue esperando las obras que, quiz�, puedan cerrar una herida abierta entre territorios.