Rosalía llega a
Barcelona este lunes con casi todas las incógnitas sobre su gira despejadas. Si Lux sorprendió con una propuesta musical inesperada, la adaptación del disco al directo hace lo propio y trasciende las actuaciones al uso de las popstars. Donde acostumbra a haber tecnología y espectacularidad, la catalana recurre a ideas teatrales, alusiones al universo Lux y efusiones emocionales, siempre efectivas en estos tiempos de sobreexpresión sentimental. Aunque no hay recurso más efectista que la
Heritage Orchestra, responsable de acompañar musicalmente a la artista tanto en los temas de nuevo cuño (suenan 16 de los 18 de que consta el álbum) como en aquellos de anteriores discos, arreglados para su interpretación a base de violines, chelos e instrumentos de viento, que aportan novedad sin perder las esencias de cada uno, ya sea El redentor de Los ángeles o Despechá de Motomami . A continuación repasamos los 24 temas que la artista interpreta regularmente en esta gira, divididos en cuatro actos, como los movimientos del disco (también ha interpretado La noche de anoche en
Lyon y Memória en
Lisboa, sin repetirlas en otros conciertos). Las mismas canciones que se espera que suenen en
Barcelona, ciudad donde presentó en directo La Perla el pasado 29 de enero, y que aparece en cada concierto gracias a una pequeña Sagrada Familia que puede verse en el palo del micro.Primer actoSuena Angel , de
Jimi Hendrix, mientras la orquesta ocupa su lugar y emprende la afinación, en el primero de muchos símiles con el teatro lírico. Es el preámbulo a la aparición de la protagonista sobre un escenario sencillo donde destaca una gran caja de madera sin pulir. Al abrirla surge
Rosalía cual figurita en una cajita de música: tutú blanco, hierática mientras arranca con Sexo, violencia y llantas , primer tema de Lux , y las pantallas gigantes descubren que la caja abierta adquiere la forma de cruz. Reliquia es la continuación, con la artista aún inmóvil, tal que la reliquia del título, mientras unos operarios preparan el escenario a la manera de Talking Heads en Stop making sense , como si lo que está pasando no fuera con ellos.
Rosalía en
París Kevin MazurLa emoción o el propio espectáculo ha dejado un reguero de pequeños desarreglos en esta primera parte de la actuación, dominada completamente por la nueva música. En
Lyon la artista detuvo un instante el concierto para beber un botellín de agua casi de un trago, mientras que en
París tuvo que pedir a la banda que reiniciara Porcelana , pues había perdido el paso. Divinize , que lleva el catalán por todo el mundo, suena con un aporte de Thank You , el éxito de Dido, para continuar esta primera etapa que permite ver a
Rosalía dando puntas de ballet –apoyada todo el tiempo por dos ayudantes, eso sí– antes de enfundarse en un manto blanco para la intensa Mio Cristo piange diamanti que cierra el primer acto al borde de la lagrimita. Precisamente para contrarrestar esta emoción, durante el descanso del entreacto, un vídeo muestra al cuerpo de baile interpretando el mismo tema con buena dosis de sorna, no vaya alguien a pensar que esto va demasiado en serio.Segundo actoEl momento Berghain llega con un ballet visto como un akelarre goyesco o un cabaret infernal (por interpretaciones no será) dominado por el negro y que en lo musical se ciñe a la versión hard techno que tanto sorprendió durante la gala de los premios Brit en Londres. Menos sorpresa en la parte que interpreta Björk y que, como el resto de colaboraciones, aparece grabada tal cual que en el disco. Motomami tomó el relevo encadenando el reguetón de Saoko con la bachata de La fama y La combi Versace , oportunidad para escuchar estos géneros de la mano de la orquesta dirigida por la cubana Yudania Gómez. La veintena de músicos actúa rodeada de público por los cuatro costados en un hueco ubicado en el centro de la pista que, casualidad o no, tiene forma de cruz, lo que podría leerse como la simbiosis entre música y espiritualidad.Arranca así el momento más flamenco con De madrugá como cierre de este segundo acto que en el intermedio da protagonismo a la orquesta para interpretar mediante la percusión, el cajón y las palmas una pieza con aires de Semana Santa –quién sabe si recordando El madrileño de C. Tangana– que enlaza con el tercer acto, iniciado mediante El redentor .
Rosalía en el Movistar Arena de Madrid EFETercer actoEl tema del iniciático Los Ángeles resuena con fuerza, aunque no tanta como para ocultar la ausencia de Malamente ni otro tema del disco El mal querer , auténtico sacrificado de esta gira, ya sea por falta de espacio o porque
Rosalía quiere demostrar que no necesita del pasado para erigirse en la nueva diva del respetable.Porque eso es lo que hace en Can’t take my eyes off you , el éxito popularizado en 1967 por Frankie Valli y The four seasons donde, al igual que se hace en Lux , la música de orquesta aporta su grano de arena a un tema eminentemente pop. Detrás de un marco de cuadro y con guantes negros a lo Ava Gardner, la artista canta aquello de “I love you baby” rodeada por una veintena de asistentes subidos al escenario –todos con su móvil, por supuesto– para representar una escena similar a las que la Mona Lisa sufre en el Louvre.Igual de icónico que el Da Vinci para
París es el confesionario que aparece para preceder a La perla . Tiene sentido que, para dirigirse a una generación que pone las emociones en el centro de sus pensamientos,
Rosalía opte por un vetusto confesionario de iglesia como nexo entre lo humano y lo divino. Por el armatoste han pasado desde desconocidos, como en
Lyon, a artistas como Aitana o Métrika, la actriz Salome Topuria o la futbolista del FC
Barcelona Kika Nazareth. Aunque lo que más abunda por ahora son los influencers como Elias Medini, francés experto en moda más conocido como Lyas, que participó en uno de los conciertos de
París. En Madrid se pudo ver a Esty Quesada, conocida como Soy Una Pringada, así como a la tiktokera Shannis, mientras que en su primera velada en
Lisboa el confesor fue Marcelo Wang, influencer chino al que la catalana preguntó cómo se decía “eres una perra” en chino.Y por si no fuera poco, para cantar La perla recurre a un juego de luces y sombras pensado para las grandes pantallas que resulta de lo más hipnótico de la velada. Sauvignon blanc , sentada sobre un piano blanco con lluvia de confeti dorado, precede a La yugular , con notable trabajo de violines.Cuarto actoDe blanco, con una gran cofia blanca y una falda de varillas,
Rosalía se une a la orquesta en mitad de la pista para marcarse Dios es un stalker , seguida de La rumba del perdón y CUUUUuuuuuute , momento en que baja del techo un enorme altavoz, similar a los soundsystems caseros que se utilizan en las raves. Solo que este cacharro comienza a soltar humo mientras oscila de punta a punta de la pista, convirtiéndose en una suerte de botafumeiro que vuelve a hermanar música y religión de la forma menos esperada mientras la protagonista canta “Que aquí el mejor artista es Dios” y se despide con un sampleo de Sweet dreams (are made of this) de Eurythmics.De regreso al escenario principal, y convertida en ángel blanco alado, la protagonista completa su viaje al cielo al ritmo de Bizcochito y Despechá para acabar con pulsaciones bajas, algo poco habitual en estos grandes conciertos, con Novia robot , Focu ‘ranni y Magnolias como cierre, el mismo que Lux , con las alas sustituidas por una mantilla blanca para atravesar una puerta dorada y despedirse quién sabe en qué dirección.