12/04/2026 06:00 Actualizado a 13/04/2026 14:07 ¿Se han fijado, amables lectores, en que las fotos de los conciertos últimamente se parecen a las suyas? Sí, son de alguien que quizás está sentado cerca de usted, el periodista, que debería estar solo pendiente de escribir su crónica, pero la prohibición del artista que no permite la entrada de su pareja profesional, el periodista gráfico, le lleva a sacar las castañas del fuego y tomar una imagen-documento aunque sea con un teléfono móvil, con el zoom digital (no el zoom óptico, por la lejanía) y gracias hemos de dar a que hay pantallas gigantes que ayudan a identificar al artista censurador.Hay situaciones en las que no prohíben sino que emplazan a aceptar un contrato para poder acceder… en cuyas cláusulas se incluye que las fotos, una vez publicadas en el medio, pasan a ser propiedad del artista o que, para ser publicadas, tienen que ser validadas antes, aunque la productora no te asegura que esa aprobación llegue antes de la hora del cierre del diario en papel.imágen por el periodista de Cultura,
Sergi Lozano, mientras cubria el concierto el 16/03/2026 (primero de la ultima gira) de la cantante
Rosalia en
Lyon, FranciaSergio Lozano / PropiasEn otras ocasiones, solo permiten acceder a un fotógrafo de una agencia… y la imagen nos entra a las 2.25 h de la madrugada, como pasó con el inicio del Lux Tour de la cantante de Sant Esteve de Sesrovires en
Lyon.Esta pesadilla empezó hará unos 15 años…
Madonna,
Guns n’Roses, Beyoncé, Jane Birkin, Ben Harper, Bryan Adams, Billie Eilish, Blackpink, Kendrick Lamar, Lady Gaga... más los festivales y, recientemente,
Rosalia con el Lux Tour.Y el más original es el premio Nobel norteamericano Robert Zimmerman, más conocido por Bob Dylan, quien requisa el móvil de los espectadores a la entrada (pasó en el
Liceu), como en el acceso a la famosa discoteca
Berghain de Berlín (vean Los años nuevos de Sorogoyen), para que el público no realice fotos ni vídeos, y lo que pase allí sea puro, tradicional, como antes, sin distracciones digitales tecnológicas de ningún tipo.Hay muchos artistas, no obstante, que permiten fotografiar las tres primeras canciones sin flash –desde el foso–.
Manolo García permite fotografiar todo el concierto, lo que valoramos mucho entre profesionales, porque el inicio puede ser más frío y, a medida que avanza la actuación, el artista va más enchufado. oncierto de
Rosalia en
Lyon donde comenzó la gira de su cuarto disco, el místico 'Lux'. La catalana rindió al público con un viaje ecléctico, entre teatral como un ballet o una fiesta electrónica imágen que llegó 2.25am ;EFE/Getty Images/Gareth Cattermole¿Cómo se puede solucionar este embrollo ante las exigencias de los artistas o los mánagers? Nos encontramos, salvando las distancias, como cuando Irán exige un peaje en el estrecho de Ormuz. No es fácil…¿Quién debe ganar? El derecho a la información de los medios, o el supuesto “derecho a la intimidad” de un artista que canta ante decenas de miles de fervientes seguidores?La música, los textos, las imágenes… son cultura. El lector –a quien nos debemos– debe ser bien informado, y por ello el medio encarga a dos profesionales (periodista y fotógrafo) cubrir el concierto. Si uno no va –no se le permite ir– el resultado queda cojo, mermado, insuficiente.¿Podrían aunar esfuerzos el Ministerio de Cultura, la Conselleria de Cultura, el Col·legi de Periodistes, la Fundació del Consell de la Informació de Catalunya, las direcciones de los medios de comunicación y los colectivos de fotógrafos para hacer un frente común? Quizás buscando un mediador.¿Se imaginan el fútbol sin fotógrafos, solo con los móviles de los aficionados, o permitiendo tomar imágenes solo de los primeros diez minutos del encuentro? Toca remontar.Fotografia de la periodista de Cultura, y jefa de sección, Maricel Chavarria, en un abarrotado Movistar Arena que acogió a Rosalía en MadridMaricel Chavarría / PropiasXavier CerveraFotoperiodista y y Redactor jefe de Fotografia y Documentación Ver más artículos