Jared Isaacman, el abanderado del regreso de Estados Unidos a la Luna medio siglo después, es un administrador de la
NASA diferente a todos los demás.Otros que le precedieron también fueron astronautas pero no hay ninguno tan singular entre sus 14 antecesores. Richard H. Truly, Charles F. Bolden jr y Bill Nelson viajaron al espacio formando parte de tripulaciones de la agencia espacial estadounidense.Isaacman lideró dos misiones de
SpaceX, entre éstas la primera totalmente civil que alcanzó la órbitaIsaacman, de 43 años, millonario y amigo de
Elon Musk, cuya empresa
SpaceX es la propietaria del cohete Orion de la misión
Artemis 2, figura en el cuarto lugar de la lista. Pero él, también piloto en la tierra, es un astronauta privado. Se embarcó y viajó por el espacio en dos ocasiones, pero lo hizo en operaciones no financiadas con dinero de las arcas pública. Las dos formaban parte del programa turístico de
SpaceX.Hizo su fortuna con la empresa de pagos
Shift4, que fundó siendo adolescente. Luego cofundó el contratista de aviación militar
Draken International. Forbes estima su patrimonio neto en unos 1.500 millones de dólares. Incluso antes de dirigir la
NASA era una de las figuras más visibles del vuelo espacial humano privado.Issacman posa frente a un cohete
Falcon 9 en las instalaciones de Space Exploration Technologies Corp. (
SpaceX) el 2 de febrero de 2021 en
Hawthorne, California.PATRICK T. FALLON / AFPEn 2021, Isaacman ayudó a financiar y luego lideró
Inspiration4, la primera misión completamente civil en alcanzar la órbita a bordo de la nave Dragon de
SpaceX, volando más alto que los vuelos suborbitales de
Blue Origin de Bezos y de
Virgin Galactic de Branson ese mismo año. En tanto que en 2024 se convirtió en el primer civil en realizar una caminata espacial durante la misión Polaris de cinco días de
SpaceX, que también habría ayudado a financiar. Salió de la nave aproximadamente 400 millas sobre la Tierra durante unos 10 minutos para probar el traje espacial EVA de
SpaceX.“Inicialmente todo se siente diferente. Al entrar en microgravedad, no hay ninguna montaña rusa en la Tierra ni ninguna cámara en la que podamos meternos para sentir algo así”, explicó al The New York Times sobre su experiencia espacial en vísperas del lanzamiento de la
Artemis 2 con la que se ha regresado a la Luna, sin aterrizar, y que ha supuesto recorrer la distancia más lejana alcanzada hasta la fecha.Los astronautas de la misión
Artemis 2 Reid Wiseman y Jeremy Hansen saludan a
Jared Isaacman momentos después del aterrizaje ante la costa de California. REUTERS“Básicamente hay un desplazamiento de fluidos en tu cuerpo sin gravedad. Los fluidos tienden a subir hacia la cabeza. Al principio, todo el mundo tiene ese aspecto de ardilla, con mejillas hinchadas”, añadió.La
NASA cada vez es más dependiente de la colaboración con empresas como
SpaceX. Desde su puesto de mando, Isaacman se ha convertido en una figura central en esa transición porque actúa como puente entre el programa público y el mercado privado.Nombrado como el 15.º administrador de la agencia espacial estadounidenses en diciembre de 2025, ahora supervisa un programa lunar que depende cada vez más de proveedores comerciales.La misión Artemis 3 está programada para el 2028 y espera aterrizar en la Luna. Otro objetivo que se ha marcado es desarrollar la aventura Marte para lograrlo dentro de una década.Esa cara de ardilla, o de tonto que se dice, es la que se le debió quedar cuando la Casa Blanca retiró su nominación el pasado mayo para ser el responsable de la
NASA. Su caso se entendió como un daño colateral por la ruptura en el bromance , el idilio, entre Trump y Musk.Sin embargo, el astronauta Isaacman volvió a la carga y desató una guerra en la agencia. El jefe interino, cargo que asumió Sean Duffy, el secretario de Transportes del gobierno, se aficionó al cargo y trató de quedarse. En contra de Duffy jugó su mal cartel en la
NASA, mientras que Isaacman se ganó mucho más el respeto.