Mientras los misiles arrecian en Oriente Medio y el mundo tiembla con palabras como Ormuz o inflación, un rincón de la España vacía ha visto incrementar su reputación –y beneficios– como refugio seguro en tiempos inciertos. Es el aeropuerto de Teruel, el mayor centro de estacionamiento y mantenimiento de aviones de Europa, hasta donde la mejor aerolínea del mundo,
Qatar Airways, ha desplazado 23 aviones –casi el 10% de su flota mundial- para protegerlos de los bombardeos y ponerlos a punto a la espera de que retorne la normalidad.“Nuestro éxito radica en adaptarnos a cualquier situación que atraviesen nuestros clientes”, confirma el director del aeródromo, el ingeniero aeronáutico
Alejandro Ibrahim. De origen canario, este apasionado de los aires cuenta que la mayoría de aeronaves recién llegadas son de doble pasillo, como los gigantes Airbus 330 o A350, o que al peligro de la guerra, con vuelos suspendidos y rutas alteradas, se le ha sumado el aumento de los combustibles –clave en el sector– y el encarecimiento de los billetes, con menos pasajeros dispuestos a volar. “Si la situación no mejora, más aviones necesitarán de nuestros servicios”, añade.Con mil trabajadores, el aeropuerto es el mayor empleador de la provincia y motor para fijar poblaciónLa suya es una cartera extensa, que abarca desde el mero estacionamiento al mantenimiento, pintura, desmantelamiento y reciclado de aviones. Un servicio integral a toda la cadena de vida del aparato sin parangón en otros aeropuertos. “Somos como un hospital con todo tipo de especialistas”, resume.Entre sus ventajas, un clima seco y soleado (260 días de sol año) que evita la corrosión de los aparatos, cielos libres de actividad aeronáutica y espacio natural para desarrollarse sin cortapisas. Hoy las instalaciones ocupan 5,5 millones de metros cuadrados, donde campan 90 aviones de
Lufthansa,
Air France o
Fly Emirates visibles desde la cercana autovía mudéjar (Sagunt-Somport), y hay otro millón en marcha.Teruel proyecta la construcción de un hangar de 40 millones de euros destinado a fabricar hasta 30 dirigibles anuales. EFEDe propiedad pública (60% del Gobierno de Aragón y 40% del Ayuntamiento turolense), el aeropuerto es la niña mimada de las autoridades, que presumen de “referente internacional”. Edificado sobre las instalaciones de una antigua base aérea del Ejército del Aire, el aeródromo abrió en 2013 impulsado por el socialista
Marcelino Iglesias. Eran años de burbuja y despilfarro, que dejó fiascos sonados como los aeropuertos de Ciudad Real, Albacete o Huesca, y no faltaron las críticas de la oposición, entonces popular, que lo tildaban de “basurero de aviones”.15 empresas que, en régimen de concesión o alquiler y junto al consorcio público, dan trabajo directo a un millar de personasPero el desembarco temprano de Tarmac, brazo de Airbus especializado en el desmantelamiento y reciclaje, y su relevancia durante la pandemia, cuando esta campa albergó hasta 140 aviones y se ganó su fama de refugio, sirvió como imán para atraer a otras empresas punteras. Hoy, PLD prueba aquí los motores de sus cohetes Miura, IAC pinta unas 40 aeronaves al año y Elson Space vuela sus drones. En total, 15 empresas que, en régimen de concesión o alquiler y junto al consorcio público, dan trabajo directo a un millar de personas. “Somos el mayor empleador de toda la provincia”, apunta Ibrahim. Sus efectos también se notan en las empresas locales, como una carpintería que se ha especializado en las cajas donde se guardan las piezas de aviones desmantelados y que ha tenido que aumentar su plantilla o las firmas de seguridad.Pero nutrir esa demanda creciente con personal cualificado, hace años se creó en Teruel un módulo de técnico en aeronáutica que funciona como cantera y tiene una gran demanda, mientras que el Gobierno acaba de anunciar para el próximo curso el grado de Ingeniería Aeroespacial en la sede regional de la Universidad de Zaragoza. Nuevas oportunidades formativas y laborales que fijan y atraen población en una de las provincias más castigadas por la sangría demográfica.“Ha revitalizado el pueblo”, subraya Santiago Rodríguez, alcalde de Gea de Albarracín, que desde 2019 ha crecido de 360 a 470 habitantes y se ha quedado sin viviendas disponibles. “Si una se vacía, en una semana ya está alquilada”, apunta.Se trabaja en un segundo hangar de pintura para duplicar la actividad actual y en otro destinado a zepelinesMientras, Teruel mira al cielo como garantía de futuro. Según Ibrahim, se calcula que en la próxima década se desmantelarán 15.000 aviones en todo el mundo, “una tarta bastante grande” de la que pueden sacar provecho. También se trabaja en un segundo hangar de pintura para duplicar la actividad actual y en otro destinado a zepelines que volarán en la estratosfera, al tiempo que el Ministerio de Defensa impulsa un nuevo centro integral de entrenamiento y movilidad del Ejército del Aire, con 42 millones de euros que crearán 350 empleos. Con este aeropuerto, Teruel existe y existirá.Corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Antes, periodista en la región Asia-Pacífico con base en Hong Kong (2014-2022) Licenciado en Periodismo y en Derecho