12/04/2026 06:40 Actualizado a 12/04/2026 12:07 Llegó la primavera al CAR de Sant Cugat y los rayos de luz entran por el ventanal de la piscina donde se entrena el equipo de natación artística. Alumbran al equipo que mira con atención una pantalla gigante con la que
Andrea Fuentes y su marido
Víctor Cano instruyen y corrigen los movimientos al instante. “Ese gesto hazlo más abierto”, dice. “Tienes que meter las manos en el salto, pero está fenomenal”, añade Cano, exgimnasta. Todo son risas, buen rollo, aprendizaje constructivo, como si, en vez de un equipo de alto rendimiento con la presión de las medallas y de las becas, fuera un grupo de amigas disfrutando de la mañana de lunes. Reflexión que a Andrea le encanta con matices. “Pero si me tengo que poner seria me pongo, ¿eh?”, añade por si las moscas. De fondo, una y otra vez, se escuchan los acordes de una de las nuevas canciones de
Rosalía. La coreografía que viene a continuación está llamada a quedarse grabada en el recuerdo y esconde una historia y un deseo.Lee tambiénAbrumada todavía por el éxito de la natación artística española en los Mundiales de
Singapur de julio (tres oros, dos platas y cuatro bronces), Fuentes tuvo que ir a dar una charla de liderazgo a
Tarragona. Cogió su coche. Era noviembre. El día 7
Rosalía acababa de publicar Lux, su nuevo disco, así que una fanática como la entrenadora de 43 años no podía dejar escapar la oportunidad de escucharlo. Y se detuvo en
Berghain (discoteca techno en Berlín). Play. Play. Play. Las figuras aparecían salvajes en su cabeza. “No podía detenerme. Esto hay que hacerlo”, dijo. “No tenía intención de cambiarla, queríamos repetir la de Lady Gaga, pero si queremos ganar a
Rusia hay que ir a por todas”, expresó.En ese trayecto empezó a fraguarse una coreografía rompedora que “va a ser la bomba” y que tiene como objetivo llegar como la rutina acrobática de los Juegos Olímpicos de
Los Ángeles, con paradas previas en el Europeo de
París (2026) y los Mundiales de
Budapest (2027).“Cuando llegué tuve que apuntarlo todo en una libreta porque, si no, se me olvidaba”, subraya Fuentes. Luego, vino el momento de poner en común la idea con el equipo. “Todas somos fans de
Rosalía. Cuando salió la canción supimos que estaba hecha para nosotras”, explica la veterana
Paula Ramírez. “Andrea nos contó que iba en coche cuando le vinieron muchas ideas. Las probamos. Luego cada una de nosotras intentaba figuras con la música y fuimos viendo qué podíamos hacer”, añade Iris Tió, la estrella del equipo, campeona del mundo de solo el pasado verano, que ya interpretó a
Rosalía (Me quedo contigo) y repetirá (Mio Cristo piange diamanti).Y así nació esta coreografía que se ha ido componiendo como un puzle y que será “histórica” según los jueces. Acostumbrada la sincro a figuras más geométricas, con la música de
Rosalía (“un bosque de pensamientos”, se define la canción) la sincro española innova con movimientos más circulares, acrobacias y elementos vistos pocas veces, todo ello unido a una música que sale del corazón: “Es una rutina acrobática muy madura, sentida, un poco como es su voz y como es su forma de cantar, que es única, y de emociones. Intentamos interpretar tal cual todo lo que va diciendo. Creo que va a ser un bombazo, también porque
Rosalía es una cantante muy querida. Le dimos un toque de originalidad que se ha visto poco en sincro. Más que hacer elementos rectos, vamos acompañando su música”, añade Ramírez, que lleva ya 13 años en la selección.“El disco en sí es muy rompedor. Y cambia muchas reglas del juego dentro de la música. Y nosotras nos sentimos identificadas con este carácter de aportar cosas nuevas en nuestro campo. Tiene mucha fuerza y delicadeza a la vez. Es como una canción de contrastes”, reflexiona Fuentes.La coreografía pretende escribir con el cuerpo la letra de
Rosalía y transmitir con los movimientos las emociones. Hay saltos acrobáticos, un solo muy sentido de Iris Tió, transiciones originales y la sensación de que la pieza es redonda, expresiva. “Creo que estamos a la altura de la canción”, resuelve Fuentes.Pero el equipo de sincro también tiene un deseo, que es conocer a
Rosalía, y que ella contemple esta coreografía. Y lo va a intentar el día 15 abril en el concierto que ofrece en el Palau Sant Jordi. “Cuando anunció el tour todas quisimos ir. La semana antes de que salieran las entradas a la venta, planificamos quién tendría el móvil. Trajimos todos los ordenadores, tablets y móviles. Todas dentro a la espera del que entrara primero y que comprara todo lo que pudiera. Dennis (ha tenido una lesión de espalda y está incorporándose poco a poco) se encargó. ¡Estamos dentro! Al final, iremos”, afirma Fuentes, que además tiene claro que “estaremos en primera fila y después que sepa
Rosalía que vamos a asaltar su camerino. Queremos que conozca esta coreografía, le encantará seguro. Y si no podemos, pues al menos lo intentamos, y la hemos hecho de todo corazón”.La innovación del equipo de Fuentes –cuyo reto es superar a China y que
Rusia no le atrape– forma parte del plan de la seleccionadora para este 2026. “He introducido elementos de mucho riesgo. Que pueden salir mal o pueden salir bien... estoy dispuesta a que salgan mal para descubrir si también vale la pena ir por allá, ¿no? Así como a veces en la música también pasa. Creemos que es un año para ello, para ver si podemos hacer cosas diferentes a riesgo de obtener menos puntuaciones”, remarcó quien sigue de gira con su libro Mentalidad, propósito, pasión donde explica cómo aprendió a liderar tras sus años de nadadora (cuatro medallas olímpicas) y su experiencia vital en Estados Unidos con el equipo de sincro.“A veces, cuanto más miedo tienes, debes apostar aún más fuerte”, proclama y cita a la saltadora de pértiga Yelena Isinbáyeva. Algo “kamikaze”. O algo Andrea.“¿Y si un día hacemos una interpretación con
Rosalía cantando en una piscina? Eso es soñar grande, ¿por qué no?”.