La versión yeyé del Barça –ocho jugadores menores de 25 años en la alineación titular– trasladó al más joven de todos,
Lamine Yamal, la máxima responsabilidad en el derbi.
Lamine Yamal, que apenas hace unos meses tiene permiso de conducir, dirigió al equipo en un partido sinuoso, sin aparentes curvas en el primer tiempo y de gran tensión en el segundo.Después del derechazo de
Pol Lozano, el
Espanyol se afanó tanto en empatar como el Barça en achicar agua. El aroma a un mini tamudazo presidió el segundo tiempo, hasta el encuentro del gigantesco
Dmitrovic con el etéreo Lamine, que no se arrugó en la pelota dividida.
Dmitrovic no impuso su corpachón, despejó mal y el balón impactó en las piernas del extremo. Ya se sabe que los genios tienen estrella: la pelota salió directa a la portería entre los pies de Lamine, sin nadie alrededor, perfecta para el gol y para un fotón de portada.También se sabe que a los fenómenos del fútbol casi nada se les pasa por alto. Antes de dejar la pelota en la red,
Lamine Yamal extendió los dos brazos en una imagen triunfal, radiante de alegría, de gran contenido simbólico. El partido estaba hecho y la Liga, también.Lamine es un jugador para todas las épocas, pero de nuevo se eleva a final de temporadaEl gol liberó de ansiedad y viejos fantasmas al Barça. Nueve puntos de diferencia son una barbaridad, cuando sólo faltan 21 por disputar. Imposible sospechar del líder, en cualquier caso. Desde su derrota en el Bernabéu hace cinco meses, el Barça ha ganado 19 de los 21 partidos que se han jugado, con dos derrotas en el camino. Es el contundente porcentaje de victorias de un gran equipo, sometido en los últimos años a las extremas dificultades económicas del club y a los problemas que suponen tres años de itinerancia.En este capítulo adquiere más valor representativo la imagen triunfal de Lamine. Fue en el Camp Nou.Lamine es un jugador para todas las épocas del año, pero de nuevo se ha elevado sobre los demás en el final de la temporada, como ocurrió hace un año. Cómo olvidar aquellas eliminatorias con el
Borussia Dortmund y el
Inter de Milán, donde su coraje se situó a la altura de sus extraordinarias habilidades. Impresionó el liderazgo a los 17 años. Vuelve a reproducirlo ahora, en el momento más crítico de la temporada.
Lamine Yamal se dispone a superar a
Pere Milla y UrkoMané EspinosaCinco días atrás, frente al
Atlético de Madrid, en las peores condiciones posibles, con el Barça frustrado por la expulsión de Cubarsí y el inmediato gol de Julián Alvárez, Lamine lideró la épica carga del equipo en el segundo tiempo. Esa segunda parte manifestó todo lo que el fútbol contiene de poesía y drama.El derbi tuvo esa clase de matices, pero con menor intensidad. Ferran marcó dos goles en el primer tiempo, el segundo después de embocar con elegancia un maravilloso pase de Lamine, y el barcelonismo entendió que el partido venía tranquilo. El
Espanyol lo entendió de otra manera. Apretó y cambió la defensa zonal a las marcas individuales por todo el campo. Recordó al Newcastle que tanto apuró al Barça en la primera parte. Marcó
Pol Lozano, enchufado como ninguno en el encuentro, que giró radicalmente a favor del
Espanyol.El cambio de paisaje aportó una considerable tensión al partido. A Roberto Fernández le faltó un par de centímetros para lograr el empate, instante previo al tercer gol de Lamine, el único jugador del Barça, junto a los dos Garcia, Joan y Eric, que disputó todos los minutos del derbi y la ida contra el Atlético, señal definitiva de lo que significa para Flick, el Barça y el fútbol.