Seguro que te los cruzas a menudo en la ciudad. Son nuevos vecinos, nuevos barceloneses y a la vez habitantes globales, nómadas nacidos en otros rincones del planeta.Te los cruzas cuando llevan a sus hijos a un colegio para que reciban la educación cosmopolita y multilingüe que caracteriza a su familia. Te los cruzas cuando van al trabajo en una multinacional o la empresa que ellos mismos —y ellas mismas— han fundado. Te los cruzas en eventos culturales que solo una gran capital europea puede ofrecer en cantidad y variedad. Te los cruzas porque han elegido
Barcelona para vivir. Y para trabajar. Porque en esa decisión equilibran ambas necesidades vitales: vida profesional y vida personal. ¿No son, al fin y al cabo, vasos comunicantes?RosellóSavillsSon los ejecutivos nómadas. Una clase particular de barcelonés cuyo perfil estudia a fondo la inmobiliaria
Savills en su estudio
Savills Executive Nomads Index 2025. Suelen ser profesionales senior con trayectorias consolidadas, directivos en la parte alta del staff, empresarios de compañías internacionales con sede catalana. Sí, suelen venir con sus familias y de ahí que busquen “ciudades complejas, completas y con buenos servicios, donde puedan combinar trabajo, vida familiar y ocio cultural en un entorno seguro y estimulante, con calidad de servicios educativos, sanitarios, de transporte y conectividad global. Con entornos urbanos equilibrados, espacios verdes, la posibilidad de desplazarse a pie o en buenas redes de transporte público”, explica
Savills.Qué tipo de ciudad buscan los ejecutivos nómadasBuscan una ciudad con ese balance tan difícil de encontrar entre estilo de vida, personalidad propia, mentalidad abierta, población acogedora, amabilidad climática, dotación de infraestructuras, vibración cultural, creatividad culinaria, dinamismo económico. Espacios naturales emblemáticos ahí al lado. La playa y el Mediterráneo integrados como un barrio más. En otras palabras,
Barcelona.Los ejecutivos nómadas suelen ser profesionales senior con trayectorias consolidadas, directivos en la parte alta del 'staff' o empresarios de compañías internacionales con sede catalanaO mejor dicho, Barcelonas, porque es una ciudad de ciudades con un carácter que se ha convertido en marca. Una metrópolis de barrios, cada uno con su personalidad propia dentro de la personalidad compartida. De hábitats diferentes para cumplir las diferentes expectativas de los ejecutivos nómadas: “Desde enclaves históricos a zonas tecnológicas, pasando por áreas residenciales o entornos urbanos sofisticados”, apuntan los expertos de
Savills.Órganos vitales del cuerpo barcelonés. El Eixample y su personalidad arquitectónica, su vida cultural y su centralidad; Gràcia con su autenticidad y su vida barrial; Poblenou y el distrito 22@ por su vínculo con la tecnología, la innovación y la proximidad al mar; Sarrià-Sant Gervasi por su calidad de vida familiar y sus colegios internacionales; Pedralbes, su exclusividad y esa amplitud residencial; Turó Park con su combinación de parque urbano, gastronomía y servicios premium.Comte UrgellSavillsEsto es lo que son del portal hacia fuera. Del portal adentro, ofrecen esa misma diversidad en tipologías de viviendas, desde apenas 50 metros cuadrados para ejecutivos individuales a más de 500 para familias numerosas o usos empresariales. Y, de nuevo, la calidad de vida como prioridad: luz natural abundante, distribuciones modernas, espacios exteriores, habitaciones amplias para transformarlas en despachos o incluso en oficinas.
Barcelona, un imán para profesionales internacionalesEsa diversidad de oferta residencial, carisma urbano y utilidad práctica explica que el conjunto,
Barcelona, sea más que la suma de sus partes. La ciudad se consolida como imán para atraer profesionales internacionales de alto nivel. Como acredita el
Savills Executive Nomad Index 2025,
Barcelona se sitúa en el top 5 europeo por las cualidades descritas y otra fundamental: “Unos precios de vivienda prime más equilibrados que en otros destinos comparables”. Relación calidad/precio, algo en lo que son expertos, por su profesión, los directivos.
Barcelona es una ciudad de acogida, desde siempre. Pero en el caso de los ejecutivos nómadas hablamos de unos vecinos que contribuyen particularmente al bienestar ciudadano. A diferencia de los nómadas digitales —jóvenes de paso, arrendatarios—, los ejecutivos nómadas aspiran al segmento residencial de gama media alta y alta.Según el
Savills Executive Nomad Index 2025, el 59% de los compradores extranjeros en
Barcelona son residentes, lo que desmonta la imagen del inversor que entra y sale del mercado sin arraigoVienen a establecerse, y de paso a desmentir algunos clichés como el de la especulación inmobiliaria. “Según nuestro análisis —detalla Pablo Balea, Head of Residential
Barcelona en
Savills—, el 59% de los compradores extranjeros en
Barcelona son residentes, lo que desmonta la imagen del inversor transaccional que entra y sale del mercado sin arraigo. Son perfiles que se integran, que buscan colegios, vida urbana y estabilidad laboral, que consumen en la ciudad de manera cotidiana”.Otro mito cazado: no acaparan. “La mayor parte de la demanda sigue siendo interna y se concentra en tickets por debajo del millón de euros”, aclara. Incluso en las viviendas de más de un millón de euros —es decir, lejos de la demanda media—, “el cliente internacional representa aproximadamente el 28% del total, un porcentaje relevante pero lejos de esa imagen errónea de que domina el mercado”. Complementa, pero no desplaza.MuntanerSavillsSegún Balea, ese tipo de comprador aporta un elemento que se rifan las principales ciudades europeas. “La resiliencia. Al depender menos de los vaivenes políticos y económicos locales, contribuyen a estabilizar un mercado caracterizado por una oferta muy limitada. En lugar de tensionarlo, aportan continuidad, diversificación de la demanda y un flujo constante incluso en momentos de incertidumbre”.Obvio, con ese perfil profesional también aportan a la ciudad el recurso más valioso por su efecto motor en la economía: capital humano altamente cualificado. Talento propio. Y demanda de talento en sus empresas. “Es lo que convierte a
Barcelona en un polo tecnológico, sanitario, científico y empresarial de primer orden. Por tanto, lejos de ser un problema, el comprador internacional es una pieza más, y una pieza positiva, del dinamismo residencial de la ciudad”, concluye Balea.