La muerte es aún un tabú en nuestra sociedad. Parece ser que el hecho más innegable desde un punto de vista biológico se resiste aún a día de hoy a normalizarse en nuestras conversaciones diarias. Muchas veces, este tabú impide una evolución necesaria y positiva del proceso de duelo. Y en numerosas ocasiones este proceso se convierte en una larga condena cuando no se tiene a nadie alrededor que pueda escuchar y acompañar en el dolor.“La sociedad quiere que todo vaya deprisa y que pasemos el duelo rápido y sin quejarnos”. Las personas mayores sufren aún más este proceso, principalmente por la falta de una red cercana de apoyo y de herramientas para afrontarlo. Desde hace unos meses, la
Fundació La Caixa impulsa charlas para tratar el problema del duelo en las personas mayores, con la intención de generar espacios comunitarios para compartir experiencias e inquietudes entre quienes sufren la soledad durante el proceso de duelo.Me hicieron escribir el nombre de la persona que perdí y al escribirlo sentí que me quitaban un tapón, y empecé a llorar”
Flora Solé75 añosFlora Solé y
Neus Ballabriga, de 75 y 88 años respectivamente, son dos de las personas que han asistido a una de las charlas realizada en el espacio de la fundación, situado en el barrio de
Gràcia, en
Barcelona. “Me hicieron escribir el nombre de la persona que perdí y al escribirlo sentí que me quitaban un tapón, y empecé a llorar”. Cuando le preguntaron a Solé si quería participar, no lo dudó ni un momento: “antes no había psicólogos, solo nos dábamos apoyo entre las madres”.Solé perdió hace veinte años a su primera hija,
Esther, debido a un cáncer, a los 21 años.
David, su otro hijo, nació con complicaciones renales que ya le obligaban a pasar temporadas enteras ingresado en el hospital desde muy pequeño. “Mi hijo era muy punky”, afirma. “Todo el mundo le conocía en la planta del hospital y decían que era un filósofo por la manera en que hablaba”. “En sus últimos días decidió que quería morir con nosotros en casa”. La gente mayor tiende a pensar que ya ha vivido un ciclo vital y que ya no les queda nada más por hacer”Elena AnguloPsicóloga clínica del Hospital Clínic de BarcelonaPara
Elena Angulo, psicóloga clínica del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="65734" data-entity-type="organization">Hospital Clínic de
Barcelona en el programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, la importancia recae en “normalizar el duelo, entenderlo y afrontarlo”. “La gente mayor tiende a pensar que ya ha vivido un ciclo vital y que ya no les queda nada más por hacer”, describe Angulo. “Más aún si han ido acumulando diferentes experiencias de pérdidas a lo largo de su vida”, añade. Es el caso también de
Neus Ballabriga. Ella perdió a su hija, Lídia, y, al cabo de poco tiempo, murió su marido. “Cuando murió mi hija, compré dos nichos porque pensé que en dos años yo ya estaría muerta”, afirma. “En aquel entonces solo me quedó seguir adelante para alimentar a mis otros dos hijos, Lluís y Lionel”. El trabajo constante y la necesidad de sacar adelante sola a su familia le obligaron a seguir adelante, sin poder detenerse a pensar demasiado. “En mi vida he hecho de tripas corazón”, afirma.Un duelo “bien llevado” pasa por aceptar la pérdida, transformar el dolor y evitar el aislamientoAngulo destaca que un duelo bien llevado es aquel que parte de la aceptación de la pérdida. “Es normal pasar por fases de negación o llegar a sentirse culpable; lo bueno es poder avanzar, no quedarse encallado y, sobre todo, no aislarse”. De hecho, según Angulo, la rutina de una persona que pasa por una situación de duelo puede sufrir alteraciones habitualmente, pero “tenemos que estar atentos a posibles cambios drásticos de la rutina, ya que puede ser una evidencia de que no se está resolviendo bien el duelo”. Además, alerta de que hay ciertos factores de riesgo que impiden tener un buen proceso de duelo y que, mayoritariamente, afectan a la gente mayor.Lee tambiénLa manca de una red de apoyo, una situación socioeconómica complicada o no haber tratado algún tipo de trastorno anterior, entre los principales factores de riesgo en el proceso de dueloEntre estos, Angulo señala la falta de una red de apoyo cercana, padecer problemas económicos o algún tipo de trastorno no tratado o no acompañado de manera correcta, como algunos de los principales factores de riesgo en un proceso de duelo. Además, existe una clara diferencia de género que hace que las mujeres sufran más soledad. “Las mujeres son más cuidadoras que los hombres y, además, como viven más años, es más probable que pasen por un proceso de duelo”.Por otra parte, la sociedad ha tardado mucho en normalizar el tratamiento psicológico. “A lo mejor hemos sufrido tontamente”, describe Ballabriga con un tono irónico. “Con el tiempo hemos conseguido tirar adelante, pero ahora creo que es mejor que te acompañe una psicóloga”.Aun así, cada persona encuentra su mecanismo para seguir adelante. Ballabriga ha recuperado su profesión de maestra, ejerciendo durante meses como profesora de catalán en el casal de abuelos del barrio. “Para llenar el tiempo, hago cosas para ayudar a los demás”, describe. “Ellos también lo habrían hecho”, añade recordando a sus familiares. A pesar de los tabúes, muchas veces la vida después de la muerte continúa, o tiene que continuar. “¿Sabes lo que nos queda también?”, pregunta Solé. “La alegría de haberlos tenido toda la vida y haberlos acompañado hasta su muerte”.