La aterradora experiencia de
Gisèle Pelicot, la mujer drogada por su marido y violada en su propia casa por decenas de hombres durante años, ha cambiado muchas cosas en Francia, también la sensibilidad de los legisladores. En este contexto de mayor toma de conciencia, el Parlamento francés dará pronto luz verde definitiva a una proposición de ley que eliminará de manera explícita en el código civil el llamado “débito (o deber) conyugal”, la supuesta obligación entre los esposos de mantener relaciones sexuales.El débito conyugal no figura en la actual legislación, pero ha planeado en el razonamiento de los jueces como herencia de la moral católica tradicional y del derecho canónico, así como de la propia jurisprudencia del
Tribunal de Casación (equivalente al Supremo español). Según esta doctrina, la negativa de uno de los cónyuges a mantener relaciones sexuales podía ser causa de divorcio, algo por lo que Francia fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Durante años, el
Tribunal de Casación estimó que el matrimonio era “una comunidad de vida” que comportaba necesariamente “una comunidad de lecho”.La jurisprudencia francesa tenía un sesgo machista y fue ya condenada por el TEDH de EstrasburgoSegún los promotores del cambio legal, el débito conyugal “constituye una negación de los derechos y libertades que fundamentan la dignidad de cada ser humano”. En la introducción de la proposición de ley se constata que “suelen ser las mujeres las principales víctimas de jurisprudencia única”, y se aportan datos como una encuesta en la que el 57% de las mujeres preguntadas reconocieron haber tenido relaciones sexuales a desgana, mientras que solo el 24% de los hombres lo admitieron. Los legisladores creen que la jurisprudencia sobre el débito conyugal “se inscribe en una concepción históricamente desequilibrada del matrimonio, en la que la sexualidad femenina está subordinada a las expectativas masculinas”. Esta concepción “participa de la persistencia de la cultura de la violación que impregna las representaciones sociales”.Si el cambio en el código penal tiene como principal objetivo las causas de divorcio, también se espera que influya en reforzar la cultura del consentimiento y en evitar comportamientos que derivan en abusos y violaciones, a pesar de que la ley ya tipifica, desde abril del 2006, la violación dentro del matrimonio.El voto en el Senado el jueves tuvo una sorpresa: 120 miembros de
Los Republicanos (derecha gaullista) se abstuvieronLa iniciativa legislativa, con apoyo de todos los partidos, fue aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional en enero pasado. El voto en el Senado tuvo lugar el jueves pasado y hubo una sorpresa inesperada: 120 miembros de
Los Republicanos (derecha gaullista) se abstuvieron. Estos parlamentarios conservadores quisieron introducir un pequeño cambio semántico. En lugar de “relaciones sexuales”, preferían el término “relaciones íntimas”.“El respeto entre los esposos, especialmente en materia de consentimiento, es mucho más amplio que el simple consentimiento del acto sexual”, sostuvo el senador Jean-Baptiste Blanc. La también senadora republicana Muriel Jourda, presidenta de la comisión de leyes, subrayó que “el código civil no tiene una virtud pedagógica” y no debe ser redactado “como un tratado de planificación familiar”. La senadora ecologista Mélanie Vogel acusó a sus colegas conservadores, con sus reticencias lingüísticas, de táctica dilatoria, y les instó a dejarse de tonterías y a “llamar gato a un gato”.Dado que los textos aprobados por ambas cámaras no son exactos, entrará en acción la comisión mixta paritaria para lograr un compromiso. Se demorará pues el cambio en el código civil, pero no hay duda de que saldrá adelante.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)