“Es una historia que me supera. Casi tenemos la misma edad,
Cuba y yo”, señala
Alina Fernández (
La Habana, 1956) sobre el país del que huyó en 1993, hace media vida. De niña recuerda ver en televisión a
Fidel Castro —no supo que era su padre hasta los 10 años— en lugar de dibujos animados. Mientras Fernández vivía en
Cuba, el líder la vigilaba de lejos. En los años ochenta, Fernández trabajó como modelo de pasarela en la casa de moda La Maison, prácticamente hasta los fusilamientos militares de 1989, el momento en que se planteó huir. Atiende la llamada telefónica desde la casa de su hija en
Texas.La historia de Alina es la de una población en tránsito. Desde el 2000 vive en
Miami, la ciudad donde residen más de un millón de exiliados cubanos. Según aportó el demógrafo
Juan Carlos Albizu-Campos a The
New York Times, se estima que 2.750.000 personas han emigrado desde el 2020 de
Cuba, que vive el peor momento económico desde 1959, con un tercio de la población por debajo del umbral de pobreza. Ser 'La hija rebelde de
Fidel Castro' pesa como una lápida”Alina FernándezActivistaLa hija de la revolución, estrenado esta semana en el
Miami Film Festival, entrelaza la historia de
Cuba con la vida de Fernández, protagonista del documental. Su historia también será contada en una próxima película que contará con
James Franco en el papel de Castro. Sin embargo, la activista siente que ya no tiene nada más que decir sobre Castro, la huida o el exilio: “No me queda nada por dentro”, comenta. Al mismo tiempo, Fernández reconoce que el exilio le ha conllevado “una gran aventura por poder tener un poco de libertad de expresión, porque en
Cuba hay temor todos los días”, transmite. “El miedo es algo que el cubano lleva ya en el ADN”.
Alina Fernández lidera una protesta contra el régimen de su padre durante el 50.º aniversario de las Naciones Unidas en 1995 Brooks Kraft/Getty¿Está
Cuba volviendo a una etapa aún peor que el periodo especial?Sucedió el periodo especial porque éramos subsidiados por la
Unión Soviética en un 100%, prácticamente. Cuando se fue el apoyo exterior, el país, que siempre ha sido un agujero económico, se destapó de una manera muy parecida a la situación de hoy: sin luz, sin escuelas, sin transporte público y con los hospitales en una situación espantosa.Actualmente se habla de
Cuba en todos los diarios. ¿Cómo lee las noticias?Con la sensación de que lo que ha logrado este Gobierno es que los cubanos de a pie son quienes están sufriendo, pues sueñan, piden y rezan por una intervención de los americanos. Es un enrocamiento que ha demostrado de sobra no mejorar la vida de la gente, sino todo lo contrario.“Volver a la
Cuba republicana demorará bastante tiempo, pero se puede hacer” La hija de la revolución¿Cómo era su vida antes del período especial?Aunque era bajo el régimen de Fidel, en cierto modo era otra
Cuba. Cuando nació mi hija en 1977, tampoco había agua ni comida, eso se lo puedo asegurar. De pronto, se empezó a tener acuerdos e intercambios con países socialistas. Y empezaron a surgir en las bodegas unas latas de cosas búlgaras, col rellena o arroz relleno. Podías encontrar un poco de leche de vez en cuando. Hubo un periodo de mejoría desde 1980 hasta 1989, cuando se cayó el campo socialista, y ahora volvemos otra vez a lo mismo.¿Hay una
Cuba a la que volvería?No, no, no. Yo siempre pensé que eso era un disparate totalitario y sigo pensando igual. Cualquiera hubiera dicho que, una vez desaparecida la fi gura de
Fidel Castro, desaparecía su totalitarismo personal. No fue así.
La Habana vista en un fotograma del documental 'La hija de la revolución'La hija de la revolución¿Hay alguna comparación entre Fidel como líder y Donald Trump?No puedo pensar en eso. Esperemos que no, esperemos que no.¿Qué país tiene en mente los mejores intereses para
Cuba?Los mejores intereses de
Cuba los tienen los cubanos y, aunque la mitad de esa población está en el exterior, es una comunidad que ha sido muy próspera. Todos queremos reconstruir de alguna manera, el que pueda con más y el que pueda con menos.
Alina Fernández vive en
Miami desde el 2000, hogar de más de un millón de cubanos exiliados La hija de la revolución¿La visión que tiene usted es volver a la
Cuba republicana de los cincuenta?No veo por qué no.
Cuba era uno de los países económicamente más prósperos de Latinoamérica y en el año 1959 ese convirtió en un punto de peregrinación para artistas del mundo entero; tenía una sociedad superavanzada. Volver a eso demorará bastante tiempo, pero con recursos, buena voluntad y experiencia se puede hacer.¿Qué imagen tiene su hija de
Cuba?Su experiencia es distinta; igual que lo será la de alguien que nace en este momento sin luz. Los niños se las arreglan para ser felices, y ella fue feliz en
Cuba, salió a los 16 años. Lo que recuerda es a su abuela, su casa. No vivió lo que viví yo.
Alina Fernández en el rodaje del documental La hija de la revolución¿Y la de su nieta?En Estados Unidos la vida es tan trepidante, además que te pasas la mitad del día en una carretera de un lado para otro; creo que no se habla mucho del tema de
Cuba. La niña habla perfecto español y es una cubanita, pero el hecho de que no vivan en
Miami hace que el envenenamiento sea más ligero.¿Cómo le afecta la política en EE.UU.?Desde que tuve un ataque anti-Bush hace muchos años, no pierdo el sueño por nada de lo que esté pasando, porque sé que al final es transitorio. Antes había un equilibrio, pero ahora la retórica está a fuego vivo. No es agradable. Hay unos extremismos penosos, pero pasarán.¿Se siente representada por el título de su autobiografía. Memorias de la hija rebelde de
Fidel Castro (1997)?Ese título nobiliario me lo otorgó la editorial sin consultarme. Casi lloré cuando llegué a Barcelona a hacer la promoción y vi la portada del libro. Es como una lápida, de la cual me he tenido que defender siempre. La prensa me dice: es que usted se autodenominó la hija rebelde. No es cierto.Ahora es ‘la hija de la revolución’.Bueno, ya soy la abuela de la revolución. Asistí en la producción del documental, pero no es que sea productora ejecutiva.¿Cómo le gustaría que la llamaran?A mí me da exactamente igual. El ego lo enterré hace años y además tengo el pellejo duro. Mi misión es hablar de
Cuba.