Julio HurtadoMadrid 12/04/2026 06:00 Actualizado a 12/04/2026 08:38 Al cumplir los 65 y después de 40 años de carrera,
Ana Torroja se preguntó si su tiempo se había acabado en lo profesional. Pero no solo decidió que no, que el show debía continuar, sino que se lanzó a “renacer” con un disco en el que por primera vez firma todas las canciones.A la que fue vocalista de
Mecano durante la década en la que el grupo se mantuvo unido (1982-1992), le sorprende que en tan corto periodo pasaran tantas cosas, pero no siente nostalgia, así que no se plantea un reencuentro, al menos no en este momento, cuando ya tiene en marcha su propia gira, que llegará a
Catalunya (
Barcelona,
Cambrils y
Cap Roig) en verano. “Fueron años muy intensos, pero sí, duró lo que duró”, recuerda al hablar de tantas canciones que marcaron una época y han ido pasando de generaciones, como comprueba en sus conciertos.La cantante se siente feliz con su vida y su carrera en solitario y ve muy improbable el regreso de
Mecano“Como no hubo despedida, yo creo que la gente se ha quedado con esa cosita y no ha hecho el duelo. Pero veo muy improbable un regreso, y en todo caso esta vez lo decidiría yo”, añade tras comentar los temas de Se ha acabado el show , un título, por supuesto, irónico. Su séptimo trabajo como solista, en el que por fin “la marioneta ya se mueve sin hilos”, como dice en La maleta, uno de los singles.“Me cortaron los hilos que me unían a
Mecano y tuve que pasar página forzosamente, tomar la decisión de hacer una carrera en solitario, buscar mi identidad y empezar a caminar sola desde cero”, argumenta.“He ido de menos a más. En el primer disco no escribí ninguna canción, no me sentía segura. Y luego en el segundo ya escribí alguna y cada vez más hasta este, que, es curioso, ha surgido de no querer, de sentir que qué iba a contar que no hubiera contado ya. Y de una duda existencial, que no soy la única que la tiene, de si se habría acabado ya mi momento o no”, reflexiona.Y, en efecto, en sus letras resuena su larga travesía emocional, como en Rosa del desierto , donde se muestra “tan frágil por fuera” y “tan fuerte por dentro” y concluye: “Me quiero así”, tal como las “capas del tiempo” la han ido configurando. “Estoy muy feliz, de verdad, con muchas ganas de lo que venga”.Y por eso no le importa desnudar sus sentimientos: “Tengo cosas que no son bonitas”, admite en la balada A veces , donde refleja la contradictoria noria del amor y de la vida: “Es que, además, es una lucha existencial entre las dos Anas, la personal, que últimamente reclamaba mucho espacio, y la artista, que se entrega al cien por cien a su trabajo. Por eso dudé”.Decidida a continuar, poco a poco fueron apareciendo “otras cosas que tenía dentro y que no había contado nunca”, analiza sobre el proceso creativo, en el que la han ayudado sus colaboradores y amigos, que son, dice, su familia en México, donde vive desde hace diez años: “Me di cuenta de que la única forma de hacer este disco era escribiéndolo yo, porque quién mejor que uno para contar lo que siente, lo que ha vivido o lo que tiene enquistado”, cuenta la artista.Ahora cuida mucho su sello personal, su voz, que ella ve como su instrumento y por el que temió al final de la última gira con
Mecano: “Lo pasé mal. Me afectó tanto, no sólo vocalmente, sino mentalmente, que no sabía si podría volver a cantar. Y me fui a vivir a Nueva York dos años y me olvidé de la música. Quería reencontrarme conmigo misma y a veces de pronto me venían los demonios, y entonces tenía que reajustar todo”.Fue un tiempo de silencio tras el que regresó a los escenarios una vez aprendido que “la personalidad de una voz es difícil que cambie” con los años. “Puedes madurar y eso es lo que ha pasado. A mí me gusta más ahora que antes, porque tengo otros matices y puedo jugar más con ella que cuando empecé”.Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid