* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia Somos un pueblo de tradiciones mayúsculas y continuadas, porque acabamos de celebrar una y ya nos disponemos a acoger otra. Así sucede el domingo siguiente al Domingo de Resurrección (Pascua); este se conoce como el Domingo de Pasqüetes, también denominado popularmente el
Domingo de Quasimodo. Y, como no podría ser de otra manera, es motivo de celebración, pues viene a ser una continuación de los días de Pascua en los que es costumbre ir a la montaña a comer “la mona”. Así, este domingo la celebración de esta fiesta se centra en festejos similares, como salir al campo para disfrutar de los alicientes que ofrece la primavera, que empieza a vestir de verde los sarmientos de las viñas y es la causante de una floración que engalana el paisaje, convirtiéndolo en una amalgama de tonalidades y olores, a cuál más cautivador. Cada pueblo tiene sus costumbres, que se enmarcan dentro de un variado abanico de tradiciones. Así, se celebran bailes y se recurre a todo aquello orientado a realzar la espectacularidad de la fiesta. Sin embargo, no hemos de olvidarnos del aspecto religioso, pues esta festividad -al menos antes- se aprovechaba para llevar la comunión a los enfermos y a las mujeres que esperaban o ya habían dado a luz. En el lenguaje eclesiástico, esto se conocía como el “Combregar General”. Esta festividad se aprovechaba para llevar la comunión a los enfermos y a las mujeres que esperaban o que ya habían dado a luzLos vecinos de mi pueblo, Vilanova i la Geltrú, lo celebraron durante muchos años y un servidor acudía allí como componente de la banda de música de
Sitges. A las ocho en punto de la mañana, se abrían las puertas de la iglesia de
Sant Antoni Abad y salía el sacerdote custodiando las sagradas formas. Era el momento en que la banda interpretaba el Himno Eucarístico y el cortejo se ponía en marcha. Se daba la casualidad de que los organizadores, o cabezas visibles, junto con el sacerdote, eran el Dr. Isidre Magriñà Sanromà -hermano del prestigioso bailarín y coreógrafo del
Gran Teatre del Liceu, Joan Magriñà Sanromà- y el
Josep Antoni Serra Alsina. En cuanto a Serra Alsina, era jefe de protocolo del Ayuntamiento vilanovés y un popular locutor de
Radio Vilanova. Había creado y dado voz a “Lalo”, un personaje que representaba a un niño y que se convirtió en un símbolo muy querido a través de las ondas radiofónicas que entraban en los hogares de la población. El embrión de su programa -más allá de su enfoque anecdótico, al que tan bien se adaptaba el popular personaje- tenía como misión recaudar fondos para sufragar las necesidades del Hospital de Sant Antoni y otras causas benéficas con las que el polifacético locutor se sentía identificado. Aquella imagen tan matutina del “Combregar General” por las calles de Vilanova i la Geltrú confería un carácter especial a este domingo. Pocos, además de los músicos, eran los acompañantes de aquel cortejo que llevaban un cirio; una estampa que bien podría inspirar una película costumbrista, entre un madrugar poco frecuente, con unas escenas muy singulares y, por lo tanto, muy cinematográfico. Aquella imagen tan matutina del 'Combregar General' por las calles de Vilanova i la Geltrú confería un carácter especial a este domingoCuriosamente, mientras escribo estas líneas, me ha venido a la memoria otro personaje que la radio se encargó de popularizar y que, por tanto, fue muy apreciado entre los oyentes de Tarragona. Me refiero a la figura de “Maginet Pelacanyes”, creado en los años 30 por el locutor y director de Radio Tarragona, Josep Maria Tarrasa. Tras la contienda, su popularidad resurgió con fuerza en la década de los 50, materializándose en unos “exámenes” a los que su fundador sometía permanentemente a Maginet para poner a prueba su simpática e ingeniosa capacidad de respuesta. De entre sus muchas respuestas ingenuas, recuerdo una que no se me ha olvidado. Su locuaz examinador le preguntó a su protegido: “A ver, Maginet, ¿por qué a la lengua se la conoce como materna en lugar de paterna?”. “Toma -respondió Maginet-, porque las mamás hablan mucho más que los papás”. Ni quito ni pongo: lo dijo Maginet. ■ ¿CÓMO PUEDO PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD DE LA VANGUARDIA? ¡Participa! ¿Quieres compartir tu mirada?Los interesados en participar en La Mirada del Lector pueden enviar sus escritos (con o sin material gráfico) al correo de la sección de Participación (participacion@lavanguardia.es) adjuntando sus datos.