Actualizado Domingo, 12 abril 2026 - 01:10La investigaci�n por el brutal asesinato de un ni�o de 11 a�os,
David el pasado jueves en Villanueva de la Ca�ada (
Madrid) avanza con nuevos detalles sobre el comportamiento del presunto autor, un joven peruano de 23 a�os con autismo que fue detenido tras acudir con su familia al hospital. Seg�n fuentes cercanas al caso,
Julio ese d�a estaba enfadado con su madre y camin� hasta casa de su t�a tras cometer el crimen en los ba�os del centro cultural
La Despernada. Lleg� desorientado, con la ropa manchada de sangre. En ese momento, en el municipio ya se conoc�a que un menor hab�a sido apu�alado, por lo que su t�a le pregunt� directamente por lo sucedido. El joven respondi� que no sab�a nada y a�adi�: "Hay que rezar por
David".La t�a, alarmada por su estado, avis� a los padres. Estos interpretaron que podr�a estar sufriendo un brote psic�tico. Le cambiaron de ropa y lo trasladaron al
Hospital Rey Juan Carlos. El joven padece un trastorno del espectro autista en grado severo, seg�n han explicado sus progenitores, que en un primer momento creyeron que se hab�a autolesionado.Fue ya en el centro sanitario cuando los padres alertaron a la
Guardia Civil, al conocer que su hijo estaba siendo buscado como presunto autor del apu�alamiento. Desde entonces, permanece ingresado en la unidad de psiquiatr�a del hospital, bajo custodia policial, a la espera de que el juez determine su situaci�n y eval�e si es imputable penalmente.Una agresi�n extremadamente violentaLos hechos se produjeron a �ltima hora de la tarde del jueves.
David hab�a salido de su clase de ingl�s en el centro cultural del municipio. En alg�n punto del recorrido hacia los aseos, fue seguido por el presunto agresor. All�, seg�n las primeras pesquisas, el joven le asest� m�ltiples pu�aladas. Las primeras informaciones apuntan a heridas en el t�rax, cuello y espalda, aunque algunas fuentes elevan el n�mero de cuchilladas a m�s de 40.La
Guardia Civil mantiene abiertas batidas en la zona para localizar el arma del crimen. En el operativo participan perros especializados en la detecci�n de restos biol�gicos y drones, ante la hip�tesis de que el cuchillo pudiera haber sido arrojado a un tejado u ocultado en las inmediaciones.Familiares del menor asesinado durante una concentraci�n en su memoria el pasado viernes en Villanueva de la Ca�adaSERGIO GONZ�LEZVarios vecinos coinciden en que el joven era solitario, no ten�a amigos y paseaba habitualmente a su perro. Algunos padres hab�an advertido a sus hijos para que no se relacionaran con �l debido a comportamientos inquietantes: hablaba de la muerte, ense�aba un cuchillo y hab�a protagonizado alg�n altercado con otros menores.Tambi�n aseguran que recientemente realizaba dibujos "extra�os" y escond�a mensajes en una plaza del municipio, algunos de los cuales est�n siendo analizados por los investigadores. En uno de ellos pod�a leerse: "No quiero ser una carga, no quiero hacerle da�o a mis amigos y que vuelvan a gritarme as�".Seg�n varios testimonios, el joven mostraba una obsesi�n con la v�ctima. Lleg� a afirmar que el ni�o era su novio, algo que preocup� a la familia del menor, que hab�a pedido que no se acercara a �l. Tambi�n ten�a una lista con varios nombres de ni�os a los que podr�a haber atacado. Una v�ctima muy queridaDavid, de 11 a�os, era el mayor de tres hermanos. Su familia reside en Brunete, aunque hac�a vida en Villanueva de la Ca�ada. Era un ni�o muy querido en el entorno escolar y deportivo. Aficionado al ajedrez y portero en el equipo alev�n del municipio, hab�a jugado anteriormente en Brunete y actualmente formaba parte del equipo local. Este fin de semana, la Federaci�n Madrile�a de F�tbol guard� un minuto de silencio en todos los partidos en su memoria."Feliz", "sonriente" y "alegre" son algunos de los adjetivos que repiten los padres de otros ni�os que lo conoc�an. "Los ni�os est�n destrozados. Les hemos explicado lo que ha pasado como hemos podido, pero no lo entienden. Para ellos es inconcebible que se vaya un ni�o", ha contado el padre de un menor.Flores en recuerdo de
David en la puerta del centro cultural
La Despernada de La Ca�adaSERGIO G�NZALEZ