Actualizado Lunes, 13 abril 2026 - 02:13A la �pica period�stica, que nunca descansa (de ella vivimos), le gusta aludir a John Le Carr� cuando se interna en el divertido y lamentable juego de espejos del
Caso Kitchen -la presunta operaci�n de Estado para encubrir, desde el Ministerio de Interior de Jorge Fern�ndez-D�az y Rajoy, la contabilidad B del PP espiando a su tesorero, Luis B�rcenas-, pero la historia de Sergio R�os, el ex ch�fer del espiado, y sus esperp�nticos perfiles remiten m�s a la cutrez hisp�nica de un Torrente (la figura del ex comisario Villarejo es un trasunto innegable, como saben quienes le han tratado), o a la inmortal TIA de Mortadelo y Filem�n.Sin soluci�n de continuidad, R�os, que hoy declara en la causa, fue portero del puticlub Flowers, segurata de la corrupta Ciudad de la Justicia de
Esperanza Aguirre y conductor para el no menos corrupto ex vicepresidente madrile�o
Francisco Granados, antes de ser colocado como ch�fer de confianza de B�rcenas, ambos creen que para, poco despu�s, ser comprado por 2.000 euros de fondos reservados al mes para espiar a su jefe, cancerbero de las cuentas populares.�Por orden de qui�n exactamente? Se comienza a aclarar ahora en la
Audiencia Nacional, aunque la acusaci�n no sube como m�ximo responsable de Fern�ndez-D�az, al que Fiscal�a pide 15 a�os de c�rcel, y en el banquillo no se sienta la ex secretaria general del PP, Mar�a Dolores de Cospedal, cuyo nombre salpimenta todo el sumario, pero con quien no se ha conseguido demostrar conexi�n.A R�os, en fin, hasta le compraron una pistola (700 euros en Armer�a Humberto) para que se sintiera un poco Harry El Sucio, y le vendieron la moto -sostiene �l- de que el espionaje a B�rcenas era legal, antes de que la familia del ex tesorero comenzara a sospechar de �l cuando, quiz�s en el cap�tulo m�s inefable del sainete, apareci� como por ensalmo en el domicilio familiar junto a un falso sacerdote que, pistola en mano, intent� secuestrar a la mujer del ex tesorero para registrar su piso y encontrar la contabilidad secreta del partido -aunque el episodio haya sido contado hasta la saciedad, el p�rrafo anterior merece ser le�do de nuevo, es cierto-.R�os libraba ese d�a, pero familiares de B�rcenas le descubrieron cerca de la casa cuando el falso cura -como imaginado por Francisco Iba�ez- apareci� con su pistola, antes de ser reducido, considerado inimputable por estar seriamente trastornado y recluido en un psiqui�trico.A Sergio R�os, de propina, la trama le prometi� -bueno, fue Villarejo, con su proverbial estilo patibulario- que le facilitar�an la vida ama��ndole un uniforme y una plaza de polic�a nacional, y as� sucedi�, no se sabe hasta qu� punto legalmente.En 2015, despu�s de varios meses fardando en la Academia de �vila, seg�n se ha publicado, de ser �intocable� por sus v�nculos con el PP, ocup� el puesto 2.845 de los 2.905 aprobados en la promoci�n de ese a�o. Consigui� la plaza y ah� sigue hoy, aunque suspendido de empleo y sueldo por estar entre los acusados de Kitchen, que as� se denomin� la operaci�n en Interior porque entrar�an �hasta la cocina� de B�rcenas. Y R�os, de quien la investigaci�n se incaut� de nueve m�viles y decenas de documentos robados al ex tesorero, deb�a ser el fogonero principal, como emergi� en 2018, cuando en el archipi�lago de causas abiertas a Villarejo, que no s�lo extorsionaba sino que lo grababa todo -facilitando su posterior imputaci�n-, emergi� el espionaje dentro del PP post G�rtel.R�os, que en la trama era �Gitano�, o �K2�, o m�s acertadamente �Cocinero�, lo mismo hurgaba �en el estudio de pintura de la se�ora [Rosal�a Iglesias, la mujer de B�rcenas], en el mueble chungo que hab�a en el doble fondo�, en terminolog�a de Villarejo, que volcaba el contenido de dos m�viles del ex tesorero, a cambio de �2.000 pavos al mes en crudo, gastos aparte� -lleg� a llevarse 48.000-.Todo para intentar localizar la contabilidad B del PP, y cuadrar la trazabilidad de los 48 millones de euros que B�rcenas escond�a en una cuenta en Suiza. Adem�s de revelar decenas de conversaciones de los B�rcenas, R�os lleg� a pasar a los conjurados la clave de la alarma de un inmueble donde el ex tesorero guardaba informaci�n... S�lo que se equivoc� en el primer n�mero, lo que estuvo a punto de liarla muy gorda.�Y por qu� sigue siendo en 2026 R�os polic�a, como le prometi� Villarejo con su �tronco, te voy a hace poli�? Por su presunci�n de inocencia y porque, aseguran a EL MUNDO fuentes del cuerpo, se realiz� una investigaci�n interna sobre su acceso a la plaza y no se hall� nada. Cosa que cambiar�a en caso de sentencia firme.