Un cambio de era ha llegado a Hungría, con resonancias en Europa y reverberaciones en Estados Unidos y Rusia.El opositor conservador
Péter Magyar arrasó ayer en las elecciones generales en este país centroeuropeo de 9,6 millones de habitantes, con un resultado aplastante que certificó la derrota sin paliativos del primer ministro ultranacionalista, el trumpista y prorruso
Viktor Orbán, tras 16 años consecutivos en el poder.
Péter Magyar, enarbolando la bandera húngara en
Budapest tras su victoria en las elecciones en la noche del 12 de abril Janos KummerCon el 98,9% escrutado,
Tisza, el partido de Magyar, recibió el 53,1% de los votos, mientras que
Fidesz y su pequeño aliado histórico, el democristiano
KDNP, cosecharon el 38,3%.
Viktor Orbán reconoció su derrota y felicitó al ganador, antiguo correligionario suyo que hace dos años y medio optó por desafiarle. “Para nosotros, el resultado es doloroso, pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar”, dijo ante sus seguidores el mandatario magiar.“El primer ministro
Viktor Orbán acaba de llamar para felicitarnos por nuestra victoria”, escribió Magyar en redes sociales, cuando durante la tarde se había declarado “cautelosamente optimista” ante los medios de comunicación en su sede de campaña en
Budapest.La caída de OrbánCon la derrota del primer ministro ultranacionalista, Trump y Putin pierden a un aliado en EuropaEl electorado elegía un Parlamento de 199 escaños. La cifra clave a alcanzar por los dos contendientes era 133 escaños, es decir, una mayoría de dos tercios –la que tenía Orbán en la legislatura saliente–, que permite a quien la posee hacer enmiendas constitucionales sin concurso de otros partidos. Según la distribución salida de las urnas,
Tisza tendrá 138 escaños,
Fidesz-
KDNP, 55, y la formación de extrema derecha Mi Hazánk Mozgalom (Movimiento Nuestra Patria) contará con 6 asientos.Así pues,
Tisza poseerá una mayoría de dos tercios, lo cual le permitirá revertir la arquitectura institucional del sistema de democracia iliberal creado por Orbán y los suyos, un sistema de eliminación progresiva de contrapesos al poder ejecutivo, acoso a la libertad de prensa y restricción de derechos fundamentales de determinadas minorías.
Viktor Orbán, de 62 años, llevaba 16 años consecutivos en el cargo, a sumar a un primer mandato entre 1998 y 2002, un largo periodo en el que, además, fomentó un sistema de corrupción y clientelismo del que se beneficiaron familiares y amigos e, indirectamente, él mismo, como han desvelado investigaciones de medios independientes.El primer ministro,
Viktor Orbán, ante sus seguidores tras perder las elecciones en la noche del 12 de abril en
Budapest Bernadett Szabo / ReutersCuando votó a primera hora de la mañana del domingo en una guardería de
Budapest,
Péter Magyar hizo un llamamiento a los húngaros para que se movilizaran en unas elecciones que calificó de decisivas. “Estamos eligiendo entre Oriente y Occidente, entre propaganda y debate público honesto, entre corrupción e integridad en la vida pública”, declaró.Estas elecciones han sido vistas ya desde su convocatoria como la decisión más trascendental de la ciudadanía húngara desde la transición democrática de 1989-1990 que siguió a la caída del régimen comunista. Los comicios han sido observados con altísimo interés por Bruselas, Washington y Moscú, y también significativamente por Kyiv, por diferentes motivos.Llamamiento a los votantes
Péter Magyar emplazó a los húngaros a elegir en las urnas “entre corrupción e integridad en la vida pública”Para Bruselas, la marcha de Orbán supone el adiós a los continuos vetos que han atascado decisiones comunitarias de calado y el fin de los soplos de información de su diplomacia a Rusia, además del regreso de Hungría a la senda
Europeísta con
Péter Magyar. En el caso de Washington,
Donald Trump pierde a su mejor aliado en Europa, cuya victoria deseaba hasta el punto de haber enviado al vicepresidente J.D. Vance a
Budapest a pocos días de las urnas para darle apoyo. Para la Rusia de Vladímir Putin significa perder a un topo ubicado en el interior de la Unión Europea.Partidarios del partido
Tisza, de
Péter Magyar, celebrando la victoria en
Budapest en la noche del 12 de abril del 2026 FERENC ISZA / AFP)Para Ucrania, país al que Orbán convirtió en chivo expiatorio, la derrota del ultranacionalista húngaro debería llevar al levantamiento del bloqueo al préstamo de la UE por valor de 90.000 millones de euros, vital para el esfuerzo bélico y para no entrar en bancarrota.Para la propia Hungría, la perspectiva en su relación con la UE mejora muchísimo.
Péter Magyar prometió en campaña acometer reformas que permitan recibir los casi 18.000 millones de euros en fondos para Hungría que Bruselas mantiene bloqueados por erosión del Estado de derecho. En política exterior, asegura que devolverá Hungría al concierto de Europa y que reforzará el compromiso con la OTAN.
Tisza planea la independencia húngara de la energía procedente de Rusia para el 2035.Lee tambiénEstaban llamados a las urnas unos 8,1 millones de electores, de los cuales 7,6 millones son ciudadanos residentes en Hungría y en torno a 500.000 son húngaros de países vecinos, en regiones que formaban parte de Hungría hasta la Primera Guerra Mundial, a quienes Orbán ofreció la nacionalidad y el derecho de voto, pues albergan sentimientos próximos a
Fidesz. Además, unos 90.000 húngaros en el extranjero –en su mayoría, jóvenes, y generalmente simpatizantes de la oposición– se registraron para votar en embajadas y consulados.Concurrían cinco partidos. Además de
Fidesz-
KDNP,
Tisza y Mi Hazánk Mozgalom, competían también la formación de centroizquierda Coalición Democrática y el Partido Húngaro del Perro de Dos Colas, que mezcla sátira y política de protesta. Ambos se quedaron por debajo del requisito del 5% de votos.Largas colas para votar Afluencia récord a las urnas, la más alta en la historia democrática del paísLa sensación de que estos comicios en Hungría estaban revestidos de tintes históricos se advirtió en la participación récord del 77,8% registrada a las 18.30 horas, media hora antes del cierre de los colegios electorales. Se trata de la afluencia a las urnas más elevada en la época democrática del país. El récord anterior era el 70,5%, registrado en las elecciones del 2002. En
Budapest y otras ciudades se vieron ayer largas colas de votantes en algunos colegios electorales. Las reacciones al vuelco en
Budapest no se hicieron esperar. Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el resultado: “Hungría ha elegido a Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría. Un país recupera su camino europeo. La Unión se hace más fuerte… El corazón de Europa late con más fuerza esta noche en Hungría”, consideró Von der Leyen. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que había felicitado a
Péter Magyar. “Francia saluda una victoria de la participación democrática, del apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y por Hungría en Europa”, afirmó el presidente francés en sus redes sociales. En la misma línea, el canciller alemán, Friedrich Merz, aseguró que “el pueblo húngaro ha decidido” y expresó su voluntad de trabajar conjuntamente para una Europa “fuerte, segura y, sobre todo, unida”.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia