El caso de la muerte en el 2024 de un joven de 21 años en
Navarra que podría guardar relación con el consumo de nitazenos –que se ha conocido esta semana- ha puesto sobre la mesa de nuevo estos peligrosos opioides sintéticos que preocupan tanto a la ONU como a la Agencia Europea sobre Drogas (Euda). Más potentes, en muchos casos, que el fentanilo y la heroína, son los responsables por ejemplo de la muerte por sobredosis de 458 personas en el Reino Unido entre el 2023 y principios del 2025. Afortunadamente, en España, más allá del caso de
Navarra (adelantado por El País y todavía pendiente de confirmar el papel de los nitazenos en la muerte del joven, consumidor habitual de múltiples sustancias psicoactivas), estos opioides sintéticos no se han convertido –al menos hasta ahora- en un problema de salud pública.No obstante, sí se ha detectado su presencia. Concretamente, en diez ocasiones: una por año del 2022 al 2024: seis en el 2025; y el caso del joven de 21 años hecho público este 2026, explican a
La Vanguardia fuentes de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. En el mundo, hasta 28 países notificaron la identificación en el 2023 de 20 nitazenos distintos al sistema de alarma temprana de la Unodc (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), según cifras del último informe mundial de esta misma oficina.
Energy Control -proyecto de reducción de riesgos de la oenegé
Asociación Bienestar y Desarrollo- ha sido el responsable de la detección de varios de los casos identificados en España. “No tenemos evidencia de que los nitazenos estén circulando en el país dentro de los mercados de droga”, relata a este diario su director estatal,
Claudio Vidal. Lo sabrían –arguye- porque al ser una sustancia “con un potencial tan elevado de causar daño”, aparecerían las sobredosis en las calles, cosa que no ha ocurrido.Sin embargo, no bajan la guardia. “La alerta no disminuye, y es que se trata de una amenaza que puede entrar en cualquier momento y que se va acercando”. Sin ir más lejos, en Francia ya se han dado casos por intoxicación. Por no hablar de las muertes registradas en el Reino Unido, 458 entre junio del 2023 y enero del 2025. En un estudio del 2024 de Episteme Social, financiado por el Ministerio de Sanidad, ya se advierte de que “las tendencias que primero se producen en el Reino Unido posteriormente pueden reproducirse en otros países como España”.Una incautación de comprimidos con nitazenos por parte de la DEA estadounidense DEAReino Unido no es el único país del continente europeo en que se han producido muertes. Estonia y Letonia acumulan decenas. Según datos de la Euda, solo en el 2023 fallecieron 62 personas en el primero y 101 en el segundo, confirmando que estas sustancias “representan una proporción creciente de las muertes por sobredosis en estos países”; y en Noruega, 35 entre junio del 2023 y agosto del 2024.Más allá de Europa, ha habido fallecidos en Australia (17 entre el 2021 y principios del 2024), Canadá (32 desde el 2020) o Estados Unidos (320 solo en el 2023, de los que 190 se debieron a sobredosis por metonitazeno, que es 50 veces más potente que la heroína). Aunque lo pueda parecer, este último no es el opioide más fuerte dentro de la familia de los nitazenos. El protonitazeno es 100 veces más potente que la heroína; el isotonitazeno, 250; y el etonitazeno, 500.La presencia de estas sustancias no deja de aumentar. En el 2024 se notificaron al sistema de alerta temprana de la UE siete nuevos opioides sintéticos, todos nitazenos, la mayor cantidad notificada en un solo año. Además, durante el 2023, las autoridades de ocho países europeos detectaron -seguramente fruto del algún decomiso- cerca de 24.000 comprimidos que contenían nitazeno, en comparación con los 430 del 2022. Y los datos preliminares del 2024 hablan ya de 50.000 comprimidos incautados en nueve estados miembros de la UE, la mayoría (77%) en Estonia, Letonia y Lituania.En este sentido, la Unodc advierte de la tendencia en los últimos años del consumo involuntario de nitazenos, que a veces se venden como si fueran otras drogas o se agregan a terceras. Comprimidos falsificados de oxicodona que contenían metonizateno, incautados en Suecia en el 2023 Euda / Swedish Customs LaboratoryAsí, avisa que Francia e Irlanda, entre otros, han alertado sobre la aparición súbita de casos de intoxicación por nitazenos que se vendían como heroína, “lo que plantea una creciente preocupación de salud pública por su elevada potencia y el riesgo de muerte por sobredosis”. La Euda, por su parte, también advierte del aumento significativo en Europa de medicamentos falsificados que contienen opioides de nitazeno. Estos productos –señala- suelen imitar fármacos legítimos recetados, en particular la oxicodona y, en menor medida, las benzodiazepinas, como el diazepam y el alprazolam. “La apariencia aparentemente legítima de estas tabletas también podría intensificar los riesgos potenciales para la salud al contribuir a una falsa sensación de seguridad entre quienes las consumen”, razona la Euda.Comprimidos falsificados de Subutex que contienen metonitazeno decomisados en Finlandia en el 2023 Euda / Elisa Kohtamäki / Oficina Nacional de Investigación de FinlandiaAunque matiza que “generalmente” estos productos son consumidos –obviamente de manera ilegal, sin receta médica- por usuarios de opioides de alto riesgo, “existe preocupación por su potencial propagación a poblaciones más amplias sin tolerancia a estas sustancias, incluidos los jóvenes”.La Euda subraya que el panorama europeo de los opioides sigue enfrentándose a posibles cambios derivados de la evolución internacional, como la prohibición del cultivo de amapola de opio en Afganistán en el 2022, que ha reducido la producción de opio, aunque no está claro hasta qué punto podría limitar el suministro de heroína a Europa. “Cualquier posible déficit de suministro podría, en algunos países, cubrirse con nuevos opioides sintéticos y otras sustancias”, concluye. Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en
La Vanguardia desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. jfita@lavanguardia.es