El mismo fondo, con diferente mecánica. Ha arrancado el juicio contra el bautizado como “el Pelictot sueco”. Es un exlíder de los Ángeles del Infierno acusado de ofrecer a su mujer, como trofeo sexual, a al menos 120 hombres. Un caso calcado al de
Dominique Pelictot, salvo una diferencia. El ciudadano francés ofrecía a otros hombres a su esposa,
Gisèle, tras drogarla para dar rienda suelta a su depravación (presenciaba y participaba en esas violaciones y las grababa) mientras que el ciudadano sueco, de 61 años, cobraba a esos hombres por los contactos sexuales. Había montado en su apartada granja -en el municipio de
Kramfors- un lucrativo negocio de proxenetismo.Se cree que por la cama de esa mujer pasaron hasta 300 hombres, pero solo 26 han acabado sentados en el banquilloLa vista arrancó con la lectura de cargos por parte de la fiscal,
Ida Annerstedt. En la sala, además del acusado, se sientan 26 de esos presuntos compradores sexuales y violadores. Ha sido imposible llevar a juicio al resto -se estima que por la cama de esa mujer habrían pasado 300 hombres- por no reunirse pruebas suficientes contra ellos o haber prescrito, en algunos episodios, el caso.La fiscal sostiene, para los casos que sí pueden ser juzgados, que las pruebas contra esos hombres son claras. Como hacía Dominique, este “Pelictot sueco” lo anotaba también todo en una libreta o grababa sus acciones en mensajes de voz. Una especie de “agenda”, sostiene
Ida Annerstedt , en la que el marido de la víctima presumía del control sobre su esposa. “Es hora de que te la vuelvas a follar”, escribió a algunos de esos violadores, a los que captaba con anuncios en portales de contactos sexuales.La vista se celebra, a puerta cerrada, en estos juzgados de HarnosandAFPLa estructura montada por ese exlíder de los Ángeles del Infierno en la apartada granja donde residía la pareja solo se entiende, recalca la misma fiscal, por el control férreo del hombre sobre su esposa. Amenazada día y noche, controlada por un sistema de cámaras y golpeada sin piedad si no accedía a las pretensiones del hombre. Para conseguir la sumisión total el marido de la víctima se preocupaba de que nunca le faltaran drogas. También la enganchó. Se aprovechó, además, de la limitada relación de su esposa, al que tenía prácticamente encerrada en esa alejada granja, con otras personas.El hombre ofrecía “paquetes de sexo” personalizados y captaba a los clientes con anuncios en redes y por internetLa fiscal ha descrito, en la primera sesión de este juicio, esa red doméstica de proxenetismo, como “una organización meticulosamente planificada”. Durante tres largos años el acusado publicó decenas de anuncios sexuales, contactó con clientes y fijó una tabla de precios. En algunas conversaciones escritas por redes e internet se hacía pasar por su esposa.La lectura de cargos fue seguida por el acusado con la mirada al frente, sentado en la sala y sin hacer apenas gestos. Su abogada Martina Michaelsdotter Olsson, adelantó la estrategia de la defensa: va a pedir la absolución al sostener que ese hombre “jamás obligó a su esposa a hacer nada en contra de su voluntad”.“¿Quieres volvértela a follar?”, escribió el acusado a clientes que ya eran habitualesNiega, por lo tanto, todas las acusaciones. Solo admite -ahí las pruebas le delatan- haber ayudado a su esposa con la gestión de la publicidad, las reservas y el contacto con los clientes. Quiere dar a entender que era ella la que buscaba, sin presiones de nadie, esos contactos sexuales.La mujer no ha comparecido, de momento, en esa sala del tribunal de Härnösand. Sus intervenciones se han hecho por videoconferencia. Quiere preservar, afirma la abogada de la defensa, su identidad.
Gisèle Pelicot ,víctima de abusos sexuales, en un momento de la presentación de su libro en BarcelonaMiquel Gonzalez/ShootingOtra diferencia con el caso Pelicot, en el que la víctima,
Gisèle, dio la cara desde el primer día y pidió que su juicio fuera público para que todo el mundo pudiera ver la cara de los 50 hombres que la violaron cuando estaba dormida a lo largo de una década. La vista del “Pelictot sueco” se celebra a puerta cerrada.El fiscal ha pedido, por otro lado, que le sean confiscadas al acusado 500.000 coronas (46.000 euros) que es la cantidad mínima que se cree ingresó con “la venta sexual” de su esposa a otros hombres durante tres años.El acusado anotaba todas las incidencias de esos encuentros como si se tratara de un negocio convencional. Fijaba paquetes de sexo con diferentes precios, separaba a “sus clientes” entre los más habituales o esporádicos y planificaba estrategias para aumentar esa lista de hombres e incrementar, así, los beneficios.La fiscal,
Ida Annerstedt, sostiene que las pruebas contra el acusado son sólidas.APLas pruebas esgrimidas por la fiscal en el arranque de este juicio incluyen pagos a través de monederos virtuales, reservas de encuentros marcadas en calendarios y también algunas grabaciones que no dejan duda del contacto sexual y la nula capacidad de la mujer, muy drogada, para oponerse a esas violaciones.La víctima ha relatado brutales agresiones y amenazas de muerte; vivía sometida y prácticamente encerrada en una granjaLa mujer ha contado ahora que en alguna ocasión llegó a temer por su vida al recibir brutales palizas -en una ocasión le rompió varias costillas- con intentos de estrangulamiento. Asegura que su marido la tenía amenazada de muerte y le repetía que si no la obedecía en todo lo que pedía haría que se “liberara el monstruo” que llevaba dentro.Ese hombre se enfrenta a un delito de proxenetismo agravado, además de otros de violación o intento de agresión sexual, lesiones y amenazas. La fiscal apunta, en el inicio del juicio, tener suficientes pruebas -el relato de la mujer, evidencias escritas y grabadas o declaración de testigos- para mantener su acusación. Aún no ha revelado la pena que va a solicitar, pero sí ha dejado caer que solo por la instigación a la prostitución agravada, la condena puede llegar a los 10 años. Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 2000. Fue corresponsal en LLeida y Pirineos. Actualmente adscrito a la sección Sociedad. Autor del libro 'Acoso escolar' (RD Editores)