La gente ya no aprieta tanto el paso a la hora de pasar por las esquinas más conflictivas de la rambla del
Raval de
Barcelona, sobre todo las de la parte baja. Hace ya unos cuantos días que los agentes de los Mossos d’Esquadra están muy encima de los numerosos revendedores de medicamentos recetados a toxicómanos que aquí suelen apostarse para trapichear con unos cuantos ladrones que emplean estos fármacos para envalentonarse y después realizar tirones. Hasta hace muy poco por estas latitudes podías conseguir alegremente lyricas y rivotriles por un euro o dos cada una.Apenas un par de semanas atrás
La Vanguardia se hizo eco de los pesares varios restauradores de este maltrecho eje. El propio
Raval" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="79525" data-entity-type="organization">Eix Comercial del
Raval, la principal asociación de comerciantes del barrio, denunció entonces en estos párrafos que el ambiente en la zona se enrareció tanto que la mayor parte de estos negocios se encuentran en traspaso desde hace mucho tiempo, que ya muy pocos visitantes se atrevían a aventurarse por aquí y comerse una hamburguesa, que la impunidad con la que venían actuando estos revendedores de fármacos que tanto envalentonan a los ladrones estaba arruinando los negocios de la rambla del
Raval...Sí, estos trapicheos no tenían consecuencias penales. El problema es que los policías estaban atados de pies y manos desde el pasado septiembre, y que así estuvieron hasta apenas la semana pasada... Hace meses que este diario también explicó que las instrucciones de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="108815" data-entity-type="organization">Fiscalía de
Barcelona, concretamente las del fiscal delegado en
Catalunya de la Fiscalía Antidroga,
Gerardo Cavero, defendían proponer el sobreseimiento de los procedimientos instruidos por tráfico de medicamentos cuando los policías únicamente intervenían medicinas y la transacción se realizaba a pequeña escala.Con el nuevo criterio los arrestados son acusados de un delito contra la salud públicaDe ahí que estos revendedores de fármacos realizaran sus trapicheos con tanta alegría y sobre todo con tanta impunidad. Ellos se dedican principalmente al menudeo. “Pero agente, que sólo llevo unas pocas pastillas”, le indicó el jueves uno de los habituales de las esquinas más conflictivas de este rambla al policía que le sorprendió. “Precisamente porque son fármacos quedas detenido por un delito contra la salud pública”, le informó el agente en cuestión mientras le leía sus derechos y le colocaba las esposas. Después de numerosas reuniones de todas la administraciones y organismos afectados de alguna manera en este asunto, desde la semana pasada, el criterio cambió y los Mossos ya detienen a los revendedores de pastillas cuando los pillan in fraganti , en el momento del pase.Estos arrestos ya se están haciendo notar en el día a día de la rambla del
Raval, en su ambiente. De repente, estas mismas esquinas otrora tan calientes se antojan mucho más aliviadas. Uno las cruza con mucha más tranquilidad. Los comerciantes reconocen que los revendedores y los ladrones a los que surten ya no apostan con tanta desfachatez en la puerta de tus negocios, que estos días muchos de los encargados de orquestar estos trapicheos desparecieron del paseo, que las discusiones y las peleas entre los diferentes grupos por el control de estas esquinas que tan malas impresiones daban a los visitantes se redujeron una barbaridad...“Durante unos cuantos días los Mossos plantaron sus furgonetas aquí mismo –detalla un comerciante–, y la verdad es que enseguida se notó mucho”. “Ahora, estos días –señala otro–, los policías están pasando todo el rato, los Mossos y la Guardia Urbana, a cada momento, en moto, en coche, en furgoneta... Como tienen las comisarías al lado pues ya les resulta fácil. Pero al menos se dejan ver”. “A los que organizan todos estos trapicheos ya no se les está viendo tanto por aquí. Suponemos que están buscando otras calles donde liarla”. Algunos de estos cabecillas ya prefieren rondar por Hospital y Riera Baixa. Estas calles están aquí al lado.Los comerciantes se preguntan durante cuanto tiempo podrán los agentes mantener esta presiónLa mayor parte de los comerciantes consultados prefieren conservar su anonimato. Se trata en verdad de un asunto tremendamente espinoso cuyo tratamiento está desatando controversias en el barrio. No pocos entienden que las soluciones policiales no son suficiente. “El problema es que ya está aquí el buen tiempo –prosiguen estos comerciantes–, y el trabajo de la policía se multiplicará. No sabemos durante cuánto tiempo podrán mantener esta presión”. “De todas formas nosotros continuamos con el agua al cuello. El otro día cerró de manera definitiva otro negocio de la rambla, un kebab”. “Lo malo de que se den a conocer nuestros problemas es que si antes las ofertas de traspaso que nos llegaban eran escasas y malas ahora son menos y peores”.De cara a ordenar el cambio de criterio y cómo se debe trabajar esta problemática en la calle, los responsables de los Mossos de la región policial de
Barcelona están terminando de redactar un protocolo que definirá las actuaciones. La Guardia Urbana está a la espera de recibir esas pautas para unirse a la ofensiva y empezar también a detener cuando detecten las transacciones. Los arrestados son trasladados a las dependencias policiales y puestos a disposición judicial acusados de un delito de salud pública. Lo que pase después en el juzgado, es otro cantar. Es evidente que quedan en libertad, pero ya no actúan con esa flagrante impunidad que estaba consolidando sus acciones para desespero de los habitantes del barrio.Lee tambiénDivisión vecinal en torno a la sala de atención a toxicómanos BaluardLa división vecinal en torno al centro de atención a toxicómanos Baluard se agrava. Vecinos de la zona agrupados en la plataforma
Raval abandonat celebran el incremento de la presión policial, pero añaden que cualquier solución definitiva a sus problemas de convivencia ha comportar su cierre. “Estamos hartos de tener miedo a salir a la calle”. Y otra parte del tejido asociativo cree que subrayar los inconvenientes de acoger estos servicios oculta las consecuencias de la especulación inmobiliaria, la presión turística y el abandono del comercio. Según la Xarxa Veïnal del
Raval, “cerrar la Baluard no solucionaría nada, empeoraría la situación y dejaría más desprotegidas a personas vulnerables. Es un servicio de salud pública reconocido internacionalmente”.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprenderNacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de
Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en
La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.