Las entidades renuevan sus ofertas para captar clientes. En las últimas semanas se han sumado
BBVA con hasta 1.200 euros o
CaixaBank con una consola de última generación. El gancho viene con condiciones, permanencias y letra pequeña que hay que revisar antes de dar el salto.Los primeros meses del año suelen ser un momento en el que se rearma el panorama. Entre campañas que se cerraron a finales del 2025 o que caducan en el primer trimestre, “las entidades suelen aprovechar este momento para relanzarlas o ajustar sus condiciones”, explica
Cristina Casillas, especialista en banca del comparador
HelpMyCash. Asimismo, se dan objetivos de captación ambiciosos a principios de año que obligan a actuar.El argumento de fondo es captar nuevos clientes. Casillas expone que el que no entra en la dinámica “corre el riesgo de quedarse fuera” y existe cierto “efecto contagio”. “Cuando uno mueve ficha con una oferta potente, el resto suele reaccionar para no perder visibilidad ni competitividad”, expone. Los últimos meses los importes de los regalos han crecido, se apunta. El portal ha hecho un repaso de la oferta actual, donde unas 15 entidades ofrecen incentivos. Destaca
BBVA, que acaba de lanzar una promoción para nuevos clientes que da acceso a hasta 1.200 euros brutos. Hasta ocho entidades dan más de 500 euros. Otras optan por consolas, suscripciones a plataformas o entradas a conciertos.Las cifras atraen, pero “casi siempre llevan letra pequeña”. “Lo habitual es que haya condiciones de permanencia –hasta cuatro años–, requisitos de ingresos mínimos –en nómina o pensión– o exigencias adicionales, como domiciliar recibos o usar la tarjeta”, repasa Casillas. Por ejemplo, para el máximo de
BBVA hay que domiciliar nómina, recibos, usar la tarjeta y mantener un saldo de 20.000 euros un año. El
Sabadell ofrece 1.400 euros el primer año en su cuenta online, pero 1.000 euros son de un depósito al 2% que obliga a ingresar 50.000 euros para recibirlos.
Unicaja anuncia 900 euros, con nómina o pensión, recibos y saldos mínimos.
ING ofrece 400 euros, pero obliga a abrir una cuenta nómina.“El bancario es un mercado maduro. Con las promociones las entidades buscan quitarle clientes a la competencia”, expone
David Roman, profesor de marketing en
EADA. Se aplican en parte técnicas de farming, detalla, que pretenden fidelizar al cliente, hacer que se quede y le resulte más difícil saltar de entidad luego. Dentro de la fidelización, la nómina es una de las piezas más deseadas, presente en todas las promociones. Permite captar un ingreso periódico y construir una relación, el primer paso de una vinculación más fuerte. De ahí que sea uno de los requisitos, ya que la nómina es exclusiva y liga a la entidad. Lee tambiénTras captarlo, “lo introduces en un ecosistema con muchos productos, donde va a ser más difícil que se vaya”, expone. Por ejemplo, ofreciendo préstamos o seguros. El colectivo de jóvenes es uno de los ansiados, porque inician su relación con la banca y tienen más potencial de contratar productos a lo largo de su vida, argumenta Roman. Aquí se encuadra, por ejemplo, la promoción que ha lanzado
CaixaBank, que regala una consola PlayStation 5. De nuevo, hay condiciones: hay que llevar la nómina, recibos o permanecer 24 meses, entre otras.Con tanto condicionante, “las propuestas son difíciles de comparar. Sería mucho más fácil si la oferta se centrara en productos de ahorro”, critica Josep Soler, consejero ejecutivo de la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA España). Además, “la gente calcula poco lo que implica la operación, se deja llevar al ver dinero”. Otro factor es el fiscal: “Los ingresos recibidos se deben declarar, están sujetos a IRPF”, explica.Roman plantea que en los últimos años la relación con el banco se ha “despersonalizado”, por lo que no hay remordimientos al cambiarse. Para algunos las promociones son una forma de disparar el ahorro, yendo de uno a otra. ¿Conviene esa estrategia? Sí, con criterio, dice Casillas. “Bien gestionada, funciona”, cree. Hay que optar por promociones fáciles de cumplir –como las que exigen solo nómina y otros requisitos como usar la tarjeta o Bizum– y evitar permanencias largas, dice, para poder ir de una a otra.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.