Beatriz Fernández, directora de la fundación Arrels desde junio del 2024, reflexiona sobre las causas de creciente sinhogarismo y sobre cómo abordan este fenómeno las administraciones. Arrels constató el aumento de las personas que duermen al raso en su último recuento en
Barcelona, en diciembre del 2025, cuando se localizaron a cerca de 2.000 hombres y mujeres sin techo, un 43% más que en el 2023.Su predecesor,
Ferran Busquets, ya alertó hace dos años al dejar el cargo que
Barcelona corría el riesgo de evolucionar hacia una situación como la de Los Ángeles, donde malviven 75.000 ciudadanos sin hogar en el conjunto del condado.La alerta ya no es solamente para
Barcelona, evidentemente la capital ha experimentado un crecimiento brutal de personas que duermen en la calle, pero la realidad es que esta situación se producido en muchas otras localidades de
Catalunya. L’Hospitalet hace años decía que no tenía personas sin techo, y ahora sí, igual que
Badalona,
Mollet,
El Prat ... Es un incremento que se produce también en otras partes del territorio, esta es la alerta importante, y por eso surge hace unos meses el movimiento para sentar al mundo local con la Generalitat para ver qué hacemos. Hasta el momento el abordaje se ha centrado únicamente en la atención desde los servicios sociales, en proporcionar albergue temporal y comedor, en cubrir necesidades muy básicas, pero esto no es suficiente.¿A qué atribuye este importante crecimiento?A la suma de diferentes factores. A la saturación de los servicios sociales pues para conseguir una primera cita en el
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="113988" data-entity-type="organization">Servei d’Orientació i Atenció Social al Sensellarisme de
Barcelona los solicitantes deben esperar entre uno y cuatro meses y de dos a cuatro más para ser derivados a un servicio concreto; a la precariedad laboral; a la salud; a la vivienda y al hecho de que el sistema de prestaciones es insuficiente, hay ciudadanos en la calle que cobran el IMV, pero sin tener ningún otro complemento poder pagar un alquiler es muy complicado. Hay personas que por su edad o por sus circunstancias personales necesitan un techo para recuperarse, regularizar su situación y buscar un trabajo.Lee tambiénMás coordinación“Hay que evitar que personas que salen del hospital o de la prisión acaben en la calle”¿Qué soluciones propone?Es necesario que haya coordinación entre diferentes áreas y departamentos de la Generalitat, entre vivienda, ocupación, Drets Socials, Salut, Interior..., y también con el mundo local para evitar, por ejemplo, que personas que salen de un hospital o de la prisión acaben en la calle. Es necesaria la coordinación entre servicios penitenciarios y sociales. También es importante avanzar en el tema de un hogar estable con el sistema de housing first .Lee tambiénEn los últimos meses se han producido desmantelamientos de varios asentamientos en
Barcelona aludiendo problemas de insalubridad. ¿Hacer pedagogía contra el estigma es más difícil?Todo depende de la intencionalidad del relato que hay detrás de los desmantelamientos. Siempre se ha echado a personas de espacios públicos, pero ahora la diferencia es que de esto se hace bandera porque se presentan como operaciones de limpieza y de seguridad y no se habla de la vulnerabilidad, se pone el foco o se relaciona con inseguridad, suciedad y delincuencia, lo que es caldo de cultivo para los discursos de odio que ya están aquí. Cuando se habla de insalubridad se pone el foco en que esas personas son la causa, pero no en si están enfermas o si necesitan acompañamiento social.No se debería generalizar en ningún sentido, pero a veces el buenismo tampoco ayuda.No podemos caer en el buenismo, pero lo que es peligroso es que ahora nos hemos pasado al otro lado, porque el discurso que, en algunos momentos, hace el Ayuntamiento es que hay perfiles delincuenciales. Por parte de vecinos y a través de redes sociales nos llega que son delincuentes, que son toxicómanos y que son peligrosos. No puede generalizarse, ni todos son buenos ni todos son delincuentes, y el relato últimamente va hacia este lado.Estigma“El Ayuntamiento habla de sinhogarismo desde la perspectiva de limpieza y seguridad”¿Perciben más aporofobia?Sí, ha crecido o se ha hecho más visible, lo detectamos en los comentarios que recibimos a través de las redes sociales y en el posicionamiento de vecinos en casos como el de Sant Antoni. El discurso político está enfocado a que el sinhogarismo genere miedo y no empatía. El Ayuntamiento habla de este tema desde la perspectiva de limpieza y seguridad.¿Cómo se ha modificado el mapa del sinhogarismo en Bacelona?En junio empezamos a ver que se hacían intervenciones en el espacio público, en lugares donde tradicionalmente había agrupaciones de varias personas, junto al centro de primera acogida de Nou Barris; en puntos de Ciutat Vella, en la Estació del Nord... Se sacó a gente de estos lugares y la duda que teníamos era si se quedarían en
Barcelona o marcharían fuera. En el recuento de diciembre constatamos que se desplazaron a otras zonas de la ciudad, especialmente hacia la periferia, y por primera vez Ciutat Vella dejaba de ser el distrito con más personas durmiendo en la calle.Licenciada en Ciencias de la Información por la UAB. Jefa de Sección de Tendencias y redactora del área de Cooperación y Desarrollo. Con anterioridad, jefa de sección de Vivir y delegada de la edición de Tarragona de La Vanguardia.