Ya son 10 las personas que han conseguido 'librarse' del VIH tras someterse a un particular trasplante de c�lulas madre. El llamado '
Oslo" class="entity-link entity-person" data-entity-id="113767" data-entity-type="person">Paciente
Oslo', cuyos detalles publica este lunes la revista
Nature Microbiology, es el �ltimo caso en unirse a esta n�mina que demuestra que el VIH se puede curar.El paciente, de 63 a�os, llevaba m�s de 15 a�os viviendo con el VIH cuando, en 2020, le diagnosticaron una enfermedad de la sangre -un s�ndrome mielodispl�sico- que le hac�a candidato a un trasplante de c�lulas madre, lo que coloquialmente se conoce como trasplante de m�dula.Conocedores de la experiencia previa existente, los m�dicos e investigadores del
Oslo" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="113768" data-entity-type="organization">Hospital Universitario de
Oslo (
Noruega) que le atendieron empezaron a buscar entre los posibles donantes compatibles un caso que presentara una caracter�stica muy particular: dos copias de una mutaci�n poco frecuente, -denominada CCR5Delta 32 y localizada en el gen CCR5-, que confiere una especie de 'escudo' frente al virus.Para su sorpresa, el donante estaba m�s cerca de lo que esperaban, ya que el propio hermano del paciente ten�a el perfil que buscaban. El trasplante se llev� a cabo con �xito y dos a�os despu�s de la intervenci�n, los investigadores decidieron suspender el tratamiento con f�rmacos antirretrovirales, que en personas con VIH habitualmente permiten mantener el virus a raya.Para saber m�sPara comprobar la efectividad del abordaje, unos meses m�s tarde, los investigadores realizaron distintas pruebas al paciente. Todas ellas demostraron que no quedaba rastro del VIH en su organismo. Ni hab�a virus con capacidad de replicaci�n en sangre ni tampoco en el tracto digestivo, uno de los principales reservorios del pat�geno. La respuesta inmunitaria frente al virus tambi�n fue disminuyendo paulatinamente.Cuatro a�os despu�s de haber dejado la medicaci�n sin la que la mayor�a de pacientes no pueden evitar que el virus reaparezca, el paciente contin�a sin rastro detectable del virus, se�alan en la revista cient�fica."Hitos como este nos hacen avanzar hacia estrategias que permitan alcanzar una curaci�n del VIH aplicable a todos los afectados", se�ala Javier Mart�nez-Picado, investigador ICREA en
IrsiCaixa y coordinador de
IciStem 2.0, el consorcio internacional dedicado al estudio de la curaci�n del VIH mediante trasplantes de c�lulas madre, que tambi�n ha participado en el caso del '
Oslo" class="entity-link entity-person" data-entity-id="113767" data-entity-type="person">Paciente
Oslo'.Los trasplantes de c�lulas madre son abordajes muy complejos y que acarrean elevados riesgos, por lo que su generalizaci�n como terapia para curar el VIH no se plantea. Pero su empleo en pacientes seropositivos que eran candidatos a la terapia por tener un c�ncer hematol�gico -como este- s� permite extraer muchas lecciones para entender c�mo hacer frente al virus y tratar de emular los efectos del abordaje de una forma menos invasiva."Una de las l�neas que ya est� en marcha es la de dise�ar c�lulas CAR-T, que ya se emplean en el �mbito del c�ncer, para que sean las c�lulas inmunitarias del propio paciente las que reconozcan y destruyan las c�lulas diana del VIH", explica Mart�nez-Picado. Esta estrategia permitir�a 'resetear' el sistema y limpiar todos los linfocitos CD4 infectados de forma que el organismo pudiera repoblarse solo con c�lulas sanas. Esta estrategia, que lidera Mar�a Salgado, tambi�n firmante del trabajo, se est� probando ya en ratones, se�ala el investigador.Pero, adem�s, explica, tambi�n se est� explorando la utilizaci�n de terapias g�nicas que permitan modificar el gen CCR5 de forma que pueda introducirse la mutaci�n CCR5Delta32 que act�a como un escudo frente al virus ya que bloquea su entrada en las c�lulas.Sin fondos por los recortes de TrumpEl '
Oslo" class="entity-link entity-person" data-entity-id="113767" data-entity-type="person">Paciente
Oslo' -que es el octavo caso publicado en la literatura cient�fica a los que se suman otros dos presentados en congresos internacionales- presenta algunas caracter�sticas que le diferencian de otros pacientes, se�ala Mart�nez-Picado.La primera de ellas es su edad, m�s avanzada que otros pacientes tratados y que aumentaba el riesgo de la intervenci�n.Adem�s, es la primera vez que el abordaje se realiza por un s�ndrome mielodispl�sico. Seg�n explica Mart�nez-Picado, hasta ahora el tratamiento sobre todo se hab�a aplicado en casos de leucemia y alg�n linfoma, por lo que este caso aporta nuevos datos sobre la versatilidad de la intervenci�n.Por otro lado, es la primera vez que el donante empleado era familiar directo del receptor. Seg�n explica Mart�nez-Picado, esta mutaci�n que confiere un escudo frente al virus no es frecuente -tiene una prevalencia de aproximadamente el 1% en Europa-. Sin embargo, su distribuci�n es variable y es mucho m�s frecuente en el norte de Europa -con una prevalencia del 2,5%- que en pa�ses como en Espa�a, donde se sit�a en un 0,5%. Por lo tanto, aunque dar con un donante compatible que tambi�n tenga la mutaci�n se parece a encontrar una aguja en un pajar, en el caso de pa�ses como
Noruega o Suecia, conseguirlo es un poco m�s f�cil.Por �ltimo, en el caso del '
Oslo" class="entity-link entity-person" data-entity-id="113767" data-entity-type="person">Paciente
Oslo', los investigadores pudieron comprobar, mediante biopsias de tejido gastrointestinal, que no quedaban rastros del virus en sus reservorios principales.Desde su puesta en marcha, el consorcio IciStem ha llevado a cabo un seguimiento a 40 personas con VIH sometidas a un trasplante de c�lulas madre, cuatro de las cuales han interrumpido el tratamiento y mantienen el virus indetectable.A esos cuatro casos hay que sumarles otros seis descritos fuera del consorcio, lo que suponen los 10 casos de remisi�n del VIH que se conocen.No ser�n los �ltimos. Hay varios casos en seguimiento cuya evoluci�n todav�a est� por confirmar pero que dan muestras de eliminaci�n del virus.Lamentablemente, la viabilidad de la investigaci�n corre peligro por falta de financiaci�n. "La financiaci�n, desde el a�o 2014 se ha dado pr�cticamente en exclusiva por Estados Unidos, pero hace unos meses la administraci�n Trump nos dej� sin fondos", explica Mart�nez-Picado.Desde entonces, el proyecto se encuentra en "una situaci�n muy dif�cil" que pese a las peticiones realizadas tanto a organismos europeos como estatales o auton�micos no ha recibido respuesta. Si no se revierte la situaci�n, est� a riesgo de perderse la posici�n de liderazgo que se hab�a alcanzado con la investigaci�n, lamenta.