No ha llegado la sangre al río pero sí ha quedado claro que los vecinos, sean del barrio que sean, no comulgan con ruedas de molino cuando se les plantea una modificación urbanística que afecta a su rutina diaria. O, simplemente, al paisaje que de siempre les recibe al salir de casa. Ya sucedió con las supermanzanas y los ejes verdes, o con proyectos más puntuales como la plaza de las Glòries o la reforma de la Meridiana. El caso que aquí ocupa, la nueva ubicación del parque de Bomberos del
Eixample en el cruce de
Urgell con la avenida Sarrià, no es ninguna excepción. La comisión de Urbanismo, aunque el pleno del 24 de abril deberá ratificarlo, aprueba este martes de manera provisional la modificación urbanística que generará una carambola de novedades verdes en todo este entorno. Entre otras cosas, se ganan dos interiores de manzana y se pacifica un tramo de
Comte Borrell. La gasolinera desaparece y el concesionario de
Urgell pasa a los bajos de un nuevo edificio de seis plantas previsto en la punta marítima de la parcela. ¿Pero por qué no sea ha expropiado este negocio de coches? Muy fácil: tal y como han admitido este lunes técnicos municipales en el enésimo encuentro con los vecinos, esta operación tendría un coste de unos 30 millones de euros. Inasumible repetir aquí lo de la casa Orsola.Lee tambiénEl gobierno del
PSC ha sido listo al presentarse en el salón de actos de la Model con un cabeza de cartel infalible. Ni más ni menos que el jefe de los
Bomberos de Barcelona, Sebastià Massagué. No pasa ni aquí ni en ninguna parte que un ciudadano se atreva a criticar a los maestros de la manguera. No ha sido una excepción, así que quién mejor que él para convencer a los residentes de que este triángulo es el “lugar idóneo” para que sus equipos se instalen y abandonen la frágil provisionalidad a la que están sometidos en el parque de Joan Miró, donde se trasladaron en el 2011 tras cerrar la sede de
Provença. El desaparecido parque de Bomberos de
Provença, en una imagen del 2006Llibert Teixidó“Es sin ninguna duda, desde todos los puntos de vista posibles, la mejor ubicación para instalar un parque de bomberos”, ha defendido Massagué. Minipunto para el Ayuntamiento. Pero había muchos otros argumentos por rebatir. El de las alegaciones, 1.600 en total, según los vecinos, ha sido el más repetido. Se han quejado de que la comisión de Urbanismo dé el plácet al plan sin haber respondido a una sola de las reclamaciones. Les ha respondido
Anton Carpio, director de Servicios de Planeamiento. “Todas y cada una de las alegaciones tendrán una respuesta individual, pero primero hay que votar esta aprobación, que es provisional”, dijo, con la lección bien aprendida. Si todo va según lo previsto, la aprobación definitiva podría llegar en el 2027. La reurbanización de Borrell vendrá en el 2029 y la ejecución del parque está programada para el 2031. EstrategiaEl ayuntamiento se ha reunido con los vecinos con un infalible as en la manga el jefe de los Bomberos de BarcelonaEl presupuesto municipal sí permitirá expropiar dos interiores de manzana que forman parte de la modificación que se votará hoy. Se urbanizarán, o eso promete el gobierno del
PSC, entre el 2031 y el 2032. Por valor de 3,5 millones de euros, pasarán a ser públicos los patios de Buenos Aires con
Urgell y Londres (lado Besòs) y el de
Urgell con Tarradellas. Son un total de 4.050 m2 de verde, que se gana para compensar lo que se pierde en el triángulo del parque de Bomberos, calificado de zona verde según el Plan General Metropolitano (PGM) de 1976.ERC y BComú votarán a favor. Los comunes lo hacen a cambio de pacificar
Comte Borrell. Un poco a regañadientes, y a preguntas de los vecinos, Carpio ha concedido que lo que está previsto en esta calle “es un eje verde”. Como con todo lo urbanístico, lo que se vota hoy es ordenación del espacio público con ligeras dosis de política.