Actualizado Lunes, 13 abril 2026 - 22:37El verano de 2024 fue un punto de inflexi�n para
Vox. Entr� en los meses de calor compartiendo cinco gobiernos auton�micos con el PP y sentado en la misma bancada en Bruselas que la primera ministra italiana,
Giorgia Meloni. Pero, al acabar julio, los de
Santiago Abascal no ten�an ning�n cargo en ejecutivos de las comunidades y se reubicaron en Europa para tomar posici�n al costado del h�ngaro
Viktor Orban. A nivel demosc�pico, la apuesta no sali� mal: tras una ca�da inicial por el shock, el partido de Abascal revirti� su tendencia a la baja y desde entonces ha venido creciendo casi ininterrumpidamente hasta principios de este 2026 -ahora, se ha frenado-. A nivel de posicionamiento internacional, el resultado tambi�n reforz� de alguna manera a
Vox: Abascal se convirti� en presidente del grupo europeo en el que se enmarca, Patriots, y varios de los integrantes de esta alianza cosecharon en los a�os siguientes notables crecimientos en sus respectivos pa�ses -
Marine Le Pen en Francia, Andr� Ventura en
Portugal,
Andrej Babis en Rep�blica Checa...-.Sin embargo, no todo fue positivo: el cambio de Meloni por Orban encontr� rechazo en un sector de
Vox -desde las bases hasta altos dirigentes- y ha generado varias pol�micas al partido, por la postura del h�ngaro respecto a Mosc� y por otros asuntos. Pese a ello, Abascal ha ratificado una y otra vez su alianza con Orban, e insiste en hacerlo ahora, cuando su derrota en las urnas golpea la estrategia puesta en marcha aquel verano de 2o24. "A nosotros nos mueven unos principios y no unos resultados electorales", dijo ayer el secretario general de
Vox,
Ignacio Garriga.La salida de Orban del poder afectar� negativamente al partido de Abascal en lo relativo a la p�rdida de poder institucional en Europa que acusar� ahora su grupo, Patriots. En 2024,
Vox sali� del ECR -cuyo liderazgo ostentaba una primera ministra, Meloni- para apostar por otra alianza que contaba con un jefe de Ejecutivo de peso, Orban, pero esto ya no ser� as�. La familia comunitaria de Abascal pierde una voz en el Consejo Europeo y se queda con un solo partido que encabece el poder en su pa�s -ANO, en Rep�blica Checa-.Adem�s, Hungr�a no es un pa�s cualquiera para el programa ideol�gico de derecha dura que sirve de columna vertebral para Patriots. El propio Abascal lo describi� as� cuando, hace tres semanas, se desplaz� a Budapest para arropar a Orban en campa�a: "Es el hombre que nos ha demostrado que es posible, que hab�a un camino distinto", dijo del h�ngaro, para sostener, por ejemplo, que sus "calles seguras son la envidia de toda Europa" -una alabanza, se entiende, a sus pol�ticas migratorias-. "Hungr�a era la �nica naci�n de Europa a salvo de la invasi�n islamista", insisti� anteayer el l�der de
Vox en sus redes sociales. Sin embargo, el veredicto de las urnas refleja cierto rechazo de la poblaci�n h�ngara a esas pol�ticas, poniendo freno al auge de la ideolog�a m�s conservadora que ven�a extendi�ndose por el continente en los �ltimos a�os.Sucede adem�s que esta derrota de las tesis que
Vox abandera -las comparte en l�neas generales- se produce cuando el partido espa�ol a�n no ha logrado sumarse del todo a la ola de derecha dura, pues, pese a su alza en los �ltimos meses, sigue sin romper la barrera del 20% de voto que la mayor�a de sus socios europeos s� ha pasado ya. Garriga, sin embargo, minimiz� esto cuando ayer se le pregunt� si cre�a que lo sucedido en Hungr�a podr�a tener eco en otras formaciones aliadas: "Dicen que
Vox ha tocado techo no s� cu�ntas veces...".Hay un �ltimo punto que queda ahora en el aire tras el veredicto de las urnas. El cambio de grupo de Abascal en Europa se produjo poco despu�s de que el partido recibiera dos pr�stamos del banco h�ngaro MBH Bank, de 6,5 y 7 millones de euros entre 2023 y 2024. Que en el accionariado de esta entidad figure un fondo de inversi�n controlado por el Estado h�ngaro despert� cierta pol�mica, aunque
Vox defiende que todo esta auditado. La formaci�n aleg� que recurri� a este cr�dito porque los bancos espa�oles no le conced�an la financiaci�n que necesita, y ahora est� por ver si, sin Orban en el poder,
Vox sigue teniendo acceso, si lo desea, a fondos de bancos de este pa�s, que han sido claves en sus finanzas.