CULTURACulturaLos pintores Miquel Barcel� (a favor del pr�stamo de la pintura),
Luis Gordillo y Juan Usl�, y la catedr�tica y acad�mica
Estrella de Diego, reflexionan sobre el desaf�o del
PNV al Gobierno para el pr�stamo temporal del '
Guernica' al Guggenheim BilbaoOperarios y conservadores espa�oles desenrollan el '
Guernica' en el Cas�n del Buen Retiro, reci�n llegado de Nueva York en 1981.Actualizado Lunes, 13 abril 2026 - 22:32Alrededor del
Guernica se incuba otra batalla. Tiene que ver con el eco de la Guerra Civil, aunque algo m�s asoma. El lehendakari Imanol Pradales, con todo el
PNV a favor, le exigi� el pasado 27 de marzo a Pedro S�nchez el pr�stamo de la obra ic�nica de Picasso para celebrar el 90� aniversario del bombardeo de
Guernica. S�nchez dijo no. D�as despu�s el ministro de Cultura,
Ernest Urtasun, dijo no. Los t�cnicos en restauraci�n dicen no. Y algunos de los artistas relevantes e historiadores de arte dicen no. El
Guernica vuelve a ser reh�n de una tangana entre pol�ticos elevada a batalla nacional artificiosa. "No debe moverse", afirma
Estrella de Diego, ensayista, investigadora, catedr�tica de Arte Contempor�neo en la
Universidad Complutense de Madrid y miembro de la
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. "Me asombra lo tranquilamente que opina todo el mundo sobre las cuestiones asociadas a la cultura aunque se trate, y es el caso, de un tema que requiere un muy cualificado veredicto t�cnico. Me pregunto si los comentarios ser�an igual de sueltos si habl�semos de la posibilidad de intervenir quir�rgicamente o no a un paciente con c�ncer de p�ncreas".En la literatura viajera del
Guernica hay una fecha principal: el 10 de septiembre de 1981. Ese d�a regres� a Espa�a en la panza de un Boeing 747 de la compa��a Iberia, bautizado con nombre de poeta del Siglo de Oro, Lope de Vega (matr�cula EC-DLD). En �l viajaban 319 pasajeros y 19 miembros de tripulaci�n. S�lo el comandante, el copiloto y algunos ciudadanos implicados en las negociaciones para recuperar la tela sab�an que en la bodega de la nave viajaba �sta enrollada. Una vez en tierra, el comandante, Juan L�pez Dur�n, inform� a los pasajeros por megafon�a: "Se�oras y se�ores, bienvenidos a Madrid. Tengo que decirles que han venido acompa�ando al
Guernica de Picasso en su regreso a Espa�a". La obra vol� sin asegurar. Los �ltimos 42 a�os los hab�a pasado custodiado en el
MoMA de Nueva York, entre 1939 y 1981. En ese tiempo visit� 11 pa�ses y fue parte de unas 40 exposiciones. Tanta expedici�n lo fue da�ando. De Barajas al Cas�n del Buen Retiro (Museo del Prado) fue trasladado en un cami�n acondicionado de la empresa de transportes SIT y custodiado por un amplio operativo de Polic�a Nacional y Guardia Civil.Para saber m�sEn el momento en que la pieza ingres� en la urna de cristal blindado dise�ada para exhibirlo en el Cas�n, flanqueada por dos miembros de la Guardia Civil y donde estuvo hasta 1992, hubo un consenso sin firma pero altamente inviolable: el
Guernica no viajar�a m�s. El �ltimo paseo lo dio desde los terrenos del Prado hasta su ubicaci�n definitiva, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof�a, el 26 de julio de aquel a�o. La distancia es de poco m�s de un kil�metro. Y no ha vuelto a salir. Y parece que no lo volver� a hacer, como tampoco salen de su sala Las Meninas, ni el Louvre presta La Victoria de Samotracia o la Gioconda, como no abandonar� la iglesia Santa Maria delle Grazie (Mil�n) La �ltima cena de Leonardo da Vinci. No se trata de un capricho, sino de un rigor de conservaci�n. Son obras inamovibles. En el caso del
Guernica alguien dijo a su regreso que volv�a a Espa�a "el �ltimo exiliado" y que con la vuelta de la pintura "se cerraba al fin la Guerra Civil" (un desahogo de exceso rom�ntico).Pero tambi�n hay quien se desmarca y despliega otros criterios. El pintor y escultor Miquel Barcel� est� a favor del traslado. No de la pol�mica, sino del movimiento. "Estar�a de acuerdo en que el cuadro no se mueva de sitio -del Reina Sof�a- si esa fuese la pol�tica habitual de nuestros museos", dice a EL MUNDO. "Puesto que no es as�, no entiendo por qu� no podr�a viajar hasta Bilbao. Y, de vuelta, ser depositado en el Museo del Prado, de donde no tendr�a que haber salido y como deseaba Picasso". Barcel� abre aqu� otra v�a de exploraci�n. En 2010 el Museo del Prado, con Miguel Zugaza al frente, plante� la posibilidad de recuperar la pieza pero la respuesta del patronato del Reina Sof�a, los t�cnicos, los ex directores del centro de arte y un grupo de hispanistas fue inamovible. Aquella pol�mica no pas� de la almendra central de Madrid.T�cnicos del
MoMA de Nueva York preparan el cuadro para su traslado a Madrid en 1981.Aunque todo el mundo daba por hecho que el cuadro ya quedar�a en el Reina Sof�a probaron suerte antes m�s peticiones. La primera, en 1997. La entidad solicitante fue el
Guggenheim Bilbao. El motivo: la inauguraci�n del museo. El patronato de la pinacoteca madrile�a deneg� el pr�stamo y activ� un simposio internacional para estudiar el estado de conservaci�n. De ah� sali� un informe rotundo y v�lido hasta hoy: Estudio sobre el estado de conservaci�n del
Guernica de Picasso. El Gobierno vasco insisti� de nuevo en 2007, sin �xito. Y otra m�s en 2011, que rechaz� el Senado. Incansable, ahora el lehendakari Pradales insiste en que se traslade el cuadro por periodo de nueve meses al
Guggenheim Bilbao. Comunic� el empe�o a Pedro S�nchez en Moncloa el pasado 27 de marzo y volvi� a hacer palanca en el acto central del
PNV en Bilbao con motivo del Aberri Eguna: "�Va a tener el Gobierno espa�ol la valent�a pol�tica de traer el
Guernica a Euskadi? �S� o no? �Sacaron a Franco de su tumba en el Valle de los Ca�dos y no son capaces de traer un cuadro de Madrid a Euskadi? La pelota est� en su tejado. �Que respondan!". Y as� es como este disparate se convirti� en escenario imprevisto de una batalla pol�tica nacional.
Luis Gordillo (91 a�os), �ltimo testigo de una generaci�n de artistas vibrante y faro total para varias generaciones de pintores, entiende extra�o este movimiento del
PNV: "Como todo el mundo sabe, los t�cnicos rechazan la cesi�n temporal por su estado de salud. Estamos hablando de una de las obras m�s importantes de Picasso y, m�s all� de la pol�tica, hay un valor m�tico que tiene su significado no s�lo en la pintura, sino en razones hist�ricas, pol�ticas y sociales", explica a este peri�dico. "Entiendo la presi�n pol�tica, pero no se puede anteponer el deseo particular a la realidad f�sica de la obra".Nada importa a Pradales la realidad de la tela ni el criterio de los conservadores. Tampoco la respuesta tajante del ministro de Cultura en el Senado. "Entiendo la sensibilidad detr�s de esta petici�n", dijo Urtasun. "Estamos hablando de una obra vinculada a la memoria de
Guernica y el dolor que simboliza. Mi obligaci�n es garantizar el acceso a la cultura y tambi�n garantizar el patrimonio. En cuestiones como esta hay que escuchar a los t�cnicos que conservan la obra desde hace 30 a�os. Los informes son claros y desaconsejan el traslado por los riesgos que supone. Celebrar el 90� aniversario de
Guernica debe ser garantizar que esta pieza pueda cumplir 90 a�os m�s".�ltimo traslado del '
Guernica', en 1992, al Museo Reina Sof�a.EFEEl debate alrededor de esta pintura ha crecido por semanas y se a�pa ahora, sin disimulo, sobre cuestiones ajenas al arte. El '
Guernica' hace tiempo que se borr� de la cultura de izquierdas para ser un icono mucho m�s amplio, pero nadie esperaba el regreso al barro ni esta bajada a otra escala con el nacionalismo como espoleta. Y por ah� apunta tambi�n
Estrella de Diego: "Dicho de otro modo: si no queremos poner en riesgo la salud de un cuadro esencial de Picasso, tan fragilizado, de grandes dimensiones por si fuera poco y con capas muy finas de pintura, mejor dejarlo tranquilo. Hay modos de recordar la historia y honrarla sin recurrir a acciones que pongan en riesgo el patrimonio, la materialidad de la historia misma, el patrimonio colectivo".En esta misma senda incide el pintor Juan Usl�: "Encuentro il�gico que, bien por razones pol�ticas o sentimentales, se someta a una obra de la dimensi�n f�sica y espiritual del
Guernica a riesgos innecesarios. Todos sabemos el significado puntual y el universal de la obra como s�mbolo antifranquista y antibelicista. Tuvo una vida agitada y agitadora, ya fue muy viajero, as� que dej�mosle descansar para que siga siendo lo que es: un manifiesto universal".Instalaci�n del '
Guernica' en el Cas�n del Buen Retiro, en 1981.El lehendakari Pradales defiende la petici�n de pr�stamo aunque los estudios de conservaci�n, que le han hecho llegar, recomienden lo contrario: "Me parecer�a un grave error pol�tico cerrar la puerta con el informe que ha hecho p�blico el Reina Sof�a sobre esta cuesti�n, y as� lo he comentado y se lo he trasladado al presidente S�nchez [...] Por lo tanto, estamos solicitando un traslado temporal vinculado a estos aniversarios como una manera tambi�n de reparaci�n y de memoria hist�rica [...] y una reparaci�n simb�lica y pol�tica, no solo al pueblo vasco, sino como un mensaje al mundo". El mundo no est� ahora mismo para detenerse a ver qu� sucede en esta materia.
Estrella de Diego lo explica bien: "�Qu� autoridad tiene un pol�tico para dictaminar si una obra est� en condiciones o no de viajar? Esa tarea no corresponde a los pol�ticos, dir�a que ni siquiera a los directores de museo. Es un asunto de expertos. El resto, al menos para m�, son dimes y diretes. Lo m�s favorable es que este enredo no dure demasiado y se eviten las posiciones patrimonialistas, algo cansinas. La salud de un cuadro, por desgracia, no suele ir a mejor".El
Guernica es la pintura m�s sacralizada del siglo XX y de vez en cuando las mascaradas pol�ticas lo degradan a tel�n de fondo para lo que haga falta, como un pedazo de decoraci�n hist�rica que se puede poner y quitar en cualquier parte. Hay un pacto no escrito y general de que el
Guernica no est� para amortizar cosas. "A m� me interesa, sobre todo, por su valor hist�rico", ataja
Luis Gordillo. "Pero estamos en un momento de la historia en que todos los d�as tenemos un
Guernica a cuenta de las muchas guerras que existen a la vez". El
PNV no cede: "Se trata m�s de voluntad pol�tica que de una cuesti�n t�cnica". Ese es el problema: la malformaci�n de confundir la pol�tica con la realidad traspapelando el criterio rotundo de quienes saben. Lo de menos aqu� es el arte.