En mitad de esta Semana Santa,
TVE emitía el partido de la final del
Mundial de 2010 en el que Iniesta marcó un golazo para quitarse luego la camiseta y homenajear a su amigo fallecido,
Dani Jarque. Mi hijo y su amigo, dos enanos de siete años, se tragaron el partido entero con la misma emoción colectiva de aquella vez en la que, hasta yo, poco futbolera tras una adolescencia de mucha afición valencianista, vi aquellos 90 minutos pegada a la pantalla. Los periodistas narraban el encuentro con la distancia, y la sabiduría, que dan esos 16 años después: “Esa era
Sara Carbonero”, decían, al escuchar, sin salir en pantalla, las preguntas a pie de campo de la entonces reportera de deportes de
Telecinco que luego protagonizaría aquel beso, tan inesperado como mediático, con
Iker Casillas. Historia reciente de
España.Los niños se emocionaron con el portero alzando la copa, buscando a
Shakira entre el público, sabedores ya del romance con Piqué que luego copó páginas de la prensa rosa. Yo miraba la retransmisión pensando que cómo puede ser que de todo haga ya casi 20 años y, en cambio, lo conserve intacto en la caja de mis recuerdos. No puede hacer tanto tiempo de aquel partido que vi mano a mano con mi madre, en
Alicante, esa noche de mi mejor verano.Uno de los momentos de aquella final fue el beso entre
Iker Casillas y Sara CarboneroPropiasLos 20 años que han pasado nos saludan, irremediablemente, diciéndonos que el tiempo corre, las cosas pasan, la carne crece. Y en ese tiempo se acumulan los proyectos a los que les falta tiempo, o presupuesto, o en el peor de los casos, ganas de sacarlos adelante.
Alicante presentaba ayer su proyecto de parque central sin dar plazos concretos, y oye, me parece casi lo mejor. ¿Para qué agobiarnos con una fecha que sabemos seguramente no vamos a cumplir? “Ya llegaráaaaaa”, como dirían en
Cuba, donde hace casi 20 años que viajé siendo una pipiola.El tiempo nos apremia, pero pensamos que podemos correr más rápido. Que habrá un rato para aquello, que llegaremos a ver esa estación acabada, que pronto ganaremos otra copa del mundo. Yo cruzo el puente de Giorgeta mirando con ansia las vías y esperando que el corredor verde que se proyectó me alcance a disfrutarlo corriendo detrás de mis hijos, pero luego pienso que tal vez sean ya mis nietos a quienes persiga entre sus floridas calles, y tampoco me siento mal.La ciudad que imaginamos hoy seguramente no la disfrutemos nosotros, pero proyectarla con solvencia, pensándola integradora, inclusiva y mejorada para quienes luego vendrán es la obligación de quienes hoy deciden.Nunca voté pensando solo en nosotros, siempre haciéndolo por ellos, ese plural que incluye a quienes no están aún, pero que luego vendrán a correr por nuestras calles y celebrar nuestro primer Mundial.Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital