La clasificaci�n de la Rep�blica del Congo para el inminente Mundial desempolva el recuerdo de su lejana aventura de Alemania 1974, cuando aquel pa�s, entonces con el nombre de
Zaire, fue el primero del �frica negra en jugar una fase final de la Copa del Mundo. Antes s�lo se hab�an producido dos presencias africanas. La primera, Egipto en 1934, tras ganar en eliminatoria �nica al Mandato Brit�nico de Palestina, lo que terminar�a siendo
Israel. Luego hubo muchas ediciones sin representante del continente, bien por renunciar a disputar una plaza con Asia o incluso un tercio de plaza con Asia y un repescable de Europa, bien por el boicot en cadena a
Israel en 1958... Para M�xico 1970, ya con una plaza fija para �frica, se disput� una larga y seria fase de clasificaci�n que ganar�a Marruecos, que despu�s no qued� mal: perdi� por 2-1 con Alemania (finalista en la edici�n anterior y semifinalista en esta), por 3-0 ante Per� (con la mejor generaci�n de su historia) y empat� 1-1 con la Bulgaria de Asparukhov.Para saber m�sLos dos participantes del continente hasta ese momento representaban un f�tbol que podr�amos definir como europeizado: Egipto, de tanta influencia inglesa hasta la crisis del Canal de Suez, y Marruecos, durante mucho tiempo protectorado de Francia y Espa�a. Ahora se trataba de
Zaire, un pa�s subsahariano, del �frica negra, selv�tica, legendaria y misteriosa a los ojos del mundo de entonces.
Zaire fue el nombre que tuvo aquel pa�s entre 1971 y 1997, antes conocido como
Congo Belga, derivado del r�o que lo atraviesa y nutre. El dictador
Mobutu Sese Seko lo rebautiz� como
Zaire, palabra equivalente a fuerza o energ�a, con la que era denominado tambi�n el r�o Congo por algunas tribus. Lo decidi� as� en el marco del proceso de "autenticidad", un distanciamiento del pasado colonial que impuso la sustituci�n de nombres europeos por los de lenguas aut�ctonas. �l mismo, que naci� como Joseph-D�sir� Mobutu, mut� su nombre en
Mobutu Sese Seko Nkunku Ngbendu Wa Za Banga, traducible por "guerrero resistente que todo lo conquista dejando el fuego a su paso". Oficial ambicioso, lleg� al poder en 1965 tras traicionar a quienes le auparon y se sostuvo f�rreamente hasta su muerte. Falleci� con una fortuna de 5.000 millones de d�lares en Suiza, equivalente en su momento a la deuda externa del pa�s.
Zaire contrat� como seleccionador al yugoslavo
Blagoje Vidini, uno de esos sabios trotamundos futbol�sticos que extendieron los modos de la Escuela del Danubio por el mundo. Hab�a sido un buen portero, medalla de plata en Melbourne 1956 y de oro en Roma 1960. Jug� en Yugoslavia hasta que, a los 30 a�os, le permitieron fichar por el Sion, y se retir� en la incipiente liga norteamericana. Mobutu lo contrat� porque hab�a clasificado a Marruecos para M�xico 1970, y aqu� repetir�a el �xito:
Zaire apart� en eliminatorias de ida y vuelta a Togo, Camer�n y Ghana para finalmente salir ganador de la liguilla triangular definitiva, con Marruecos y Zambia como rivales. Marruecos se sinti� tan atracado por el �rbitro en su visita a
Zaire que se retir�, neg�ndose a recibirlos despu�s en su campo.Su presencia constituy� una explosi�n de exotismo en Alemania 1974. No se sab�a apenas nada del f�tbol de aquella regi�n del mundo, salvo por algunas figuras portuguesas nacidas en sus provincias africanas, los mozambique�os Coluna y Eus�bio, al fin y al cabo ciudadanos de un pa�s de tradici�n futbol�stica europea. Aparte de ellos estaban las singularidades del maliense Salif Keita, que tras triunfar en Francia fich� por el Valencia en el verano de 1973, y del propio
Zaire�o Kialunda, un gigant�n l�bero del Anderlecht, asiduo a los campeonatos europeos de clubes. Aun siendo el mejor jugador del pa�s, no fue seleccionado. Los clubes ten�an entonces la potestad de impedir que sus extranjeros fueran a sus selecciones. El Anderlecht le exigi� a Mobutu 18 millones de francos para cederlo y este prefiri� ahorr�rselos. Ten�a 34 a�os, hab�a pasado del Anderlecht al AS Vita Club (entonces llamado Roi L�opold), pero se manten�a en gran forma y era todo un personaje. Era propietario de un establecimiento nocturno en el distrito de Matong�, llamado Le Vatican, punto de reuni�n de escritores, pintores, diplom�ticos, pol�ticos y periodistas. All� reinaba �l, apodado como "el Papa de Matong�".La selecci�n se compuso �ntegramente con jugadores de la liga local. Salieron de Kinshasa como h�roes, despedidos por miles de aficionados, pasaron un mes de concentraci�n en Suiza y finalmente llegaron a Alemania por el aeropuerto de Fr�ncfort, desde donde se corri� el rumor de que en el equipaje llevaban carne de mono. Toda su estancia iba a estar acompa�ada de una curiosidad malsana, con el visible deseo en las informaciones de buscar �ngulos extravagantes.El primer rival fue Escocia, el escenario el Westfalenstadion de Dortmund, y la asistencia, 25.800 espectadores. Los escoceses ten�an un buen equipo, con varios de los mejores jugadores de su historia. El capit�n era Billy Bremner y el ataque lo formaban Kenny Dalglish, Joe Jordan, Dennis Law y Peter Lorimer. Los
Zaire�os, unos perfectos desconocidos para el resto del mundo, llamaron la atenci�n por el colorido de su vestimenta: verde chill�n la camiseta, amarillo a�n m�s chill�n el pantal�n, y en el pecho una circunferencia dorada que encerraba la cabeza igualmente dorada de un leopardo. Fuertes, altos, el�sticos, r�pidos, salieron del trance con un sobrio 2-0, goles de Lorimer (26') y Jordan. Las cr�ticas fueron bastante buenas.A la espera del segundo partido, contra Yugoslavia, que ocupaba en el campeonato la plaza que nos gan� a nosotros en el desempate, lleg� a la concentraci�n un grupo de hechiceros, los m�s destacados de cada etnia, con su cargamento de amuletos. Vidini les prohibi� la entrada, y ellos respondieron con una conferencia de prensa en la que le acusaron de estar del lado del siguiente rival, su pa�s de nacimiento. Para el seleccionador, desde luego, se trataba de un trance dif�cil, que se complic� a�n m�s por el ambiente surgido en el seno del equipo esos d�as. Mobutu les hab�a prometido un coche y una casa a cada uno si se clasificaban, pero ve�an que la promesa se desvanec�a. Tampoco les daban dietas, alegando que el gasto de los vuelos y estancias agotaba las posibilidades econ�micas de la Federaci�n. A medida que se enteraban de c�mo viv�an y eran tratados los jugadores de otras selecciones se fueron enfadando. Muchos salieron ante Yugoslavia decididos a hacer patente su descontento, con el equipo dividido entre los que quer�an boicotear el partido y los que no. Y sobrevino la cat�strofe.El escenario fue el Parkstadion de Gelsenkirchen, ante 31.700 espectadores, que presenciaron una masacre. Yugoslavia, �vida de goles por si al final del grupo se decid�a por el goal average (como as� ser�a), aprovech� las facilidades para firmar un estrepitoso 9-0. En 18 minutos ya hab�an entrado tres. El hombre de confianza enviado por Mobutu al Mundial orden� a Vidini que sustituyera al meta titular, Kazadi Mwamba, por Tubilando Ndimbi, el preferido del presidente. Al poco fue expulsado por una patada a destiempo el defensa Ndaye Mulamba. Al descanso se lleg� ya con 6-0. Kakoko Etep�, la gran figura del pa�s (le llamaban "el Rey del Bal�n"), se neg� a salir de nuevo al campo y hubo de ser sustituido por Mayanga Mapu. Finalmente encajaron nueve. La buena imagen del debut se derrumb�.Dos d�as despu�s aparecieron tres oficiales de la guardia personal de Mobutu que, tras hacer salir del hotel a los periodistas, al entrenador, al m�dico y al personal auxiliar, se encerraron con los jugadores para trasladarles un mensaje presidencial: si ante Brasil perd�an por m�s de tres goles, no regresar�an con vida al pa�s y sus familias correr�an peligro.La selecci�n de
Zaire, antes del partido contra Escocia.GETTYEl 22 de junio cerraron su participaci�n, de nuevo en el Parkstadion de Gelsenkirchen. Acudieron 36.200 espectadores. En aquel Brasil jugaban Pereira y Leivinha, que m�s adelante actuar�an en el Atl�tico de Madrid, y tres supervivientes del equipo campe�n de M�xico 1970: Piazza, Jairzinho y Rivelino. Segu�a tambi�n el seleccionador, Zagallo. La situaci�n del grupo era curiosa: todo lo que no jug�
Zaire fueron empates, de modo que Escocia y Yugoslavia ten�an cuatro puntos y Brasil llegaba con dos. Se le daba por ganador ante
Zaire, claro, pero �por cu�ntos goles? Le bastaba ganar por tres para quedar por delante de Escocia; no ten�a necesidad de escalar los nueve de Yugoslavia. Por fortuna para los muchachos de
Zaire, la cosa qued� exactamente en tres.Pero a�n sufrir�an el �ltimo escarnio, a cuenta de su defensa Mwepu Ilunga. Quedaba poco para el final, y gana Brasil ya por 3-0 cuando hay una falta cerca de la frontal del �rea de Kazadi Mwamba, regresado a la titularidad y autor de un partido asombroso, mezclando paradas m�gicas con salidas suicidas. Los
Zaire�os forman la consabida barrera. El rumano Rdulescu Rainea hace el gesto y pita para autorizar el saque, y antes de que ninguno de los dos posibles lanzadores arranque, Mwepu Ilunga sale de la barrera como una exhalaci�n y pega un zapatazo al bal�n que lo manda al otro campo. La jugada provoca estupefacci�n en el �rbitro y en los brasile�os, e hilaridad en los telespectadores de todo el mundo, confirmando los prejuicios: unos comedores de monos en manos de hechiceros y perfectos ignorantes. En la BBC, John Motson lo defini� como "un extra�o momento de locura africana". Mwepu fue amonestado y el posterior saque no tuvo consecuencias.Hab�an salido como h�roes y regresaron con sordina, pero al menos vivos, sin sufrir represalias. Mobutu ya estaba entretenido con un nuevo juguete: la preparaci�n del Ali-Foreman, por el que puso 15 millones de d�lares, aquel c�lebre Rumble in the Jungle que se disputar�a en octubre de ese mismo a�o en Kinshasa. Mwepu se hizo popular en todo el mundo; se hicieron camisetas con su nombre y rostro y hasta fue invitado al programa humor�stico de la ITV de David Baddiel y Frank Skinner, donde explic� que conoc�a de sobra la norma y que lo hizo como protesta contra Mobutu. Nadie le crey�.En 2014 le entrevist� el periodista espa�ol Jos� David L�pez en la revista Panenka. Dijo que ya quiso quitarse de en medio en el partido ante Yugoslavia, "pero el �rbitro se equivoc�. Los blancos nos ve�an a todos iguales y expuls� a Mulamba por la patada que yo di". En el momento de la falta reaccion� as� por un instinto de autodefensa ante la posibilidad del cuarto gol brasile�o. "Lo hice a prop�sito. Por supuesto que conoc�a las normas del juego. Hab�a jugado muchos a�os al f�tbol, �c�mo no iba a saberlas? No ten�a raz�n ninguna para continuar jugando. Quer�a marcharme del partido, intentaba forzar mi expulsi�n. Los jugadores brasile�os y la gente se rieron, me sent� muy enfadado con ellos en ese momento. No sab�an la presi�n que est�bamos sufriendo nosotros. Fue muy doloroso".Viv�a en extrema pobreza. Falleci� al a�o siguiente, a los 66 a�os.