Entre gatas y gatosLos j�venes que estudian los �ltimos cursos de Ciencias F�sicas en la
Universidad Complutense de Madrid han creado
QuantuMus, un videojuego que aplica principios cu�nticos en la partida de cartas tradicionalVicente Lloret, Nicol�s Lobato, Arturo Jer�nimo y Mart�n GalarretaActualizado Martes, 14 abril 2026 - 00:13"La f�sica cu�ntica es como esa chica o chico guapo en medio de la discoteca a quien nadie se atreve a hablar, pero si te acercas est� m�s a tu alcance de lo que puedes pensar". Con esa imagen tan cotidiana, cuatro j�venes f�sicos han conseguido algo imposible, acercar uno de los campos m�s complejos de la ciencia a algo tan reconocible como una partida de mus.
Vicente Lloret, Nicol�s Lobato, Arturo Jer�nimo y Mart�n Galarreta, de apenas 22 a�os, han sido galardonados por desarrollar
QuantuMus, un videojuego que introduce los principios de la f�sica cu�ntica en el cl�sico juego de cartas elevando la estrategia de la partida a otro nivel.Su proyecto ha sido el ganador del premio extraordinario a la mejor propuesta cu�ntica en la primera edici�n de la
BrinQo Quantum Computing Game Jam, un concurso impulsado por el proyecto
Quorum Spain que trata de tender puentes entre la ciencia y la sociedad. Con m�s de 70 participantes, el certamen busca impulsar la divulgaci�n de la f�sica cu�ntica a trav�s del videojuego, valorando aspectos como la jugabilidad, la originalidad y la correcta aplicaci�n de conceptos cu�nticos. Un proyecto apoyado por el Centro para el Desarrollo Tecnol�gico y la Innovaci�n (CDTI) y celebrado en el Centro de Supercomputaci�n de Galicia (Cesga).En ese contexto nace
QuantuMus, un proyecto desarrollado en apenas 10 d�as, entre clases y horas de sue�o sacrificadas. No hace falta saber f�sica cu�ntica para jugar, pero s� dejarse llevar por sus reglas: cartas que pueden estar en superposici�n, efectos como el t�nel cu�ntico que alteran el desarrollo de la partida o incluso fen�menos de entrelazamiento que conectan jugadas de formas inesperadas. El resultado: una experiencia impredecible, donde la estrategia y la l�gica dominan la partida. Es en este formato donde los cuatro j�venes encuentran el sentido a lo que hacen. Lejos del estereotipo del cient�fico encerrado entre f�rmulas, reivindican una mirada distinta: "Nos imaginan delante de una pizarra escribiendo ecuaciones, pero va m�s all�. Lo que vemos es algo que est� ocurriendo en el mundo real. Y est� pasando justo delante de nosotros", reconocen con admiraci�n. Para ellos, la f�sica no es una acumulaci�n de n�meros, sino una forma de entender la belleza del mundo desde otro �ngulo. La curiosidad es el punto de partida: "Tienes que preguntarte cosas, cuestionarte el porqu� de todo", explican. Un enfoque que rompe con la idea de que la f�sica es inaccesible. "El nivel introductorio con una buena base matem�tica, es asequible", se�alan, aunque reconocen que, una vez se profundiza, "eso s� que es abrir la caja de Pandora".Por eso, han decidido traducir esa complejidad a un lenguaje m�s cercano. Porque, como ellos mismos dicen: "Aprender f�sica cu�ntica es como aprender chino desde cero y que t� seas espa�ol". De ah� su mensaje a otros j�venes: no quedarse en lo f�cil, asumir el reto, porque en esa incomodidad se esconde tambi�n una forma de satisfacci�n.Entre los premios obtenidos se encuentra un emulador cu�ntico capaz de simular estos sistemas en un ordenador cl�sico. Por eso, este galard�n es solo el comienzo de un camino que quieren seguir explorando. Tienen claro que
QuantuMus puede crecer, evolucionar y llegar m�s lejos. Igual que tienen claro el valor de su generaci�n: "Los j�venes estamos muy preparados, tenemos ganas de trabajar en grandes cosas. Pero nos faltan oportunidades para poder hacerlo", sentencian.El futuro de la ciencia espa�ola sigue enfrent�ndose a los problemas con entusiasmo: "Como los ni�os se enfrentan a las piezas de LEGO cuando juegan", comparan. "Porque la f�sica puede ser muy bonita, muy perfecta, muy exacta -dicen-. Pero exige pasi�n. Si no te gusta, huye". Y quiz� esa sea la clave de todo: atreverse a acercarse a ese "chico o chica guapa de la discoteca" que es la f�sica cu�ntica y descubrir que, en realidad, no era tan inalcanzable.