Uno de las más destacadas figuras de la astronomía en España, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, recibió ayer el Premio Nacional de la Sociedad Geográfica Española (SGE). Gran divulgador y actual presidente de la comisión científica organizada para los próximos eclipses solares que se podrán ver en España, Bachiller recorre desde hace meses toda la geografía nacional para informar de este gran evento que será el eclipse solar total del 12 de agosto. Tras la nueva misión de la NASA a la cara oculta de la Luna, el científico aboga por la necesidad de un tratado internacional, como el que rige en la Antártida, que convierta nuestro satélite en un espacio para la ciencia al margen de intereses comerciales o militares. Y anuncia: el 30 de abril podemos ‘ensayar’ cómo veremos el que será el primer eclipse solar total desde hace más de un siglo, previsto para el 12 de agosto.Ha recibido el premio de la SGE de 2026. ¿Se siente como un explorador del Universo?Compartir este reconocimiento con exploradores que han hecho hasta 14 cumbres de 8.000 metros es un privilegio. Es un gran estímulo para seguir divulgando astronomía, como hago desde 2008, con artículos en los que comentar la actualidad de esta ciencia. Desde que dirijo el Observatorio Astronómico Nacional ha sido una prioridad y ya tenemos más de 10.000 visitas anuales con pequeños grupos guiados para garantizar la calidad de la experiencia.¿Cómo calificaría el momento que vive ahora esta disciplina?Es impresionante. Cada día tenemos grandes o pequeños descubrimientos porque estamos avanzando muy rápido en el conocimiento gracias a la batería de telescopios y radiotelescopios que existen, en particular en España, pero también a nivel internacional. Y hay que añadir los telescopios espaciales, que nos permiten llegar más lejos que nunca a los confines del Universo y estudiar sus inicios con un detalle sin precedentes. Cada poco tiempo hay un récord nuevo con el hallazgo de una galaxia aún más lejana y nos sorprende ver cómo esas galaxias maduraron en muy poco tiempo. Es fascinante comprobar que las que son más alejadas, y por tanto más jóvenes, se parecen bastante a las más maduras, lo que no cuadra con la teoría del origen del Universo en el Big Bang.¿Está en riesgo la teoría que la ‘gran explosión’ como origen del Universo de la que se habla desde hace un siglo?Según esa teoría, las galaxias necesitan cientos de miles de años para formarse, pero al retroceder más se tambalea ese modelo estándar. La galaxia más lejana conocida la vemos tal y como era tan solo unos 290 millones de años después del Big Bang, es decir, cuando el Universo tenía un 2% de su edad actual. Saber la distancia de la Tierra es más complicado porque el Universo se está expandiendo desde entonces, pero estaría en torno a unos 35.000 millones de años luz. Puede parecer contradictorio si pensamos que la edad de éste es solo de 13.800 millones de años, pero se debe a esa expansión.Además del origen de todo, ¿qué otros grandes misterios nos quedan por descubrir y qué perspectivas hay de conseguirlo?Aún hay otras grandes incógnitas, como qué son la materia oscura y la energía oscura, los dos ingredientes que parecen esenciales para explicar el comportamiento del Cosmos. Sobre la materia oscura, tenemos algunas ideas, pero falta contrastarlas; es posible que podamos conocer su naturaleza en una década con los experimentos que se hacen en el acelerador de partículas del CERN, donde buscan partículas muy tenues, que pasan desapercibidas, pero que al juntarse en cantidad podrían explicarla. Pero sobre la energía oscura no tenemos ni idea. Incluso podría ser una corrección a las ecuaciones de la física cuando éstas se aplican a gran escala. Lo que se ve es que actúa como una especie de antigravedad que hace que las galaxias se repelan. Y luego está la proliferación de nuevos exoplanetas que se encuentran. Es ya urgente detectar señales de vida en otros sistemas planetarios.Hay quien cree que la astronomía es prescindible, habida cuenta de todo lo que pasa en el planeta… ¿Argumentos a favor?Lo primero: que nos aporta conocimiento científico. Lo segundo: es un motor tecnológico increíblemente eficiente, porque es una disciplina muy exigente y requiere innovaciones que luego se aplican en medicina, comunicaciones, fotografía, etcétera. Además, nos ubica en el cosmos. En esta época de nacionalismos exacerbados y de guerras, es fundamental esa perspectiva cósmica para no trasladar los conflictos terrestres al espacio. Me parece lamentable que la reciente misión Artemis II estuviera 40 minutos desconectada de Tierra al pasar por la cara oculta de la Luna, cuando China tiene allí sondas que podrían haberse usado para mantener la comunicación. La carrera espacial no debería ser un conflicto más exportado de la Tierra al espacio. Las agencias espaciales deberían coordinarse, trabajar juntas como una sola a nivel planetario. El espacio y la Luna competen a toda la humanidad, no es de cuatro o cinco países que puedan llegar ahí.Ese mensaje de unión lo han dicho también astronautas de esta misión Artemis II.Dicen esas cosas y luego vemos a su presidente con un discurso muy distinto. La Luna no debería ser un lugar al que ir a explotar sus minerales. No puede ser que cualquier gobierno pueda dar permiso a empresas privadas para explotar unos recursos que son de toda la Humanidad, no solo de quienes tengan la capacidad de llevar allí sus naves. Necesitamos un tratado sobre la Luna inspirado en el de la Antártida, que consagra ese lugar a la ciencia, un lugar al que todos los pueblos del mundo deben tener acceso y solo con fines pacíficos. En la Antártida funciona. Es verdad que Artemis II ha inspirado muchísimo, pero hay una reflexión insuficiente sobre el derecho sobre nuestro satélite.Este año será importante en España por el eclipse solar total del 12 de agosto ¿Estamos preparados para un fenómeno así?Ya hay dos comisiones en marcha. La que yo presido es la científica, de astrónomos; se creó en 2023 para asesorar a las autoridades y hacer divulgación del evento. En julio de 2025, el Gobierno creó otra interministerial para coordinar los aspectos logísticos, de seguridad, de oportunidad turística, etc. Nosotros nos estamos volcando en divulgar por todo el país y la interministerial, que trabaja con las comunidades autónomas, en preparar el gran día ante los retos que se presentan. No vamos tarde, pero no podemos descuidarnos. Hay que asegurar que toda la población tenga acceso a las gafas necesarias de protección ocular. Y son millones, porque en una zona será eclipse total pero en el resto del país se verá parcial y todos miraremos también desde ahí al Sol. Estamos insistiendo mucho en este punto y que luego esas gafas se guarden porque tendremos dos eclipses más en 2027 y 2028. Se está trabajando, pero aún falta una campaña de comunicación importante en medios como la televisión.El eclipse supondrá la movilización de millones de personas de todo el mundo ¿cómo organizar algo así, sobre todo en pequeños municipios?Es verdad que es un eclipse especial porque España es el único sitio del mundo desde donde se va a ver en buenas condiciones. Las otras posibilidades son Groenlandia o Islandia, pero son más inaccesibles y con peores perspectivas meteorológicas. Por ello es clave definir puntos preferentes desde donde observarlo para que la población se pueda agrupar de forma segura en lugares acondicionados. Las comunidades autónomas ya los están definiendo, con un aforo definido, para promoverlos desde los ayuntamientos. Lo recomendable es escoger sitios donde se vea bien el sol ocultarse cuando está bajo al atardecer. Un día importante previo va a ser el próximo 30 de abril. Ese día el sol tendrá la misma trayectoria en el cielo que el 12 de agosto, se pondrá en el mismo sitio; es perfecto para buscar el sitio óptimo. Un ensayo.Como en otras áreas científicas, ¿se detectan bulos o tergiversaciones de los que debemos prevenirnos?Si, pero es que aún hay quien piensa que la Tierra es plana. Por ejemplo, se ha dicho que los eclipses son nocivos para las embarazadas o que pueden afectar a las mascotas. A más conocimiento científico, es una paradoja que se difundan más bulos. Hay un aumento del interés social en la astronomía, pero a la vez en redes sociales se anuncia una superluna que va a ocupar un tercio del cielo o que Marte se verá como la Luna. Y luego está lo que llamo cosmofobia, gente asustada porque cree que le va a caer un meteorito, que nos va a absorber un agujero negro o que nos va a estallar una supernova al lado y nos va a destruir a todos. Nada lo justifica: lo que nos viene del Universo son solo maravillas con las que disfrutar.Antes mencionaba la Artemis II, misión que compartió una imagen en la que se veía la Península Ibérica centelleante, sobre todo el Levante y el centro. ¿Somos conscientes de lo que supone esta contaminación lumínica?No lo suficiente. Estamos haciendo una gran campaña en la España rural para que se preserven los cielos oscuros que nos quedan. En este país tenemos una zona contaminada en exceso en el centro y la costa, pero a la vez un interior con cielos maravillosos. Buscamos que los municipios se impliquen en proteger sus cielos con el sello de la Fundación Starlight. La contaminación lumínica no solo nos impide ver el cielo nocturno, también impacta en la salud y la biodiversidad. Y, sin embargo, es la contaminación más fácil de corregir: basta iluminar lo suficiente enfocando al suelo. Ahora ya hay luces LED y sensores de movimiento que algunos ayuntamientos instalan. Pero a menudo son LED de luz azul, particularmente perniciosa. Y ¿qué sentido tiene iluminar tan brillantemente polígonos industriales vacíos toda la noche? Sorprende ver esa imagen de España desde el espacio con ese derroche irracional de energía. También nos impactan las emisiones radioeléctricas de los satélites artificiales, que no nos dejan recibir las ondas de radio astronómicas en los radiotelescopios. La cara oculta de la Luna sería un lugar maravilloso para instalar un observatorio astronómico evitándolas.¿Esta misión espacial a la Luna entonces abre puertas también a la astronomía?A largo plazo puede que las abra, pero de momento creo que no es imprescindible que vayan humanos hasta allí porque muchos objetivos científicos pueden conseguirse con robots. Y lo mismo pasa con Marte: para realizar muchos estudios no es necesario viajar allí, con los peligros que supone, si lo pueden hacer máquinas.¿La situación geopolítica actual está afectando también a la investigación espacial?Aunque lo lógico sería que las agencias espaciales de China, la UE, la rusa y la NASA trabajasen juntas, incluso que se fundieran en una única, esto hoy parece difícil. A nivel proyectos, en Estados Unidos esta ciencia tiene hoy importantes problemas de financiación. Trump incluso amenaza a la NASA con recortes muy substanciosos para sus misiones científicas, concentrando todos los esfuerzos en el programa Artemis. Eso es un impacto directo en la ciencia. De hecho, ya vemos un movimiento importante de científicos norteamericanos que se están viniendo para Europa. Conozco unos cuantos.Comentaba el reto de encontrar vida extraterrestre ahí fuera. ¿Cómo se la imagina un astrónomo?Durante 4.000 millones de años, la vida en la Tierra han sido solo bacterias, así que lo que uno espera es que la vida más abundante en el universo sea microbiana, la más difícil de ver a tanta distancia. Pero en ello estamos los astrónomos.