David Dusster 15/04/2026 19:30 Actualizado a 15/04/2026 19:45 Como si fuera un maratón, el progresista Roberto Sánchez guardó fuerzas para la segunda mitad del recuento preliminar de las elecciones presidenciales en Perú, aupado por el voto del sur del país y las zonas rurales, hasta llegar al 12,1%, superar al ultraderechista Rafael López Aliaga y reservar su plaza en la segunda vuelta, prevista para el próximo 7 de junio.Con el 91,4% de los votos escrutados, Sánchez, de 57 años, que ocupa el espacio de izquierdas que dejó huérfano Pedro Castillo, presidente entre 2021 y 2022 y ahora encarcelado, será el rival de Keiko Fujimori (50), hija y heredera política del dictador Alberto Fujimori, en la segunda ronda si no hay sorpresas en el final del escrutinio y en la revisión posterior. De momento tiene unos 31.000 votos más que López Aliaga, que se queda en el 11,9%.La irrupción final de Roberto Sánchez, ex ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el mandato de Castillo, posibilita que la ola ultraderechista que engulle a América Latina arrase menos de lo previsto en Perú. López Aliaga, apodado ‘Porky’, era el candidato trumpista por sus convicciones ultraliberales, de recortes de la administración pública y de aplicar represión policial sin límites contra el crimen.Aliaga ganó en Lima, donde es más grave el problema de la inseguridad ciudadana, pero su ventaja sobre Sánchez se fue diluyendo conforme entraban las papeletas de otras regiones del país. Al final, ninguno de los dos pudo discutir el triunfo de Keiko Fujimori, con un 17%. La segunda vuelta será un enfrentamiento polarizado entre la línea conservadora tradicional peruana, y la izquierda que pueda aglutinar Sánchez. Es la tercera vez que Keiko Fujimori accede a la segunda ronda de las presidenciales, que siempre ha acabado perdiendo.Keiko Fujimori lidera el espacio conservador peruano desde 2008 con un discurso nostálgico que reivindica a su padre y en esta campaña se ha acercado más a la extrema derecha para hacer frente a López Aliaga y para intentar lograr el favor de Estados Unidos. La administración Trump recientemente designó a Perú como aliado principal no miembro de la OTAN, pero la mejora de relaciones se frenó cuando el pasado febrero fue elegido presidente -el cuarto desde 2021- el izquierdista José María Balcázar.Roberto Sánchez lidera Juntos por Perú y, pese a ser de partidos diferentes, fue ungido simbólicamente por Pedro Castillo, que le regaló un sombrero campesino chotano que ha lucido durante la campaña y el día de votación. Castillo construyó una coalición de izquierda conservadora en 2021 pero le tocó gobernar en minoría en el Parlamento, que le hostigó con mociones de censura hasta que el dirigente progresista intentó disolver las cortes sin éxito. Posteriormente fue destituido y condenado a once años de prisión por el intento de autogolpe de Estado.El objetivo de Fujimori y Sánchez consiste en intentar tejer alianzas en el fragmentado mapa político de Perú, tanto a la derecha como a la izquierda. Entre los dos suman apenas el 29% de los votos de la primera vuelta. Es decir, siete de cada diez electores ha preferido otra opción. En cualquier caso, pase lo que pase el 7 junio, el próximo presidente de Perú tendrá que lidiar con un parlamento atomizado y una larga tradición de transfuguismo. En el Senado, la Fuerza Popular de Fujimori y la Renovación Popular de Aliaga suman 30 de los 60 representantes, con el 39% escrutado, y en el Congreso se quedan a ocho diputados de los 66 de la mayoría absoluta.Candidato difuntoLos 10.000 votos del sindicalista fallecido Napoleón BecerraUnas elecciones con 36 candidatos presidenciales y una papeleta del tamaño de aquellos diarios sábana de antaño da para muchas anécdotas. Como los 10.485 votos, con el 91,4% escrutado, del sindicalista Napoleón Becerra. Fallecido en un accidente de coche el 15 de marzo, no dio tiempo a retirarlo de la lista oficial. Pese a su defunción, diez mil personas le dieron su confianza en las urnas.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)